Como las mujeres de Ureña cruzaron la frontera el 5 de julio para hacer mercado en Colombia

No hizo falta ni siquiera una reunión previa para ponerse de acuerdo ni una persona que liderizara el movimiento, mucho menos un partido político. El mensaje corrió como pólvora encendida a través de las redes sociales. En otros casos, fue transmitido de persona a persona o a viva voz en las busetas de pasajeros. “Mujeres: vamos a mercar (hacer el mercado) en Cúcuta el 5 de julio. Saldremos a las 8 de la mañana. Vengan vestidas de blanco”.

Fue así como las “Mujeres de Blanco” de Ureña, ciudad venezolana fronteriza con la ciudad colombiana de Cúcuta, se pusieron de acuerdo para cruzar la frontera ese día a pesar del cierre decretado hace diez meses por el presidente Nicolás Maduro, según el testimonio que nos ofreció Claudia Pérez, una de las 700 mujeres que participó en esa histórica jornada.

Para nadie es un secreto que el gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora, señaló de “contrabandistas” y de “bachaqueras” a esas mujeres, y hasta de que fueron financiadas por la Mesa de la Unidad para emprender tal acción. “Según ellos, las líderes supuestamente cobraron 50 mil bolívares y las que pasaron la frontera cobraron 30 mil bolívares. Eso es completamente falso y si los pagaron, pues a mí todavía me los están debiendo”, aclaró Claudia.

“Entonces, yo quisiera que esto (su entrevista) se tratara con la mayor prudencia y seriedad posible para no darles a ellos la razón cuando dicen que hubo una conexión con partidos políticos, porque ellos dicen que esta experiencia fue en conexión con partidos políticos y eso es completamente falso. Esto surgió de la desesperación, de la crisis social y de la descomposición familiar que estamos viviendo en la frontera””, aseguró.

“El movimiento”

Ella comenzó en el “movimiento”, por darle algún nombre, un día en que fue a un banco a hacer una diligencia. Mientras esperaba se puso a conversar con otras mujeres sobre la situación del país, algo muy común hoy en día entre todos los venezolanos. “Una de ellas comentó que se estaba organizando un grupo para el 5 de julio, que es festivo, pasar a Cúcuta a comprar el mercado. Yo pensé que era en broma, pero otra dijo que no, que era en serio, que se estaban organizando por barrios y por consejos comunales. Yo les pregunté cómo iban a hacer para cruzar la frontera y me dijeron que se abrirían paso ellas mismas porque ya no podían seguir sin comida ni leche para los niños”.

Como las oyó hablar de “organización” preguntó quiénes eran las personas que lo estaban organizando, pero le respondieron que no había ninguna “organizadora líder”, y que organizador, en todo caso, era “todo aquel al que le hace falta comida en la alacena”. Preguntó también qué debía hacer para participar y le dijeron que solo bastaba activarse. “Activarse significaba pasar la voz, pasar el mensaje a otras mujeres en mi barrio, en mi círculo de conocidos o de trabajo y decirles que fueran vestidas de blanco”.

“Sobre eso del color blanco hubo un poquito de polémica. Algunas no querían que se usara por ser un color que identifica a un partido político, y este movimiento no tiene nada que ver con partidos políticos. Pero al final decidieron que sí se usaría porque es un color que simboliza la paz y eso sí nos interesaba, demostrar que era una actividad totalmente pacífica”, agregó.

“Yo les propuse que lleváramos morrales para así tener las manos libres y poder traer nuestras compras. Otras propusieron que lleváramos zapatos de goma y jeans. Yo también propuse que no compráramos productos venezolanos para no colaborar con el contrabando, y lo aceptaron. Fue así como surgieron las ideas. Toda esa conversación tuvo lugar en esa oficina del banco de Sofitasa donde nos encontrábamos ese día”, contó.

En ese grupo del banco estaba Claudia, que es administradora de empresas. La chica con la que comenzó a hablar es administradora y maneja una farmacia. Otra es contadora pública y una más comerciante. “Es decir, somos personas de clase media que no tenemos cómo hacer una cola de 12, 13 15 horas para conseguir uno o dos paquetes de harina pan”.

