Otra vez en la misma encrucijada: será una opción el no participar en las elecciones; por Aníbal Sánchez

Aníbal Sánchez

Buena parte de la oposición venezolana aún en el país se debate entre el escenario esperado y el real: quedando de nuevo en una encrucijada ante disyuntiva de si se debe participar en el próximo proceso electoral, sin saber que con sus vehículos en movimiento, teniendo ruta clara se podrían encontrar de nuevo en el camino.

Todos quisiéramos ir a un evento electoral, cualquiera que éste sea con un arbitro transparente, justo y confiable, pero en medio de la polarización se introduce la variable de que el CNE sea equilibrado. Haciéndolo más complicado en organismos con directivas impares, donde muchos de los aspectos procesales que pudieran influir en el resultado, son decisiones discrecionales.

Al igual que el rescate de la institucionalidad del voto, la despartidización del Poder Electoral parece que quedará de un lado, inconscientemente se escucha y leen fórmulas del 4:1 o el 3:2 y hasta el 2:2:1 olvidando contra quien y el porque se lucha contradictoriamente los que catalogan este régimen como autocrático o totalitario, son los primeros en criticar cuando alguien les toma una parte del pastel.

Si algo no se ha podido lograr en Venezuela es que la totalidad de los lideres políticos visualicen el voto como una herramienta de transformación, movilización u organización más allá del instrumento de selección” mientras menos sea la capacidad de maniobra de éste gobierno más agresivas serán sus repuestas, en el afán de conservar el Poder no estaría dispuesto a compartir escenarios, a diferencia de la oposición que debería aprovechar cualquiera.

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La directiva del CNE al igual que las anteriores por lo menos en quince años, ha sido nombrada por el TSJ y no por la Asamblea Nacional, como pauta la constitución y ley del Poder Electoral pero para esto se deben cumplir algunos pre requisitos, como el de una comisión preliminar, incorporación de representantes de la sociedad civil, la aprobación de un comité en plenaria, que ocurra la Postulaciones de las instituciones, hasta llegar a la selección con 2/3 de votos.

Una parte de la oposición tendría la conducta de no participar en el terreno electoral, porque esperan por otra opción o creen posible extender el periodo de la misma asamblea; está situación existía antes de las sentencias que nombrara directivas ‘ad-hoc’ de partidos como Primero Justicia y Acción Democrática que no estaban en el directorio de inscritos en el CNE desde el 2018.

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La abstención como herramienta de transformación requiere de un compromiso y nivel de organización que no es solo el decir los que no votaron son los que me apoyan. Hay que estar en la posición de poder para provocar que el otro cambie de actitud y permita unas condiciones electorales distintas, de forma que se pueda participar ¿sería esto una realidad? Más allá de descalificar a los que asumen desde un inicio la ruta electoral.

Las conductas políticas y su modelado requiere de liderazgo, control, organización y disciplina en muchas ocasiones se ha sabido de diferencias en el polo oficialista, pero en el terreno electoral se amalgaman ante el riesgo de ser desplazados caso contrario ocurre el bloque opositor, donde las repuestas parecieran no ser racionales en el escenario real y se sientan a esperar que les pueda llegar el ideal, soñado.

Mientras que en el sector oficialista se reconoce de nuevo debilidades y aprovechan oportunidades, tal cual como en marzo lo hizo con el covid-19, conociendo estado de la red de salud adelantó las medidas y logró ralentizar la curva haciendo el proceso más largo” ahora en el terreno electoral busca inhibir la participación, del que lo descalifica en los estudios de opinión.

Es así como ha podido convertir una minoría popular en una mayoría electoral, no solo descalificando actores, impidiendo la participación sino inhibiendo. El único antídoto ante esto parece ser una oposición unida en cualquiera de los terrenos, incluso en electoral en condiciones de semi-competitividad como ocurrió en el 2015, con un CNE 4;1, sin miembro en Junta Nacional, bajo riesgo de deslegitimar las tarjetas de los partidos, con la introducción del criterio de paridad de género una vez introducidas las candidaturas e incluso con modificaciones en circuitos como Baruta-Hatillo que perdía uno, se fue a las Elecciones con un plan.

Indudablemente para ganarles en este tipo de condiciones la ventaja no puede ser ‘cerrada’ pues se mantienen el riesgo del ventajismo oficial y el control que se pudiera ejercer en los espacios o mesas donde no se logre presencia de la oposición. Que los electores se entusiasmen y decidan salir a votar en la actualidad pareciera más complicado por los problemas de movilidad, la situación económica e incluso la presencia de la epidemia lo que se suma a la estrategia política, comunicacional y electoral.

Al mismo tiempo es necesario que la oposición entienda el nivel de compromiso, éste consciente de lo que se elige y el rol de la nueva Asamblea Nacional. A partir de esto construir los mecanismos de entendimiento que permita la unidad y presentación de candidatos unitarios en alianzas perfectas a nivel de circuitos y listas.

De ocurrir un fraude evidente y comprobado en las Elecciones se estaría presentando la oportunidad para que se dé un escenario como el de Bolivia donde los que reclamen y denuncie el fraude, se consigan en la calle con los que no participaron, donde la decisión pudiera entonces estar en la repuesta internacional y de las instrucciones.

Aníbal Sánchez
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