El ataque militar estadounidense de la semana pasada en el Caribe fue descrito por analistas como un movimiento clave dentro de una estrategia más amplia para desmantelar el entramado de narcotráfico de Irán y Hezbolá en Venezuela, indicaron fuentes anónimas dentro de la Casa Blanca a Fox News.
Funcionarios de Washington aseguran que el Tren de Aragua mantiene estrechos vínculos con el Cartel de los Soles, una red de élites militares venezolanas señalada desde hace años por transportar cocaína en alianza con Hezbolá.
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La portavoz del Departamento de Estado, Anna Kelly, declaró que el presidente Donald Trump ha impulsado múltiples medidas contra el terrorismo iraní, incluyendo sanciones a altos funcionarios y operadores financieros. “El presidente ha demostrado que exigirá cuentas a cualquier grupo terrorista que amenace la seguridad nacional mediante el contrabando de narcóticos destinados a matar a estadounidenses”, afirmó.
Brian Townsend, exagente especial de la DEA, calificó el ataque como “un golpe decisivo contra los narcoterroristas”. Explicó que el papel de Hezbolá resulta esencial: “No se ensucian las manos; lavan dinero y facilitan redes para mover capitales a través de Oriente Medio. Se llevan una parte del negocio, que luego financia sus operaciones”. Añadió que Hezbolá se ha convertido en una de las principales fuentes de lavado de dinero para organizaciones como el Tren de Aragua.
Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, aseguró que la influencia de Hezbolá en América Latina se sustenta en la diáspora libanesa. Explicó que el grupo designa imanes, financia centros religiosos y controla programas educativos para consolidar su poder y conectar a las comunidades locales con Irán. “Mientras Maduro permanezca en el poder, Irán mantendrá su principal bastión en Latinoamérica”, afirmó.
Los expertos coincidieron en que la complicidad del régimen de Nicolás Maduro es el factor determinante. Townsend recordó que altos funcionarios han sido acusados en Estados Unidos de facilitar el tráfico de cocaína mediante el uso de infraestructura estatal, mientras el Cartel de los Soles protege cargamentos a gran escala. “¿Quién blanquea ese dinero? Hezbolá”, sostuvo.
Citrinowicz destacó, además, la inversión iraní en estructuras de poder en Venezuela, desde cooperación militar en fábricas de drones hasta vuelos de la Fuerza Quds que conectan Teherán con Caracas. Según el investigador, la prioridad de Washington debe ser “atacar las redes financieras y logísticas para cortar las arterias económicas del narcotráfico”.
De acuerdo con los analistas, el imperio criminal de Hezbolá en Venezuela ya no se percibe únicamente como un problema regional, sino como una amenaza directa a la seguridad de Estados Unidos.






