Encovi: «En Venezuela el deterioro social es el más agudo y abrupto de la historia»

Luisa Panagua.- «En Venezuela el deterioro social es el más agudo y abrupto de la historia» es una de las conclusiones  que se expresaron durante la presentación del informe Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela 2016 (Encovi), ejecutada por tres universidades del país: la Central de Venezuela (UCV), Católica Andrés Bello (Ucab) y Simón Bolívar (USB).

Investigadores y académicos de estas tres casas de estudio se reunieron, como lo hacen desde el 2014, con el fin de ofrecer lo que el Estado venezolano omitió de forma contumaz durante 16 años: Información veraz y oportuna sobre la realidad social y económica del país y su impacto en la calidad de vida y bienestar de los ciudadanos.

De hecho, Luis Pedro España, uno de los ponentes en esta presentación efectuada en la Asamblea Nacional (AN), puntualizó que levantar una encuesta de esta naturaleza debe ser responsabilidad del sector público, como se hizo en 1998 a cargo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), con el fin de entregarle al gobierno que llegaría al poder en 1999 una línea base sobre la cual trabajar y ejecutar sus políticas públicas.

Al iniciar la presentación del informe, España aclaró que la Encovi mide indicadores en diversas áreas de estudio como pobreza (basado en acceso a programas sociales, condiciones de vivienda, evolución, ingresos, etc.), así como también la educación, nutrición y alimentación, trabajo (desempleo, beneficios, estabilidad y pensiones) y seguridad social. 

81 de cada 100 hogares venezolano son pobres

«En Venezuela llegamos al techo en pobreza de ingreso o coyuntural», señaló España al indicar que en 2016 se registraron 81,8 % de los hogares viviendo en pobreza no extrema y extrema. Una caída que se puede calificar de abrupta, al considerar que la misma Encovi registró en 2014, 48 % de hogares pobres y en 2015, 73 %.

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«La mitad de quienes están en pobreza, podrían salir de esa situación», afirmó Luis Pedro España, si hay un cambio en las políticas económicas y sociales. (Captura de pantalla VPI Tv)

A esta situación se le suma un agravante: tres años de contracción económica cada vez más profunda. Esto conduce a que aquellos pobres recientes o temporales, léase clase media con pérdida de poder adquisitivo, pasan a engrosas las filas de la pobreza estructural. Es decir, no solo los ingresos son deficientes, también decaen indicadores como acceso a salud, educación y otras necesidades básicas insatisfechas.

De hecho, solo en un año, de 2015 a 2016, la pobreza estructural aumentó en 3 puntos porcentuales. De ese universo, 72 % de personas en la pobreza multidimensional lo son por razones de ingresos (39 %) y educativas (25 %).

Para atender a los sectores vulnerables, el gobierno venezolano creó los programas de subsidios indirectos conocidos como las misiones. A pesar de la propaganda gubernamental, España destacó que apenas el 28 % de la población recibe alguno de estos programas. Esto significa que 7 de cada 10 venezolanos no se beneficia de, al menos, alguna misión.

Y casi 5 de cada 10 expresó en la encuesta que no se beneficia porque fue excluido del programa. Además, la Encovi demuestra que las misiones ni siquiera llegan a los más pobres, ya que quienes se benefician son, en su mayoría, «no pobres», es decir, el 59 %. Y solo un 2 % manifestó NO necesitar algún programa social.

El académico no es optimista: «En 2017 se mantendrán los niveles de pobreza de ingreso y seguirá aumentando la pobreza estructural».

Educación, exclusión y pobreza

Los académicos que participaron en la elaboración de la Encovi, tienen claro que una de las maneras de salir de la pobreza es a través de la Educación. A pesar de ello, Anitza Freites, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IES), señaló que hay  alrededor de un millón de niños, niñas y adolescentes, entre 3 a 17 años, fuera del sistema escolar.

