Human Rights Watch (HRW) y la ONG Cristosal denunciaron que los 252 migrantes venezolanos deportados por Estados Unidos a El Salvador fueron víctimas de torturas y desapariciones forzadas dentro del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la prisión de máxima seguridad impulsada por Nayib Bukele.
Según ambas organizaciones, los detenidos fueron golpeados, abusados sexualmente y privados de alimentos y agua durante meses. El informe, elaborado a partir de entrevistas a 40 exreclusos y más de 150 familiares y abogados, concluyó que los venezolanos fueron víctimas de “violaciones sistemáticas de derechos humanos”.
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HRW aseguró que los migrantes fueron trasladados a El Salvador entre marzo y abril de 2025, y que al llegar “los agentes los obligaron a arrodillarse con la cabeza gacha”, según relató Gonzalo, uno de los deportados. El venezolano explicó que, al no poder mantener esa posición por un problema físico, “el agente le golpeó en la nuca con un bastón”.
Los testimonios recopilados por las organizaciones describen un ambiente de violencia constante dentro del Cecot. “Cuando llegamos a la entrada del Cecot, los guardias nos hicieron arrodillar para afeitarnos la cabeza. Uno de los oficiales me golpeó en las piernas con un bastón y caí al suelo de rodillas”, contó uno de los detenidos. Según el informe, todos recibieron el mismo trato y fueron advertidos por el director del penal con una frase que los marcó: “Llegaron al infierno”.
HRW y Cristosal documentaron también casos de abusos sexuales y golpizas tras visitas oficiales al penal. “Me siguieron pegando en el estómago y, cuando traté de agarrar aire, me empecé a ahogar con la sangre. Mis compañeros gritaban auxilio [diciendo] que nos estaban matando, pero los oficiales decían que solo nos querían hacer sufrir”, relató uno de los afectados. Las organizaciones subrayaron que estas agresiones no fueron hechos aislados, sino parte de una práctica “diseñada para someter, humillar y disciplinar” a los detenidos.
Acusan a EE. UU. y El Salvador de violar el derecho internacional
Ambas ONG sostienen que los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador son responsables de violaciones al derecho internacional por la detención arbitraria y los malos tratos sufridos por los migrantes. HRW afirmó que Washington “violó el principio de no devolución” al enviarlos a un país donde era previsible que sufrirían torturas, mientras que El Salvador incumplió las normas internacionales de trato a prisioneros conocidas como las “Reglas Mandela”.
Uno de los exdetenidos, citado en el informe, resumió el sufrimiento de los venezolanos al señalar: “No somos terroristas, éramos migrantes. Fuimos a Estados Unidos a pedir protección y la oportunidad de un futuro mejor, pero terminamos en una prisión en un país que ni siquiera conocíamos, siendo tratados peores que animales”.






