#EspecialVPItv | El voto por correo: un nuevo motivo de discrepancia de cara a las elecciones en Estados Unidos

El voto por correo un nuevo motivo de discrepancia de cara a las elecciones en Estados Unidos

El próximo 3 de noviembre se darán las elecciones presidenciales número 59 en la historia de los Estados Unidos, para relegitimar el mandato del republicano Donald Trump o renovar la dirección nacional bajo el nombre del demócrata Joe Biden, en el inédito contexto de la pandemia del covid-19.

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Así como el coronavirus dejó consecuencias sanitarias, económicas e incluso crisis políticas, el panorama de los comicios a la Casa Blanca no será la excepción. Y es que en medio de la enfermedad que azota el mundo en 2020, los métodos para elegir se verán afectados.

Frente al virus que se mantiene latente en las calles, la democracia norteamericana tendrá una prueba de fuego en las próximas elecciones, en las que aumentará de forma histórica el número de votantes a través del correo, una opción que tiene tantos críticos como adeptos.

A diferencia del caso venezolano, en el que cada evento electoral atrae a un gran número de ciudadanos a las urnas, en Estados Unidos se han registrado históricamente tendencias bajas, que apenas superan la mitad de los posibles votantes.

En 2016, solo el 55.4% de los ciudadanos expresó su voluntad, mientras que en 2012 el número disminuyó al 54.9%.

Sin embargo, en este agitado 2020, las campañas para convocar al país a demostrar sus preferencias políticas han aumentado, pero ahora el reto se trasladó a convencer a las personas que, en vez de salir de sus hogares para votar en un colegio electoral, lo hagan a través del correo.

¿Qué es el voto por correo y por qué divide a los contendientes?

El voto por correo es un método establecido en los Estados Unidos para la transmisión de la voluntad de los ciudadanos a través del Servicio Postal, que ha sido utilizado en el pasado para permitir la expresión de personas que no están en el país, se encuentran prestando servicio militar o sufren alguna incapacidad.

Para el 3 de noviembre se espera un número récord en el número de estadounidenses que apelen a esta vía, lo que ha provocado distintas opiniones entre las más altas esferas políticas.

Donald Trump fue el primero en apuntar y disparar. El actual presidente ha demostrado su desconfianza sobre este proceso, a pesar de que él lo ha usado en múltiples ocasiones, al estar registrado en Florida y pasar la mayor parte del tiempo en Washington, o en Nueva York, en el pasado.

Para el mandatario republicano, existen grandes «riesgos de fraude» si todo el país aplica su voto por correo, y advirtió que si eso sucede, Estados Unidos será «el hazmerreír de todo el mundo».

Del lado demócrata, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que Trump solo está encabezando una «campaña para sabotear» los comicios.

La polémica, de la que han participado distintos actores, provocó que el director general del servicio postal, Louis DeJoy, compareciera frente al Senado estadounidense.

A juicio de Trump, el gran problema de estas elecciones es que, de ser a través del correo, «nunca vas a saber cuando acaba» el proceso.

Hasta «meses o años» podría durar el evento electoral, pues las papeletas se podrían «perder o desaparecer», advirtió Trump.

¿Cómo funciona el voto por correo?

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Para que los norteamericanos puedan manifestarse a través de este método, existen dos formas legales: el voto universal por correo, o el voto en ausencia.

Aunque algunos estados prefieren uno sobre otro, la diferencia radica en la terminología, porque el resultado de estos procesos es el mismo, según explican expertos.

En el caso del voto universal, significa que todos los electores registrados en un estado recibirán de forma automática una papeleta antes de los comicios.

Por su parte, el sistema del voto en ausencia quiere decir que cada elector debe solicitar que la papeleta llegue a su casa. En algunos estados, las autoridades exigen explicaciones del por qué se toma dicha disposición.

En la actualidad, se sabe que nueve estados enviarán boletas a todos los votantes, mientras que en 34 estados se permitirán las solicitudes de papeletas sin pedir motivos específicos. El estado de la Florida se encuentra en este segundo grupo.

Superado este punto, las personas recibirán dos sobres: uno en el que viene la boleta, y otro de seguridad, en el que se preserva la seguridad del voto.

Es en ese momento en el que la persona expresar su voto, luego debe firmar el exterior del sobre para certificar que es un votante registrado y proceder a enviarlo de regreso, utilizando los buzones de correo o dejándolo en un lugar determinado por el Servicio Postal.

Allí, la voluntad viajará hasta las autoridades electorales, quienes digitalizan las firmas para certificar que corresponden a ciudadanos habilitados para el sufragio.

Si la firma en el sobre no coincide con la que las autoridades tienen en su registro, se invalida la papeleta. Idéntico es el caso para aquellos que envían la boleta luego de la fecha límite marcada por quienes organizan los comicios.

La fecha límite varía según el estado. En California, las autoridades deben recibir boletas hasta 17 días después de las elecciones, siempre que el sobre esté sellado antes del 3 de noviembre, según acotó la Voz de América.

En ese sentido, son válidas las dudas de Trump sobre el tiempo que podrían tardar los resultados del 3 de noviembre. No obstante, son muchos los expertos que explican que, de allí al fraude, hay mucho camino.

¿Es posible el fraude?

Matthew Record, profesor de Ciencia Política de la Universidad Estatal de San José, dijo a la BBC que «es muy raro» que haya riesgo de fraude en Estados Unidos.

«El gobierno de Trump o él mismo durante años denunció los riesgos de fraude en el voto en persona», recordó, al tiempo que explicó que con este método hay más «margen de abuso», especialmente para los mayores que necesiten el voto asistido por alguien más, pero son porcentajes «muy pequeños».

Con esa postura coincide el Brennan Center for Justice, de la Universidad de Nueva York, que en 2017 concluyó a través de un estudio que el riesgo de fraude electoral en Norteamérica está entre el 0.00004% y un 0.0009%.

Record afirmó que, aún duplicándose el riesgo de irregularidades a través del correo, el porcentaje no llegaría al 1%.

Incluso, en 2016, el propio Donald Trump instaló una comisión para buscar instancias de fraude en general, pero dicha oficina fue disuelta dos años más tarde sin presentar ninguna evidencia.

Para Ellen Weintraub, responsable de la Comisión de Elecciones Federales, «no hay fundamento para la teoría conspirativa de que el voto por correo causa fraude».

En consecuencia, las anticipadas advertencias sobre trampas parecen ser muy aventuradas, mientras que el factor tiempo sí puede llegar a ser tema de estudio.

Un miembro del comité legislativo del National Post Mail Handler Union, llamado Luis Berríos, confesó a Miami Diario que en un centro como el ubicado en Orlando, Florida, se procesan 250.000 correos por día, toda la semana sin descanso.

Bajo su mirada, aunque el Servicio Postal atraviesa dificultades financieras, sí cuenta con la capacidad para garantizar la llegada a buen puerto de los votos.

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De mantenerse la tendencia histórica, el próximo 3 de noviembre votarán alrededor de 180 millones de personas por la opción que más deseen. Todavía está por determinarse por qué vía lo harán finalmente, y en cuántos días se podrá conocer el ganador de uno de los comicios más polémicos de los últimos años.

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