Efectos negativos tras la innovación tecnológica

Gran parte de las cosas que hacemos día a día pasan por el uso de un computador o de un equipo móvil que va con nosotros a cualquier lugar. Organizar una agenda personal interactuar con familiares y amigos, hacer una compra o hasta elegir el proveedor de un servicio determinado, son solo algunos de los ejemplos que ponemos en práctica a la hora de utilizar un dispositivo portátil con conexión a internet.

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Las nuevas tecnologías como los smartphones, videojuegos, aplicaciones móviles, big data, entre otras, han revolucionado la forma en la que nos comportamos, trabajamos, compramos, viajamos y nos relacionamos con otras personas. Mucho de esto se relaciona al como la presencia de la innovación tecnológica puede incidir en la forma en la que las personas se relacionan con otras y sus efectos sociales. Esto a su vez ha implicado el desarrollo de nuevos problemas psicológicos.

Los avances tecnológicos han tenido un gran impacto en la psicología y con ellos ha avanzado el diagnóstico y tratamientos de determinados trastornos psicológicos.

Desde el punto de vista práctico, el psicólogo clínico, Luis Manuel Yepes, considera que una persona que tiene lejos a sus familiares en otras partes del mundo, estas nuevas herramientas le permiten «acercarse» a ellos. Sin embargo, asegura que hay un punto en el que la sociedad se «deshumaniza» debido a que pierde el contacto presencial.

Explica que para los jóvenes hoy día es de suma importancia mantener el trato social sin estos equipos, ya que en muchos casos algunos han desarrollado un trastorno llamado «Esquizoide«, referente a cuando la persona evita actividades sociales y continuamente se aisla de cualquier interacción con terceros. También tienen un rango de expresión emocional limitado.

«La tecnología tiene su lado positivo y grandes ventajas, pero hay que saber utilizarla», asegura.

 

Adicción por las plataformas digitales

La innovación tecnológica representa utilidad para la vida cotidiana; tanto para el entretenimiento, aprendizaje, relajación de la rutina, etcétera.

En la actualidad, los chats de diversas plataformas online resultan útiles para mantener conversaciones de manera rápida. Sin embargo, no todas las herramientas han sido 100% eficaces para el bienestar mental de los usuarios. La adicción se caracteriza por el uso abusivo de todas estas nuevas tecnologías.

Si hablamos de las redes sociales, para muchos es innegable que estas sean parte de la vida y no solo de los nativos digitales.

Se ha detectado que al menos el 80% de los usuarios le dedican una pequeña parte de su día a las aplicaciones móviles. Se puede decir que hoy día para la juventud, el mayor parámetro para «medir el éxito social» se basa en la cantidad de «likes» y seguidores dentro de estas plataformas.

Entre alguno de los síntomas principales de este comportamiento adictivo tenemos: La necesidad compulsiva de información, necesidad de aparatos tecnológicos de vanguardia, dependencia a la tecnología, tendencia al aislamiento, entre otros.

Los jóvenes desbloquean su teléfono móvil una media de 150 veces al día, lo que equivale a una vez cada 7 minutos mientras están despiertos.

Expertos en el área explican que el modelo de negocio de estas plataformas se basa en la «economía de la atención», cuanto más tiempo pase un usuario en esa red, más datos de la misma recopilará; es por eso que entre ellas compiten por captar la atención de los usuarios.

Lo que empezó como un inocente «me gusta» ahora se ha convertido en una especie de recompensa para el cerebro humano.

 

Afán por los selfies ¿Trastorno psicológico?

Entre tantos tipos de adicciones, con el paso de los años los «selfies» han constituido un verdadero fenómeno. Las estadísticas indican que, cada día, más de un millón de nuevas autofotos son compartidas en las redes sociales, de las cuales la gran mayoría (85%), son dirigidas a aplicaciones como Instagram y Facebook.

Yepes, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), considera que esta adicción viene de una dependendencia hacia el internet, pues su atención está centrada únicamente en ese punto, añadiendo que tiene que ver mucho con el deseo de la persona de ser valorada, o en casos extremos, busca sentir «compensación por una baja autoestima».

 

La selfitis

Tras lo explicado anteriormente, este término se relaciona en su totalidad. En un artículo de los investigadores de la Universidad Nottingham Trent y la Escuela de Administración Thiagarajar (en India) se define la ‘selfitis’ como el “deseo obsesivo compulsivo de tomarse fotos y publicarlas en las redes sociales como una manera de equilibrar la falta de autoestima y llenar un vacío en la intimidad”.

En la actualidad, hacerse un selfie es una práctica tan habitual que ha llegado a convertirse en toda una tradición. De hecho, es poco común que durante una semana una persona de entre 15 y 30 años no se haga una autofotografía. Sin duda, una tendencia a nivel mundial que incluso puede llegar a generar una alta adicción.

 

Patologías derivadas del abuso de aparatos móviles

Irritabilidad, cambios de conducta, aumento de los casos de obesidad, mayores niveles de estrés, incremento de los trastornos de sueño, son algunos de los problemas psicológicos que surgen por el uso excesivo de los aparatos móviles, de acuerdo a los especialistas.

 

De hecho, han surgido nuevos trastornos. Un ejemplo de ello, es la nomofobia, que se refiere al miedo irracional o un nivel elevado de ansiedad de una persona por no tener su móvil, ya sea por haberlo dejado en casa, haberse quedado sin batería, haber agotado los datos o simplemente que se haya estropeado.

El boom de las nuevas tecnologías ha traído consigo algunas fobias, para Yepes, la fobia nace del miedo que tiene una persona ante un evento o cosa y la misma mantiene una conducta de «huída» ante ello.

 

Entre las más conocidas podemos nombrar:

– Tecnofobia: Es el miedo que puede tener una persona por no saber utilizar las herramientas tecnológicas o un aparato móvil, el especialista Yepes, asegura que generalmente esta se presenta en personas de la tercera edad. Un ejemplo es cuando alguien en ese rango de edad requiere ingresar a sitios web o aplicaciones para realizar transacciones bancarias, y por no saber utilizar la herramienta o el equipo, esto puede generarle un alto nivel de angustia o desespero hasta evitar por completo el dominio de ello.

– Nomofobia: Miedo a estar sin un dispositivo móvil.

– Selfiefobia: Miedo de tomarse una selfie, contraria a la adicción de las personas por lo mismo. En este caso, para alguien puede ser desalentador que una imagen muestre como se ve realmente.

Tras los términos mencionados a lo largo de este trabajo, los trastornos pueden derivarse del mal uso de la tecnología. El especialista resalta que más allá de un teléfono o de un computador, «afuera existe un mundo que no es del todo apreciado».

 

«Desde el punto de vista tecnológico, las herramientas nos proporcionan numerosas ventajas, el problema es cuando el mal uso se fija».

Electrodomésticos,
#EspecialVPItv | Cor
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