Las fuerzas militares de Estados Unidos han reforzado su presencia en el Mar Caribe, en medio de un informe publicado por el Center for Strategic and International Studies (CSIS) que advierte que podrían ejecutarse ataques aéreos contra objetivos militares en Venezuela o contra instalaciones vinculadas al narcotráfico en la región.
De acuerdo con ese documento, los ataques podrían producirse “en cualquier momento”, mientras el presidente estadounidense mantiene su ofensiva contra los cárteles de la droga y busca aumentar la presión sobre la administración de Nicolás Maduro.
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Actualmente, buques de guerra estadounidenses desplegados en el Caribe cuentan con alrededor de 115 misiles de crucero Tomahawk, cifra que se incrementará en aproximadamente 70 misiles adicionales con la llegada de tres destructores que escoltan al portaaviones USS Gerald R. Ford.
Desde principios de septiembre de 2025, el United States Southern Command (SOUTHCOM) ha destruido al menos 15 embarcaciones sospechosas de narcotráfico, ocho en el Caribe y siete en el Pacífico, como parte de lo que EE.UU. denomina una “guerra contra el narco-terrorismo”. Estos operativos buscan frenar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense y, a la vez, presionar a la administración de Nicolás Maduro, a la que EE.UU. acusa de facilitar rutas y alianzas con redes de narcotráfico internacional.
El incremento de la actividad militar se produce en medio de una escalada de tensiones políticas entre Washington y el régimen de Nicolás Maduro, marcada por acusaciones mutuas de intervención, violaciones de soberanía y una retórica cada vez más beligerante.