“Créeme que no necesitamos una reunión previa para ponernos de acuerdo porque es tan difícil la situación que estamos viviendo todos los venezolanos en nuestros hogares, que no hizo falta reunirnos sino tomar las decisiones”, aseguró.

Así continuó regándose la voz. Muchísimas mujeres – 700, no 500 como informaron los medios ese día – atendieron el llamado. Otras 200 se quedaron por impuntuales, ya que creyeron que se trataba solo de una manifestación a la que podían incorporarse en cualquier momento.

El número pudo haber sido mayor de no ser por Radio Binacional (RBI 90.9), muy escuchada en la zona, y a la cual llamaron muchas personas preguntando si era cierta o no la noticia. “La emisora, después de haber contactado a la Guardia Nacional, informó que eso no se iba a dar, que no había permiso. Entendemos que la radio estaba cumpliendo con su deber de informar lo que las autoridades les dijeron, pero eso hizo que muchas mujeres decidieran quedarse en sus casas. Sin embargo, las que estábamos más desesperadas sí salimos”.

El cerco militar

Ese 5 de julio, a la hora acordada, 8 de la mañana, las mujeres empezaron a concentrarse. “El capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que estaba de guardia nos dijo, muy decentemente, que no podíamos pasar sin el permiso correspondiente. Le respondimos que ya llevábamos diez meses de estar tramitando permisos para ir a hacer mercado y que nunca nos lo daban”, siguió narrando Claudia.

“A mí me tocó pasar con mis dos hijas – una de 3 y otra de 16 – y exponerlas a esa situación. Yo le pregunté al capitán que en qué clase de país estamos que tengo que sacar un permiso para que mis hijas puedan ver a su padre, que vive en Cúcuta. Él no decía nada, solo me escuchaba. Luego comenzó a hacer un video y le pregunté por qué lo hacía. Luego le dije: `está bien, yo te regalo ese video, guárdalo. Pero eso sí, me vas a prometer, si eres lo suficientemente hombre, si eres lo suficientemente valiente, que le vas a mostrar ese video a tus hijos y les vas a decir que eso fue el 5 de julio de 2016 entre Ureña y Cúcuta, cuando tú estabas reprimiendo a una gran cantidad de mujeres que iban por leche y por alimentos para sus hijos. Hoy estamos escribiendo la historia tú y yo. Tú sabes que lo que te estoy diciendo es cierto”, refirió.

Ese fue el tono que prevaleció en el momento de las confrontaciones. Sin groserías y sin insultar a nadie, pese a que había muchas mujeres exacerbadas por la situación. “Pero aprovechamos para decirles tantas verdades que después nos fuimos livianitas a nuestras casas. Han sido diez meses de tener esa frontera cerrada, de ver tantos atropellos, de ver tantas personas enfermas que no pueden pasar, de ver niños que no se pueden reunir con sus familias. Es muy fuerte, de verdad”.

En principio la GNB subestimó a las mujeres, pues no creyó que iban a hacer lo que habían anunciado. “En el momento que el capitán se da la vuelta nosotros rompimos el cerco. Eso fue fácil: salimos corriendo detrás de él y ellos pensaron que era para pedirle el favor de que nos dejara pasar. Pero no, nos mandamos y pasamos a la fuerza. Cuando se dan cuenta de que estamos decididas y de que ya habíamos pasado el primer cerco, ellos corren y forman ese cordón que todos vieron en los videos que difundieron los medios. Entonces es cuando organizan sus fuerzas antimotines y piden refuerzos a San Antonio del Táchira”.

La llegada a Colombia

Otra de las advertencias que hicieron ese día los efectivos de la GNB a las mujeres era que no les podían permitir el paso por protección para ellas mismas, ya que en Colombia podían “correr riesgos” y las podían “maltratar”.

Pero del otro lado de la frontera las recibieron con los brazos abiertos y con aplausos. Los taxis y los autobuses bajaron sus tarifas para transportarlas. Las casas de cambio les dieron un cambio favorable. En los comercios bajaron los precios y hasta les aceptaron los billetes venezolanos de baja denominación, cosa que habitualmente no hacen, para que la platica les rindiera más. La gente en la calle les decía dónde podían encontrar los mejores precios y cómo llegar hasta esos locales. Las Damas Rosadas de Bogotá le pidieron a las Damas Rosadas de Cúcuta que compraran mercados para regalárselos a las mujeres venezolanas que estuvieran pasando más necesidades. “La verdad es que todo el mundo nos ayudó en Colombia”, aseguró Claudia.  

