Una vez más, OEA quedó sin acuerdo sobre Venezuela

Luisa Panagua.- Tal como en la primera reunión de consulta de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la segunda tampoco fue posible llegar a un acuerdo sobre Venezuela debido a las diferencias internas de la Comunidad del Caribe (Caricom), quienes justificaron sus abstenciones por supuestas faltas al formalismo y a los procedimientos.

Aun así, se logró el consenso de 20 países de los 34 que conforman la organización, quienes votaron a favor de la resolución planteada por las principales naciones adversas al régimen de Nicolás Maduro.

Sin embargo, no se obtuvo la mayoría de 23 votos necesarios para aprobarlo y 8 países se abstuvieron. Los 5 que votaron en contra son aquellos más cercanos ideológicamente al gobierno venezolano. Un país estuvo ausente, justo la manzana de la discordia, Venezuela.

El debate

La reunión comenzó con declaraciones de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, quien a pesar de denostar continuamente a la OEA y anunciar su retiro de la misma, se hizo presente para asistir a la Asamblea General con la delegación más grande de toda la región: 27 personas acreditadas a nombre del ministerio de Relaciones Exteriores.

Como en otras oportunidades, arremetió contra el secretario general, Luis Almagro a quien responsabilizó de ser el promotor de agresiones en contra de su gobierno. Rechazó de nuevo la supuesta «injerencia» de la OEA, calificó de «apátrida» a la oposición y justificó la convocatoria a la «constituyente» bajo el argumento de que es «un diálogo masivo para resolver los problemas».

Al terminar su exposición salió sin escuchar a los demás países.

En seguida continuaron las exposiciones y derechos de palabras de los asistentes, básicamente los afectos al gobierno de Maduro -Nicaragua, Bolivia, San Vicente y Las Granadinas y Haití- antes de presentar un acuerdo conjunto entre los países promotores de la resolución y el Caricom, quienes en la reunión del 31 de mayo, convinieron en unificar los dos documentos que se debatieron en esa oportunidad.

No obstante, al reunirse de nuevo y distribuir el nuevo escrito, se evidenció una fractura entre los países caribeños porque varios manifestaron desconocer que entre la secretaría general de los países del Caribe y varias naciones de la OEA se alcanzó un proyecto de acuerdo.

El representante Haití se quejó porque no se le entregó en su lengua materna, el francés, y el de San Vicente y Las Granadinas reclamó que se enteró que había un nuevo documento justo en el desarrollo de la reunión. A pesar de que Caricom retiró su acuerdo en pro de alcanzar uno junto con los demás países, San Vicente volvió a proponerlo, esta vez a título personal.

Esto provocó la respuesta de la canciller de de Barbados, quien también es subsecretaria general de Caricom y se excusó con sus pares por el desconocimiento del reciente acuerdo en el seno de la organización que dirige: «Pensé que hablaba en nombre de toda la comunidad».

Por este motivo, varios países, con El Salvador a la cabeza, pidieron un receso de 45 minutos que permitiera a los presentes estudiar el proyecto de resolución sobre Venezuela. El presidente de la reunión de cancilleres advirtió que se regresaría para votar y luego tendrían derechos de palabra para justificar su voto.

La votación y las jutificaciones

Así fue. Primero, se votó la disposición concertada y la más reciente. 20 votos a favor, 8 abstenciones, 5 a favor y una ausencia. Luego, el documento de San Vicente y las Granadinas, el cual solo alcanzó  8 aprobatorios, 11 abstenciones y 14 en contra.

Al totalizar los votos, continuaron con los derechos de palabra y cada canciller tuvo la oportunidad de explicar los motivos de su elección. Nuevamente, los abstencionistas recurrieron a razones procedimentales, además de abogar por «el diálogo».

También algunos de los representantes de países que promovieron los encuentros sobre Venezuela, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Honduras, México, Perú, Estados Unidos y Uruguay, participaron y expresaron su decepción y la urgente necesidad de llegar a consensos para atender la crisis política, económica y social que atraviesa la nación.

Destacaron algunos argumentos como el de Brasil: «Cuando en mi país vivimos una situación similar, nunca se nos ocurrió invocar el principio de no intervención. Recibimos la ayuda internacional con los brazos abiertos».

Argentina: «Partimos de que la solución debe partir de los venezolanos… Recuerdo un presidente venezolano que fue a nuestro país y nos dijo de frente que no debían haber presos políticos y debíamos trabajar por la democracia… Hoy apoyamos a Venezuela porque alguna vez Venezuela nos ayudó a luchar por la democracia«.

Perú: «El principio de no intervención se construyó como empoderamiento de los pueblos… el proceso que vive Venezuela es trágico e inaceptable».

Costa Rica: «Le quedamos mal a millones de venezolanos que esperaban una respuesta con esperanzas… hoy, la sangre de un joven de 17 años, nos mancha… El diálogo el sentarse a hablar en una mesa, más bien se utiliza para ganar oxígeno… Si somos realmente solidarios debimos haber dado una respuesta más contundente… Aquí los únicos vencidos fueron los venezolanos que esperaban una respuesta«.

Por los momentos, se propuso mantener abierta la consulta sobre el caso venezolano para continuar en la búsqueda de un consenso que permita lograr acuerdos sobre el país y la forma de encontrar soluciones negociadas que beneficien a los venezolanos.

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