Y es que desde el Preescolar ya se observa que no hay acceso a este nivel para casi la mitad de los pequeños de los grupos vulnerables. Y de 18 a 24 años, solo 1 de cada 5 entre los más pobres, asiste a clases. 

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Para Anitza Freitez, la discontinuidad en la asistencia a clases potencian la exclusión y la pobreza (Captura de pantalla VPI Tv).

En rezago escolar los números no son tan graves en la población de 7 a 11 años, esto quiere decir que de 10 niños en ese grupo etario, 9 asisten al año escolar que le corresponde según su edad. Pero no se mantiene en el grupo de 12 a 17 años, entre los que el rezago escolar alcanza el 15 % y se agrava ante un entorno socioeconómico adverso. Entre los grupos más vulnerables el rezago puede ascender a 26 %.

Las causas por las que faltan los niños a clases, de acuerdo a la información recogida por la encuesta varían de carencia servicio de agua (30%), apagones (22%), huelgas (15%), transporte (9%), falta comida en el hogar (10%), por enfermedad (4%).

Freitez aseguró que la discontinuidad en la asistencia a clases potencian la exclusión y la pobreza, lo que afecta la calidad de vida.

Salud privatizada 

Marino González, profesor de Políticas Públicas en la USM y miembro de la Academia Nacional de Medicina, enfatizó al hablar del sector salud: «No hay antecedentes en Latinoamérica de una caída tan grande en bienestar». 

González desmintió que se apliquen políticas destinadas disminuir los gastos en salud de la población (Captura de pantalla VPI Tv).

González desmintió que se apliquen políticas destinadas disminuir los gastos en salud de la población (Captura de pantalla VPI Tv).

Afirmó que Venezuela posee la tasa de inmunización más baja de la región, lo que explica el retorno de enfermedades ya erradicadas como la difteria.

También informó que en la actualidad padecemos la epidemia más grande de malaria, que alcanza 5 años extendida por todo el territorio nacional, aunque desde hace dos las autoridades sanitarias dejaron de publicar el informe epidemiológico, lo que impide el acceso a información oficial sobre este tema.

En muerte materno infantil no estamos mejor, ya que alcanzamos, con un aumento del 40 % en los últimos 8 años, las cifras del año 1.975 en esta categoría.

Un riesgo latente de agravamiento de la salud de la población, es que el 39 % de la población ya es mayor de 35 años. Esto quiere decir que en unos años la demanda de salud se incrementará al aumentar la población de adultos mayores.

Por otra parte, destacó González, aunque se estima que los venezolanos hipertensos pueden alcanzar el 20 %, solo 8 de cada 100 reconoce que la padece. Para el especialista esto indica la necesidad permanente de información sobre el tema.

Algo parecido ocurre con la diábetes, catalogada por González como «la nueva epidemia». «Hay unos dos millones de personas sin diagnóstico de diábetes», indicó.

Sin embargo, no hay ni habrá salud pública que pueda atenderlos, habida cuenta que, según la Encovi, no hay antecedentes en los últimos 20 años de un proceso de privatización de la salud tan pronunciado. «El 65 % del gasto en salud proviene del bolsillo de los ciudadanos», con esta afirmación, González desmintió que se apliquen políticas destinadas disminuir los gastos en salud de la población. De hecho, el gasto en el sector es el más bajo de América Latina, incluso más que Haití y Guatemala.

Se desploman consumo de alimentos y peso de los venezolanos

Le correspondió a la doctora Maritza Landaeta exponer ante el poder Legislativo la situación alimentaria en Venezuela de acuerdo a los datos recolectados en la Encovi.

«Las hortalizas y tubérculos desplazaron las proteínas de alto valor biológico», aseveró Landaeta. Esto se traduce en una dieta basada casi exclusivamente en carbohidratos y tubérculos. De hecho, entre 2014 y 2016 cayó el consumo de todos los rubros, menos el de tubérculos que se disparó en 2016.

