El gobierno de Rusia advirtió de «consecuencias catastróficas» ante las prohibiciones del mercado mundial para la adquisición de su petróleo, como parte del cúmulo de medidas contra el Kremlin por la invasión a Ucrania.
Las declaraciones de Moscú se producen ante los rumores de un embargo que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) estarían estudiando como posible medida de represalia.
«Es bastante obvio que la negativa de comprar petróleo ruso tendrá consecuencias catastróficas para el mercado mundial. El aumento del precio podría ser imprevisible y alcanzar más de 300 dólares por barril o más», declaró el viceprimer ministro ruso de Energía, Alexander Novak.