El regreso

Para el regreso también habían fijado una hora y un punto de encuentro: la 1 de la tarde en el puente internacional. Cuando comienzan a concentrarse se enteran de que la GNB había dispuesto que entrarían en una buseta y de 10 en 10, porque debían dar sus nombres, sus números de documentos de identidad y sus direcciones. “Nosotras nos negamos. Les dijimos que habíamos salido a pie y que el regreso también lo haríamos pie”.

A favor de ellas jugó el hecho de que los medios de comunicación colombianos estuvieran en el lugar. Las cámaras de RCN y Caracol televisión así como los micrófonos de las importantes y grandes cadenas radiales estaban siguiendo los pasos de las venezolanas. “Hasta los policías colombianos estaban grabando con sus teléfonos lo que estaba ocurriendo y la GNB se dio cuenta de eso”.

“Fue entonces cuando empezamos a cantar el himno nacional. Los efectivos de la GNB se pusieron en posición de firme y nos permitieron ingresar. Lo hicimos en fila india, calladitas, sin gritar arengas, sin insultar a nadie. Allí estaban los esposos y compañeros de muchas mujeres, esperándolas. Así fue como se realizó la actividad del 5 de julio”, resumió Claudia.

¿Por qué solo mujeres?, preguntamos. “Acá hemos hecho muchas manifestaciones pidiendo la reapertura de la frontera. Hemos salido familias enteras y notamos que los hombres eran más rudos en sus protestas y a veces se producían roces con la GNB. Para evitar que los esposos o los compañeros de las mujeres pudieran verse envueltos en algún problema por una reacción fuerte, decidimos que fuéramos las puras mujeres”, respondió.

Lo que sigue

Después de la primera experiencia se hizo una segunda convocatoria, la que se realizó el domingo pasado, cuando las autoridades venezolanas permitieron la apertura de la frontera por 12 horas. “Para esta oportunidad pedimos encarecidamente que no volvieran las mujeres que ya habían pasado la primera vez, para así darle la oportunidad para mercar a un nuevo grupo de mujeres”, indicó Claudia.

Para esta ocasión vinieron mujeres de varias partes del país, incluso de oriente. Muchas pasaron la noche en la acera esperando que amaneciera para cruzar la frontera. Fue tanto el flujo de gente que por el lado de San Antonio abrieron el paso a las 5 de la mañana para que la gente emprendiera la caminata.

“Las Mujeres de Blanco estamos mirando qué posibilidad hay de que esta actividad se repita este domingo que viene. Queremos solidarizarnos con todas las mujeres de Venezuela y cederles el paso para que vengan, porque sabemos que esta crisis nos está agobiando a todos en el país. No sabemos aún qué va a pasar. El gobernador ya dijo que no habrá más paso, pero igual se está haciendo la convocatoria. A mí me llegó ayer a través de las redes sociales. En este caso tocaría presionar, como nos tocó a nosotras hacerlo”, indicó.

Finalmente, Claudia aprovechó la oportunidad para hacer una petición a los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos. “Yo les quisiera pedir el favor, con todo el respeto que se merecen, y en nombre de esas 700 mujeres, de que no hagan la apertura de la frontera a pedacitos, como están diciendo que van a hacer. Nosotros queremos la apertura de la frontera total y definitiva”.

“¿Saben qué es indignante? Que un hijo tenga fiebre el miércoles y haya que esperar hasta el domingo para comprarle un analgésico en Colombia. Es indignante que alguien se enferme y no pueda ir a un médico porque el paso está cerrado. Es indignante tener que sacar un permiso para que los hijos se reúnan con los padres. Es indignante tener que sacar un permiso para que las familias se reúnan. Es indignante la descomposición social y familiar que se está viendo en la frontera por estas razones. Queremos decirles a nuestros gobernantes que mientras ellos hacen sus reuniones, esta crisis se va agravando. Por eso, desde aquí, queremos decirles que nosotros necesitamos de manera urgente y rápida la apertura definitiva y total de la frontera”, concluyó.

Nota de Prensa.

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