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Maritza Landaeta presentó resultado de la Encovi en salud y aseguró que 93 % de los venezolanos carece de dinero para comprar comida. (Captura de pantalla VPI Tv).

«Los pobres recientes están pasando hambre, no solo quienes están en pobreza extrema», alertó la especialista. La situación se agrava entre los grupos más vulnerables: Niños menores de 5 años, embarazadas y tercera edad.

Por ejemplo, entre los niños se triplicó la desnutrición el pasado año. La situación se complica porque también disminuyó la cobertura de programas de apoyo como la alimentación escolar. Por lo que la comida se convierte en un dinamizador del ausentismo en los colegios ya que las madres envían a los niños de forma intermitente, de acuerdo a su disponibilidad de productos alimentarios.

La caída de los ingresos impacta puntualmente en la nutrición del venezolano. Landaeta aseguró que 93 % carece de dinero para comprar comida y se profundiza en sectores más empobrecidos, donde 99 de cada 100 dicen directamente que no tienen para comprar sus alimentos.

La doctora señaló: «La mayoría sacrifica el desayuno y alarga el momento para almorzar y cenar algo ligero«. Según la especialista, esto reduce la capacidad productiva de los venezolanos, quienes a parte de pasar más de 14 horas de ayuno, apenas hacen dos comidas o menos.

El 49 % dijo que su comida era deficiente o monótona. «En una actividad de campo nos dijeron que comían arroz tres veces al día», narró Landaeta. Y aclaró que esto ocurre en zonas periurbanas, no en centros lejanos o despoblados.

Incluso, el gasto en comida se desplomó en dos años. de 26.420.000 bolívares en 2015 cayó a 14.900.00 en 2016. Esto trajo como consecuencia un adelgazamiento de 9 kilos en promedio por venezolano, lo que acentuó la inequidad y desigualdad en la alimentación.

Sin oportunidades laborales, contratos ni pensiones

Otra de las vías para salir de la pobreza es a través de oportunidades laborales para los más jóvenes, contratos de trabajo estables, disfrute de beneficios y pensiones que cubran los gastos de los trabajadores jubilados.

Pero esta no es la realidad de Venezuela, de acuerdo con la presentación en el parlamento de Matilde Parra, socióloga e investigadora de la Ucab.

La investigación de la Encovi arrojó que en 2016 930.000 jóvenes quedaron por fuera del mercado laboral y estimó que no habrá una mejoría en los próximos tres años. De hecho, la desocupación entre los venezolanos de 15 a 24 años alcanza al 19 %.

Además, los sectores económicos considerados productivos por excelencia, es decir, el primer y el segundo que se dedican a las actividades extractivas e industriales, se encuentran en franca desventaja frente a un sector terciario «abultado».

Esto se traduce en que 8 de cada 10 venezolanos se dedica al comercio, servicios, y administración pública donde se estiman que se encuentran unos 3.3 millones de personas, con predominio en el sector Educación, en el se contabilizan unos 1.200.000 ciudadanos.

Apenas unos 400.000 se dedican a actividades científicas. Esto impacta directamente en la Economía y creación de fuentes de empleo porque no hay apoyo tecnológico para el desarrollo de las actividades de los sectores económicos.

En cuanto a modalidades distinta de organización de la iniciativa privada, apenas se encontraron unos 100.000 cooperativistas, lo que desmiente lo difundido por el gobierno acerca del boom de estas empresas de propiedad colectiva.

Por otra parte, de aquellos que están empleados, una mayoría de 53 % no poseen contrato, lo que indica inestabilidad debido a la inexistencia de un vínculo laboral con la empresa.

De los beneficios derivados del trabajo solo un 10 % está afiliado a una organización sindical, lo que para la investigadora demuestra una «debilidad del tejido asociativo». Un 33 % disfruta de políticas habitacionales y solo un 38 % de Seguro Social.

