El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró este martes que no reconocerá los resultados de las elecciones presidenciales en Ecuador, en las que Daniel Noboa fue reelecto para el periodo 2025–2029.
Según expresó en su cuenta oficial en la red social X, los comicios se celebraron “bajo estado de sitio” y no cumplen con los estándares de una elección libre.
Petro argumentó que en siete provincias ecuatorianas se decretó un estado de excepción durante la jornada electoral del pasado domingo, y denunció que fue el Ejército quien dirigió el proceso, incluyendo el manejo de las mesas y el conteo de votos.
La OEA señala irregularidades en las elecciones del Ecuador.
En siete provincias se decreto el estado de excepción. El ejército dirigió la jornada electoral, las mesas durante las elecciones, y el conteo de votos
No hay elecciones libres bajo estado de sitio.
No puedo…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 16, 2025
A su juicio, estas condiciones impiden hablar de una elección legítima. “No hay elecciones libres bajo estado de sitio”, sentenció.
El mandatario colombiano también hizo referencia a presuntas irregularidades detectadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), como el uso de recursos públicos para fines proselitistas.
Si bien la Misión de Observación Electoral (MOE/OEA) alertó sobre estas prácticas, en su informe preliminar también destacó la participación pacífica y la claridad del voto ciudadano.
Pese a las críticas, tanto la OEA como la Unión Europea avalaron los resultados del balotaje, en el que Daniel Noboa obtuvo el 55,6 % de los sufragios frente al 44,4 % de Luisa González, candidata del correísmo.
Las misiones internacionales coincidieron en resaltar la voluntad democrática de la ciudadanía, a pesar del contexto de tensión y violencia que ha atravesado el país.
Petro, que ya había expresado inquietudes previas por la transparencia del proceso, insistió en que las autoridades ecuatorianas deben entregar las actas de cada mesa electoral para su verificación.
Su postura marca un distanciamiento con la comunidad internacional y podría abrir un nuevo foco de fricción diplomática entre Bogotá y Quito.






