Obamagate: ¿Teoría de conspiración en año electoral de EEUU?

Obamagate

Desde que empezó el 2020, ha sido un año caracterizado por los acontecimientos trascendentales: Solamente en enero, el mundo se preguntó si estallaría una tercera guerra mundial, con el ataque que hizo Estados Unidos al convoy donde se trasladaba el general iraní Qasem Soleimani (considerado la segunda persona más importante de ese país) en Irak; la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió la alerta sobre el surgimiento de un nuevo coronavirus en Wuhan, China; y, a finales de mes, falleció sorpresivamente el exbasquetbolista Kobe Bryant junto a su hija, Gianna, y otras seis personas, en un accidente de helicóptero.

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Pareciera que ese primer mes del año fue el preámbulo perfecto para lo que le restaría vivir a la humanidad, que le ha tocado resistir los primeros seis meses (y lo próximos seis, por como pintan las cosas) encerrados como protección ante el enemigo invisible: el coronavirus SARS-CoV-2, que genera la enfermedad del Covid-19 y que, hasta los momentos, ha contagiado a más de 12 millones de personas y matado a más de 550 mil en todo el mundo, según datos de la OMS, situación que también ocasionó una crisis económica mundial comparable con la de 1929.

Estados Unidos lidera la lista de países con más contagios con más de 3 millones de contagios y 134 mil fallecidos hasta los momentos, en gran parte, por la cuestionable gestión de la administración de Donald Trump con respecto a la pandemia, situación que generó la crítica del antecesor en el cargo, el presidente Barack Obama.

El 9 de mayo, la cadena CNN reportó que Obama catalogó la respuesta de Trump a la pandemia como “un absoluto y caótico desastre” en una conversación filtrada con parte de su antiguo staff en la Casa Blanca, donde también dijo que eso es “parte de la razón de que la respuesta a la crisis global ha sido anémica y manchada (…) Hubiese sido malo incluso con los mejores gobiernos. Ha sido un desastre cuando esa manera tan egoísta de pensar ha sido lo que ha operado en nuestro gobierno (…) Es por eso que invertiré todo el tiempo necesario en la campaña de Joe Biden”.

Desde el escándalo político de Watergate, donde ocurrió un robo de documentos en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de EEUU con la involucración del presidente Richard Nixon (quien renunció en 1974), el sufijo “gate” es utilizado en ese país para identificar cualquier escándalo de gran magnitud (Pizzagate, FIFAGate, etc.).

Ahora bien, al día siguiente y como respuesta a estas acusaciones de Obama, Donald Trump escribió en su Twitter, “OBAMAGATE!”,  hecho que motivó a un periodista del Washington Post a preguntar, a lo que Trump respondió que “viene ocurriendo desde hace mucho tiempo. Ocurre desde antes que yo resultara electo y es una desgracia que haya ocurrido (…) Miren lo que ha pasado y, por lo que sé, es sólo el comienzo. Algunas terribles cosas pasaron y no deben volver a ocurrir en nuestro país (…) El crimen es obvio para todos”.

Entonces, ¿Qué es exactamente Obamagate?

Para entender el contexto del “Obamagate” debemos contar la historia desde 2011, cuando Trump ayudó a amplificar la falsa teoría que cuestionaba el lugar de nacimiento de Obama, quien reveló su partida de nacimiento en la campaña presidencial de 2008 (nació en Hawái). El 25 abril de ese año, Trump indicó, en una entrevista para CNN, que tenía un equipo en Hawái investigando sobre el nacimiento de Obama, y que “le dijeron” que la partida estaba “extraviada”.

Dos días después, Obama compartió su certificado de nacimiento completo, y criticó a aquellos que apoyan la falsa teoría del birtherism  ya que “el país no podrá resolver sus problemas si nos distraemos con espectáculos y charlatanes de ferias”. En ese momento empezó la aparente fijación de Trump por Obama.

En 2017, empezando su presidencia y en medio de una investigación y sanciones en curso desde la administración anterior sobre la injerencia de Rusia en las elecciones, Trump acusó, mediante Twitter, a la administración de Obama de interferir las líneas telefónicas de la Torre Trump, en Nueva York, hecho que fue desestimado por el director del FBI al momento, James Comey.

Entonces, tomando en cuenta estos precedentes, llegamos a mayo de 2020 y el rayo de tuits de Trump sobre el “Obamagate” en el Día de las Madres, luego de que el día 7 de ese mes, el Departamento de Justicia desestimara el caso de Michael Flynn, primer asesor de seguridad de Trump quien se declaró culpable de mentirle dos veces al FBI sobre llamadas con el entonces embajador de Rusia, Sergei Kislyak durante la transición de administraciones, razón por la que fue despedido a los 24 días de tomar el cargo.

En resumen, Obama y sus aliados presuntamente prepararon una trampa a Flynn, lo espiaron y lo entregaron al FBI y a la opinión pública para dañar la campaña de Tump, a pesar de que el asesor era parte de la misma.

¿Pote de humo? ¿Otra teoría de conspiración en año electoral? De acuerdo al periodista de The Atlantic, David A. Graham, “desde la perspectiva del electorado, atacar al muy popular ex presidente en este momento no tiene sentido, y el público en general encontrará todo demasiado arcaico para seguirlo, pero los seguidores más duros de Trump ya conocerán toda la historia de fondo, o estarán preparados para hacerlo. La decisión del presidente de centrarse en el mantenimiento de su base, en lugar de expandir su coalición, puede probar una estrategia dudosa para noviembre, pero no es un accidente. Funcionó para él en 2016, y esta vez también tomó una decisión consciente de hacerlo”.

#Perfil | Daniel Alv
Tributo a una enérg
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