El Kremlin expresó este viernes su preocupación por el aumento de la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe y señaló que espera que Washington evite acciones que puedan intensificar la tensión en torno a Venezuela.
La postura fue expuesta por el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, tras el anuncio del Pentágono sobre la operación Southern Spear, destinada a combatir el narcotráfico en Latinoamérica. Peskov subrayó que Moscú confiaba en que no se adoptaran decisiones que afectaran la estabilidad regional.
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“Confiamos en que no se adopte ninguna acción que pueda conducir a la desestabilización de la situación en la región del Caribe y en torno a Venezuela, y que todo se haga acorde al derecho internacional”, declaró el vocero durante su rueda de prensa telefónica diaria. Además, recordó que el respeto a las normas internacionales “se encuentra en muchos lugares del mundo en un estado lamentable”.
El anuncio de Southern Spear ocurrió en paralelo con la llegada del portaaviones USS Gerald Ford al sur del Caribe, sumándose al despliegue de destructores y buques anfibios que Estados Unidos mantiene desde agosto. Voceros del chavismo señalaron que, junto a esta operación, Washington ha lanzado amenazas contra Nicolás Maduro, a quien la Casa Blanca califica como “ilegítimo”.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, defendió públicamente la estrategia estadounidense y afirmó que el país actuará para proteger su seguridad. “El hemisferio occidental es la vecindad de Estados Unidos, y la protegeremos”, aseguró en sus redes sociales al referirse al despliegue militar.
En paralelo, Moscú informó que este miércoles entró en vigor el Acuerdo de Asociación Estratégica y Cooperación entre Rusia y Venezuela, después de que ambas cámaras del Parlamento ruso instaran a la comunidad internacional a condenar las “acciones provocadoras de Estados Unidos” contra Caracas.






