La violencia contra la mujer en Venezuela: un flagelo que requiere de un cambio de mentalidad

La violencia contra la mujer en Venezuela - VPItv

Entre 130 y 159 mujeres han sido asesinadas en Venezuela durante lo que va de año 2020, según registros de diversas organizaciones no gubernamentales y agrupaciones dedicadas al monitoreo de violencia contra las mujeres en el país.

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La falta de certeza en el número se debe a que, desde el año 2016, las autoridades venezolanas dejaron de ofrecer información vinculada a los casos de agresión contra el sexo femenino, por lo que a día de hoy todas las denuncias que se manejan son conocidas gracias a medios de comunicación y trabajos independientes.

Bajo ese panorama, se maneja que alrededor de 159 mujeres han perdido la vida a manos de hombres debido a su género, de acuerdo al conteo realizado por el portal de investigación, Cotejo.info.

El número pudiera ser mayor, pero el seguimiento oficial de este flagelo fue dejado de lado por parte de la administración de Nicolás Maduro.

Según la Organización de Naciones Unidas, Venezuela figura desde hace años entre las 15 naciones con más feminicidios en todo el mundo. ¿Pero, por qué? Expertos indican que hay muchas cosas que requieren cambios para acabar con este mal; y uno de ellos es la mentalidad.

Patrones culturales

Foto: Cortesía

La coordinadora de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa), Magdymar León, explicó para VPItv que la vulnerabilidad que padece el sexo femenino proviene de patrones culturales, con los que una persona puede llegar a desarrollar parte de su vida teniendo la consideración de que una mujer representa un valor inferior.

León clasifica dichos patrones como «machistas y patriarcales», con los que muchos individuos legitiman la violencia como mecanismo de resolución de conflictos, amparados por un sistema de justicia que abre cancha para este tipo de delitos de género.

Hasta el mes de junio, la Subcomisión de Mujer e Igualdad de Género de la Asamblea Nacional contabilizó 112 feminicidios al cierre del primer semestre del año. Por su parte, el portal Utopix registró en su Monitor de Femicidios hasta 157 asesinatos hasta julio.

Detrás de esos más de 130 casos reseñados en medios de comunicación, se esconden muchas otras víctimas, de acuerdo al análisis de León.

«El feminicidio es la expresión máxima de la violencia contra las mujeres. Esto significa que detrás de cada caso, hay todo un historial de violencia no solo hacia esa mujer, sino hacia muchas otras«, explicó la psicóloga clínica.

El último caso que tuvo repercusión en Venezuela fue el de Karla Ríos, una mujer de 39 años a la que le fue arrebatada la vida con dos disparos, presuntamente cometidos por su antigua pareja, Edward Chacón.

Ríos tenía semanas tratando de abandonar una relación sentimental con quien a la postre sería su victimario. Según diversas informaciones, esta mujer residente de Caracas había recibido amenazas de Chacón y por ello decidió denunciarlo en varias oportunidades, pero esto de nada le sirvió.

En una oportunidad, Chacón grabó un video y se lo hizo llegar a Karla, diciéndole que si no recuperaban su antigua relación, este se suicidaría.

Fue la noche del 31 de julio cuando ambos se encontraron en la entrada del edificio donde vivía Karla Ríos. Allí, testigos afirman haber escuchado una discusión entre ambos, que finalizó con el sonido de dos disparos.

‘Si no eres para mí, si no vas a estar conmigo, no vas a estar’. A juicio de Magdymar León, así funcionó la cabeza de Edward Chacón al momento de cometer el crimen, por el que está siendo buscado por los cuerpos policiales.

«Alguien que es capaz de matar a una persona que señala como querida, definitivamente tiene un concepto distorsionado de lo que es el amor. Mas que amor, esto pudiera entenderse como control y dominación», comentó León, docente con maestría en Estudios de la Mujer, cursados en la Universidad Central de Venezuela.

¿Qué falló para que Karla Ríos tuviera ese trágico final?

El tema del feminicidio en Venezuela no es nuevo. La cifra de víctimas viene creciendo año tras año desde el 2018, cuando se registraron cerca de 80 muertes. Un año más tarde, el número subió al menos a 167.

Para las organizaciones que se encargan de velar por los derechos de la mujer, son muchas las cosas que se están haciendo mal y que impiden el cumplimiento efectivo de esos derechos.

En un informe presentado a finales de junio, las ONG Avesa, Casa de la Mujer ‘Juana Ramírez la Avanzadora’, Fundamujer, Fundación Vida Jurídica ‘Diyuly Chourio’ y el Observatorio Venezolano por los DDHH de las Mujeres detallaron una lista de errores que recaen sobre el Estado venezolano.

Entre ellos, destaca la ausencia de datos precisos del Ministerio Público respecto a la problemática de la violencia de género y la desinformación que ello genera. De igual forma, el limitado acceso que tienen las mujeres a la justicia.

