Amnistía Internacional (AI) publicó su nueva investigación sobre Venezuela denominada «Sentía que estaba muerto», donde se exponen las detenciones arbitrarias, las presuntas torturas y violaciones de derechos humanos que fueron reportadas en el marco de las elecciones presidenciales del 28 de julio.
La organización aseguró que cuatro meses después de los comicios, «al menos 198 niños y niñas (que fueron detenidos) siguen sometidos ya sea a detención injusta, a acusaciones penales infundadas, o a las graves secuelas psicológicas y físicas de los abusos perpetrados por las autoridades venezolanas».
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Debido a esto, Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, indicó que se ha llegado «al punto en que podemos esperar lo peor del gobierno de Nicolás Maduro. Detener, torturar, criminalizar, y castigar a niños y niñas cruza una línea que ningún Estado debería cruzar jamás».
«Exigimos la liberación inmediata e incondicional y la reparación de todos los niños y niñas que actualmente sufren la crueldad interminable de las autoridades venezolanas», manifestó.
A su juicio, los crímenes que se están cometiendo contra los menores en el país suramericano, «se enmarcan en patrones más amplios de violaciones generalizadas y sistemáticas de los derechos a la integridad personal y a la libertad, y a un juicio justo, perpetrados por el gobierno de Maduro».

También destacó que mientras el organismo internacional y otras de la sociedad civil esclarecen estos hechos, «los Estados de todo el mundo deben sumarse al clamor global y exigir que se respeten los derechos humanos en Venezuela, empezando por los derechos de los niños y niñas».
En su informe, Amnistía Internacional además enfatizó que durante el primer mes de las elecciones, «las autoridades venezolanas han intensificado su política de represión de manera generalidad», al punto que se llevaron a cabo «más de 2.000 detenciones». «Se presume que todos estos arrestos y detenciones en curso son arbitrarios y forman parte de la política de represión de larga data del gobierno de Maduro contra cualquier percepción de disidencia», agregó.
Asimismo, subrayó que hubo un aumento «sin precedentes de las detenciones arbitrarias por motivos políticos, que no solo incluían a niños sino también a personas que viven con una discapacidad».
¿Qué documentó Amnistía Internacional?
Tras entrevistar a varias organizaciones de derechos humanos y a las familias de menores detenidos, registró que «la masividad de las detenciones actuales es inédita».
«Los niños y niñas permanecieron varios días desaparecidos, sin que su familia supiera de su paralelo y su puesta a disposición ante un tribunal rebasó el límite que marca la ley y el derecho internacional, un máximo de 24 horas», escribió.
Según AI, al menos cincos menores «habrían sido sometidos a tortura a través de golpizas con puñetazos y patadas, choques eléctricos, asfixia y amenazas de muerte o sexuales, con la intención de forzarles una confesión». A estos jóvenes se les acusó de terrorismo y otros delitos graves.
Entre algunas entrevistas de AI esta la de un adolescente de 16 años, que según su madre, los militares lo sometieron a torturas donde perdió el conocimiento en al menos dos oportunidades. También lo pusieron con otros detenidos en una fila en el suelo «para que fueran dándoles patadas (…) . Aterrado al ver a otro detenido empapado en sangre por los golpes, accedió a que le grabaran».
«Me contó llorando que lo habían torturado. Lloraba y lloraba. Yo lo abrazaba, pero por donde le tocaba para abrazarle, le dolía (…) Mi hijo me dijo que después de toda la electricidad sentía que estaba muerto», expresó la progenitora.

Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez
De acuerdo con varios familiares, en todos los casos de los menores detenidos por el contexto postelectoral se reportó «hacinamiento e insalubridad».
Respecto al tema judicial, estas fueron «sumarias, colectivas y en numerosos casos se dieron fuera de plazo», no obstante, «en todos los casos documentados, en las audiencias preliminares, al jueza a cargo habría incitado a que se declaran culpables para rebajar sus penas».
“La defensora (pública) me dijo que por haber denunciado el caso de mi hijo públicamente, ahora todo se iba a demorar. Que era por mi culpa», sostuvo la madre del menor de 16 años.
Del total de menores detenidos, Amnistía Internacional tuvo conocimiento del intento de suicidio de al menos dos de ellos, otros sufrieron parálisis facial y colapsos nerviosos, depresión, ataques de pánico o autoaislamiento.
Foto: EFE






