Unos 180 militares colombianos retenidos en frontera con Venezuela fueron liberados por un grupo de campesinos cocaleros, de acuerdo con lo informado por la Defensoría del Pueblo de la nación neogranadina.
Desde el ejército colombiano informaron que los campesinos, armados con palos y machetes, rodearon a las tropas que se encontraban destruyendo cultivos de coca en Tibú, ubicada en el departamento de Norte de Santander.
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El presidente colombiano Iván Duque acusó a los cocaleros de «secuestro», por lo cual extendió una advertencia sobre posibles acciones por parte de las autoridades en la zona si el grupo de campesinos no les daba la «liberación rápida» a los uniformados.
Sin embargo, las declaraciones de Duque fueron respondidas por los campesinos a través de un comunicado, en el cual indicaron que «el ejército no fue víctima de ningún tipo de violencia o secuestro».
«El cerco humanitario se realizó con el fin de evitar posibles violaciones a los DDHH (…) por los antecedentes ocurridos en el año 2020 en labores de erradicación en los municipios de Cúcuta y Sardinata», explicaron los campesinos en el documento.






