Las revelaciones del exministro chavista Hebert García Plaza ante la OEA

El mayor general retirado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Hebert García Plaza, asistió este viernes a la segunda audiencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre Venezuela, en la que se busca determinar si hay argumentos necesarios para llevar al gobierno de Nicolás Maduro hasta la Corte Penal Internacional (CPI) por violación de derechos humanos.

Durante su intervención, el que fuera viceministro de la Defensa durante el mandato del fallecido expresidente Hugo Chávez hizo graves denuncias contra el gobierno de Nicolás Maduro, como la politización en la entrega de alimentos, la influencia de la primera dama Cilia Flores en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), o el alcance del denominado «Plan Zamora».

«Una de las razones por las que presenté mi renuncia es que modificaron el sistema de entrega de alimentos (…) hay parroquias políticamente priorizadas que tienen básicamente dos indicadores: la población electoral y el grado de simpatía al proceso ideológico que lidera el gobierno», dijo García Plaza, que en 2014 fue designado por el propio Maduro como ministro de Alimentación.

El también exministro de Transporte Acuático y Aéreo condenó que diputados oficialistas lo acusaron de «detener los mercados a cielo abierto» por negarse a formar parte de dicha politización en la entrega de comida, y confesó que en diciembre de 2015 otros tres ministros, cuyos nombre no develó, le recomendaron «salir del país» porque Maduro abriría un proceso judicial en su contra.

García Plaza, sobre quien pesa una orden de aprehensión por el renombrado «Caso Bolipuertos» y la presunta compra de tres ferrys, aseveró que huyó de Venezuela a sabiendas de que «el sistema judicial solo obedece a la estructura del gobierno».

«El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno, es amigo personal de la señora Cilia Flores. No me cabe la menor duda de que ninguna sentencia sale sin el visto bueno de ella», sentenció, y afirmó también que el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Gustavo González López, le reporta directamente a Diosdado Cabello, ahora miembro de la Asamblea Nacional Constituyente promulgada por Maduro, y considerado el segundo al mando en Venezuela.

«Instrumentos perversos de manipulación»

El «Plan Zamora» y el «Carnet de la Patria» son «instrumentos perversos de manipulación» ejecutados por el gobierno de Maduro, según dijo García Plaza en la sede de la OEA ubicada en Washington.

«El Plan Zamora consiste en una serie de ordenes militares que buscan una conmoción interna», explicó, y detalló que el mismo castiga a quienes cometan «actos de deslealtad a los ideales revolucionarios y bolivarianos»; participen en actividades de partidos políticos de la oposición o se pronuncien en contra de la gestión de Maduro.

El general mayor retirado criticó que el Ejecutivo convirtiera a Venezuela en un «teatro de operaciones militares», y lamentó que se le diera atribución jurídica a los tribunales militares para procesar a civiles.

Otros testigos

La segunda audiencia de la OEA sobre Venezuela no solo tuvo el testimonio de García Plaza. El capitán Igor Eduardo Nieto y el teniente coronel José Arocha también tomaron parte.

Nieto se explayó en las torturas ejecutadas sobre los detenidos en las protestas contra el gobierno de Maduro. «Se pedía encarcelar a los jefes de las manifestaciones y se les colocaban medidas cautelares para que no siguieran protestando. A los detenidos los obligaban a levantar las piernas y les pegaban en la planta de los pies, para que no quedaran marcas en el cuerpo cuando fueran juzgados», detalló.

Agregó que a otros detenidos «los obligaban a dormir parados, todos juntos, en una camioneta», y aseveró que «los jueces de ejecución verifican los maltratos y hacen caso omiso».

Contó que se vio obligado «a salir de Venezuela» tras sufrir un «atentado» en su casa mientras disfrutaba de una reunión familiar en 2014: «Nos dispararon un proyectil 9mm».

Arocha relató por su parte que vive exiliado en Estados Unidos tras escapar de una prisión, a la que ingresó tras ser procesado por tribunales militares en 2014. «Me sembraron cantidades de dinero que no existían en el escritorio de mi oficina y, junto a mi socio, fui llevado a una entrevista con una pistola en la nuca».

El teniente coronel señaló que la intención del gobierno era anular su «capacidad de liderazgo» hasta apresarlo. «La cárcel en la que estuve era muy pequeña, de 5×3. Luego de pasar varios días en condiciones infrahumanas fui trasladado a ‘La Tumba’, ubicada en la sede del Sebin en Plaza Venezuela», añadió.

Sobre su estancia en «La Tumba», recordó entre lágrimas: «Me dijeron ‘ha entrado un muerto a La Tumba’. El lugar es totalmente frío, estuve desnudo y solo. Pensé que nunca iba a ver a mi familia. Nadie se comunicaba conmigo, comía con la mano por temor a suicidarme (con los cubiertos). No tenía reloj ni veía los días que pasaban. Sin embargo, pude enviar un mensaje codificado a una persona fuera del país para escapar».

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