Además, 12 de cada 100 trabajadores ya está en edad de retiro pero no pueden jubilarse, porque solo 51 % de estos trabajadores poseen pensión por vejez y únicamente 45 % está inscrito en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss).

Respecto a los ya jubilados, Parra manifestó que 1.333.216 venezolanos son personas de la tercera edad sin jubilación ni pensión, de los cuales 65 % son mujeres.

Parra, concluyó que en Venezuela existe desempleo joven, inestabilidad laboral, poco disfrute de beneficios y la imposibilidad de un retiro digno. «La crisis y cambios minimizan la función social del trabajo», puntualizó la investigadora.

La inseguridad y la pérdida de la vida ciudadana

«28.479 muertes violentas, con una tasa de 91,8 por cada 100.000 habitantes, coloca a Venezuela como el país más violento del mundo«, sostuvo sin ambages Roberto Briceño-León, director del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Aclaró que estos datos se obtienen de la observación diaria de lo que ocurre en el país, puesto que desde hace 12 años el gobierno cerró las fuentes informativas de sucesos por lo que se carece de datos oficiales sobre el tema.

Briceño recalcó que la muerte violenta en el país tiene como protagonista a la población joven. De los 28.000 fallecidos, unos 21.000 resultaron ser menores de 35 años.

Luis Briceño_León advirtió que desde hace 12 años el gobierno dejó de informar sobre la violencia.

Luis Briceño_León advirtió que desde hace 12 años el gobierno dejó de informar sobre la violencia. (Captura de pantalla VPI Tv).

Las causas también varían. 5.000 ciudadanos murieron en manos de de policías y militares, bajo la calificación de «resistencia a la autoridad», medida que Briceño catalogó de «pena de muerte en un país sin pena de muerte«. Incluso, algunos de esos decesos tratan de ser disimulados por las fuerzas de seguridad. Relató el caso de una madre que denunció que colocaron un arma en la mano derecha de su hijo muerto, sin saber que el joven era zurdo.

A pesar de estos números, el 68 % de los ciudadanos no denuncia hechos punibles. El especialista explicó que esto se debe a se piensa que la policía está involucrada en estas situaciones.

Esto se refleja en la Encovi: En 2015, 4 de cada 10 encuestados manifestaron una percepción negativa acerca de los cuerpos policiales. en 2016, este número aumento a 6 de cada 10. También salieron reprobados la Fiscalía, la gestión carcelaria y los jueves.

La inseguridad termina por minar el ánimo del venezolano. «60 % tiene miedo de ser víctima de la inseguridad en su propio hogar. 80 % tiene miedo de serlo en un transporte público», alertó Briceño.

El temor produce una pérdida de la vida ciudadana y se evidencia cuando el 69 % dice que dejó de hacer actividades recreativas, 63 % de hacer compras y 43 % de asistir a trabajo o estudio. Todo, por miedo.

Un fenómeno disimulado, es el de los desplazados por la violencia. Este se observó en Colombia cuando miles de personas dejaron los campos para trasladarse a las ciudades debido a la violencia que vivían. En Venezuela no es tan evidente porque un 40 % se desplazó de un centro urbano a otro. 

El deterioro social desplomó todos los indicadores de percepción de bienestar en los últimos años. Casi 9 de cada 10 venezolanos considera que cada vez somos más desiguales ante la ley. Prácticamente 10 de cada 10 perciben menos respeto hacia la ley. 9 de cada 10 considera que hay menos respeto. El mismo número expresó que la convivencia es menor armoniosa y respetuosa que en años anteriores.

El especialista explicó que la confianza hacia las instituciones de seguridad migró hacia los propios vecinos ya que 72 % de los participantes refirieron que confían en los cercanos para protegerse de la inseguridad. 

«La violencia no solo nos quita los bienes o la vida, también la libertad. Creemos en desarmar la violencia y fortalecer  la solidaridad, la confianza, la vida social. Al rescatar la seguridad, rescataremos la democracia», concluyó Briceño.

 

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