Esto se ha profundizado en medio de la pandemia por el covid-19, porque ahora el foco de atención se ha desplazado hacia el tema de la enfermedad, dejando apartados otros inconvenientes de igual o mayor importancia.

Aunque al comienzo de la etapa de confinamiento se habilitó el número VEN911 en la campaña «Cuarentena Libre de Violencia» por parte del Ministerio de Interior, la atención que allí se ofrece para estos casos no suele ser la más útil.

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De acuerdo al informe presentado ante la Relatoría Especial de la ONU sobre violencia contra la mujer, muchas de las líneas telefónicas para recibir denuncias se encuentran inactivas, y en las que se atiende, las víctimas son mayormente referidas a otras instituciones.

Al mismo tiempo, en el país no existen casas de abrigo para personas agredidas, en el que tanto mujeres como niños víctimas de violencia puedan establecerse mientras huyen de su agresor.

El colectivo feminista ‘Entrompe de Falopio’ pidió, en ese sentido, que el Gobierno nacional active estos hogares de refugio con restricciones de visitas y salidas, considerando todas las normas sanitarias que deben cumplirse por el coronavirus.

El objetivo es que las víctimas de violencia puedan evitar permanecer en sus casas con una persona que represente «peligro de muerte».

En el caso de Karla Ríos, quien denunció a su agresor, el error clave fue que no se le asignaran medidas de atención y seguridad preventivas. Y es que, según Magdymar León, el simple hecho de denunciar al victimario no es suficiente en una nación como la venezolana.

«Al momento en el que el agresor se sabe denunciado, aumenta la forma o las características de su violencia hacia la denunciante. Como esto se sabe que es así, en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres hacia una vida Libre de Violencia se establece que al momento de la denuncia, sean asignadas unas medidas de atención y seguridad para prevenir. Si estas medidas no son colocadas, lo que se hace es poner en riesgo a las mujeres de una violencia tal como el feminicidio. En el caso de Karla, tras la colocación de la denuncia, no se ejercieron medidas de protección efectivas ni eficientes», cuestionó la coordinadora de Avesa.

Un cambio de mentalidad necesario en el contexto de la pandemia

En el mundo entero, la cuarentena por el covid-19 ha generado un aumento de los casos de violencia contra el sexo femenino, particularmente en el contexto de las relaciones de pareja. Sin embargo, en Venezuela se produce en un ambiente desfavorable para que se haga justicia.

El confinamiento ha obligado a que muchos servicios de atención psicológica hayan dejado de trabajar debido a las restricciones de movilidad y las normativas vigentes para prevenir el contagio. Así, posibles víctimas se encuentran «atrapadas» sin ayuda disponible.

Para la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa, es en este punto donde debe entrar la participación ciudadana y la empatía para dar respaldo a quienes sufren agresiones.

La psicóloga León recomienda que las víctimas generan mecanismos de protección y seguridad, contando lo que les ocurre a personas allegadas, sean familiares, vecinos o cualquiera que pueda darle una mano en una situación violenta.

Apoyar e intervenir en dichas ocasiones puede salvar vidas. Sea para impedir la agresión, o para estructurar un plan de salida de la vivienda y el acompañamiento que garantice la integridad de la persona afectada.

«Las demás personas deben reconocer esta violencia, plantear un claro rechazo a la misma, no hacerse de la vista gorda, o pensar que es un asunto de pareja en el que más nadie se debe meter. Debemos poner un alto a la violencia contra las mujeres, reconocerlo como un delito y apoyar a las víctimas«, recalcó León.

¿A dónde acudir?

El Parlamento venezolano mantiene abierto el centro de denuncias «Dilo aquí», coordinado por la Subcomisión de la Mujer y la ONG Transparencia Venezuela. A través del correo [email protected] y el teléfono 04241981060 se presta asistencia legal y existe la posibilidad de remitir a otras organizaciones que ofrezcan servicio psicológico.

Para la entrega de este trabajo, el contacto con el Instituto Nacional de la Mujer (0800-MUJERES) se encontraba inhabilitado por contigencia.

Sin embargo, el Ministerio de la Mujer mantiene abiertos los números 04260846539 y 04260635264.

Por su parte, a través del 0800-3472200 es posible contactarse con fiscales del Ministerio Público para la Defensa de la Mujer, con sede en Caracas.

En caso de que las víctimas sean niñas o adolescentes, el Estado venezolano tiene disponible la atención por parte de Consejos de Protección en la mayor parte de municipios del país, a través del portal web Asonacop.

A su vez, las embajadas del Reino Unido, Francia, Alemania y España han ofrecido ayuda a sus ciudadanas que se encuentren en situación de violencia.

Según el informe presentado por las ONG a la ONU al término del primer semestre del 2020, existen hasta 37 iniciativas adelantadas por agrupaciones, colectivos, voluntariados feministas, gremio, centros académicos y otras organizaciones para el apoyo psicolegal.

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