No fue el gobierno nacional sino el pueblo el que abrió la frontera

 “El gobierno nacional dice que abrió la frontera con Colombia. No: fue el pueblo el que abrió la frontera; y no es de extrañar que durante estos días las personas sigan pasándola para comprar productos, sobre todo, comida y medicinas”.

Quien así se expresó fue el presidente de Fedecámaras en el estado Táchira, Daniel Aguilar, quien, al abordar este lunes lo ocurrido durante la víspera en la zona limítrofe entre ambos países – específicamente, en el puente Simón Bolívar que conecta a las poblaciones venezolana de San Antonio del Táchira y la neogranadina Cúcuta -, se refirió al tradicional fluido de consumidores entre una y otra nación.

“Esto que ha venido sucediendo no es nuevo para los tachirenses ni para los zulianos, porque basta recordar que hace más de 17 años los tachirenses iban o visitaban Cúcuta para hacer su mercado dominical; muchos productos que no se conseguían aquí se iban a comprar a Colombia, incluyendo semillas, insumos, medicina veterinaria para las labores agropecuarias”, recordó, calificando la actitud de apertura del país hermano como “de madurez y de humanidad”.

“Hoy en día, lamentablemente sucede lo que todos sabemos por una decisión que nosotros no compartimos, pero como ciudadanos venezolanos respetamos, porque fue dictada por el presidente de la República, pero que nunca debió ordenarse porque no era necesario cerrar los puentes internacionales”, afirmó el titular de la cúpula privada regional, en torno a la movilización este domingo 10 de alrededor de unas 30 mil-35 mil ciudadanos – según datos de la cancillería bogotana -, por el puente Simón Bolívar (los otros puentes situados en la entidad son el Francisco de Paula Santander, entre Ureña y Cúcuta; y el puente Unión, entre Boca del Grita y Puerto Santander).

“Las autoridades que estaban allí, tranquilamente, hubieran podido controlar cualquier ilícito o cualquier irregularidad que se pudiera estar cometiendo entre los puentes, ya que de la mitad hacia allá están las autoridades aduanales colombianas y de la mitad del río hacia acá las autoridades de resguardo venezolano, donde permanecen la Guardia Nacional Bolivariana y las que son designadas por el Ejecutivo para custodiar la frontera”, indicó el alto vocero.

“Lamentablemente, la frontera está abierta al contrabando de gasolina y otros rubros y los puentes por donde se hacía el mercado legal de mercancías, por donde se hacia el traslado de todo lo que viene del continente asiático, del continente europeo y de Suramérica, ingresan por territorio colombiano y eran liquidados en las aduanas de San Antonio – Ureña. Con este cierre, del cual se cumple el 19 de julio once meses, lo que se vino fue a acabar con la vida de la frontera, porque en la frontera hay hambre, hay miseria, hay desnutrición y hasta algunos casos de personas que han fallecido cuando pasan el puente o están intentando pasar el puente para ir a comprar algún fármaco o que están atravesando el curso fluvial”, dijo.

Ponerse en el lugar de la gente

El declarante comentó, visto el multitudinario desplazamiento, que había que analizar, como ejemplo, los casos de madres de familia con varios hijos que no consiguen qué comer, que salen a comprar los productos que aquí no se consiguen y que si los encuentran cuestan 5 0 6 veces más de lo que valen, además de tratarse de artículos de precaria calidad.

“Entonces, las madres de familia, como siempre ha sucedido, fueron de mercado a Cúcuta: el pueblo respetuosamente llegó a la frontera y las autoridades tuvieron que abrirle el paso, y así va a seguir sucediendo. La gente está acostumbrada a ir a Colombia y los colombianos a venir a Venezuela. No debe olvidarse que hace muchos años rige un tratado firmado entre Colombia y Venezuela conocido como el ‘Tratado de Ponchalá’ para el comercio fronterizo: cuando usted podía comprar 4-5 kilos en Venezuela y comprar 4-5 kilos en Colombia; podía traerse 4 kilos de azúcar, 5 kilos de arroz, 3 kilos de carne, 3 litros de aceite. Pero, por esta medida de carácter unilateral, el 19 de agosto del año pasado se cerraron los puentes.”, enumeró.

Expresó que las autoridades venezolanas han desconocido el tratado y que sería lo pertinente retomarlo, modernizarlo. “En función de tener una frontera, como dice el gobierno. No obstante, para lograr la paz hay que incentivar el trabajo: en la frontera se han perdido más de 25 mil plazas de trabajo y eso no viene de este momento, viene de la época del presidente Uribe y del presidente Chávez, quienes, por sus diferencias, acabaron con la frontera más dinámica de América, que manejaba unos ingresos por el orden de los 7.500 millardos de dólares – en intercambio de importación y exportación entre los dos países Venezuela”, aseveró.

Sugirió que ante la crisis de desabastecimiento y de escasez que sufre Venezuela lo más loable, dentro de las normativas binacionales suscritas, es que los gobiernos de Colombia y Venezuela permitan el traslado de mercancías y el paso de personas conforme a la ley.

“Aquí en el Táchira nuestros productores agropecuarios, nuestros campesinos, no consiguen semillas, no consiguen insumos, no consiguen repuestos para los equipos. ¿Y dónde ellos compraban eso mayormente? Pues, en Colombia. Algunos han tenido que comprarlos del contrabando que viene de los caminos verdes, por eso es que se llega a unos precios altísimos en comparación con lo que se produce en el estado. Si el gobierno permite pagando en la aduana los impuestos que deben de cancelarse por la importación de productos, se beneficia el estado y se beneficia el pueblo venezolano, sobre todo, el pueblo tachirense, que le produce comida a más de 70 ciudades del país, porque hacia allá va la producción del Táchira semanalmente, en papas, cebollas, auyamas, plátano”, destacó.

“Queremos agradecer personalmente al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a la canciller, al gobernador y al alcalde de Cúcuta, y también a los amigos comerciantes, aclarando que no es que están vendiendo cantidad de productos: ellos expenden cantidades limitadas para evitar el bachaqueo. Lo que sí queremos de las autoridades venezolanas es que se tome de una vez la decisión de dejar esas puertas abiertas, porque no es el primer caso: primero, hace más de un mes, tomaron el puente Unión más de 300 personas que rebasaron a la GNB y fueron a comprar a Puerto Santander; y la semana pasada lo hicieron 500 mujeres vestidas de blanco que atravesaron el puente de Santander, en Ureña”.

Finalmente, enfatizó la necesidad de que la Cámara de Comercio, Industria y Producción del Táchira sea invitada por la administración regional a reuniones, “para concretar realmente cómo podemos poner a funcionar la frontera, con ideas claras, y que se acabe con la delincuencia, la cual no se ha acabado; que se acabe con el contrabando, el cual no se ha acabado; y con todo lo que traído desesperación, hambre y hasta muerte”, concluyó.

Con Información de Nota de Prensa.

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