“La falta de separación de poderes y el desprecio a los DDHH por parte del Estado, mantienen a nuestra democracia en Terapia intensiva”, por Rafael Narváez

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La vitalidad de una democracia es la existencia de poderes públicos autónomos e independientes, sin estar sometidos a disciplina partidista para que puedan cumplir con sus atribuciones establecidas en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).

En nuestro país, los poderes públicos se han convertido en adversarios de las garantías constitucionales y de los derechos humanos, colocando en el más alto nivel de indefensa a todos los ciudadanos por que no hay instancia donde acudir para exigir el restablecimiento de sus derechos infringidos.

El Estado sigue indolente ante el sufrimiento y calamidades que actualmente padece nuestro pueblo y no asoma soluciones posibles sino que, por el contrario, lo que ofrece es una orden a los cuerpos de seguridad del estado aplicar represión, detenciones arbitrarias , cárcel y desapariciones forzadas de personas cuando alguien reclama sus derechos.

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Es un Estado que desprecia a la libertad de expresión y el libre ejercicio del periodismo, porque le incomoda la información veraz y oportuna impregnada de objetividad.

Los médicos también son victimas de cuerpos de seguridad que llegan a centros de salud con funcionarios tiroteados, amenazando con armas de fuego si en el informe no colocan que el funcionario falleció en la intervención quirúrgica realizada en el centro hospitalario, como ocurrió en el estado Portuguesa y en el estado Guárico, donde varios médicos fueron detenidos por negarse a convalidar el delito.

Si hablamos de la falta de humanidad sistemática contra los presos políticos que siguen encarcelados, estos son víctimas de los tratos crueles, inhumanos y degradantes, además de ser sometidos a torturas, sin un proceso judicial justo, víctimas de una justicia penal politizada que aniquiló el artículo 49 de la CRBV para violar el debido proceso, el derecho a la defensa y, lo mas sagrado, la presunción de inocencia.

Podemos afirmar que estamos en presencia de una nueva Seguridad Nacional, que ejecuta atrocidades con odio y resentimientos contra los derechos humanos, amparada por poderes públicos que siguen siendo aliados de la impunidad.

Los derechos humanos fueron crucificados por la desaparición del artículo 19 de la CRBV, que obliga al Estado a garantizar y hacer respetar los DDHH. Las garantías constitucionales derogadas y los derechos civiles y políticos vulnerados, además de la burla a los tratados , pactos internacionales, convenciones relativas a los DDHH suscritos y ratificados por Venezuela, establecidos en el artículo 23 de la CRBV.

Puedo afirmar que es el momento más triste y oscuro que viven los derechos humanos en Venezuela.

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