En un fallo sin precedentes en la lucha contra el crimen organizado en Chile, un tribunal de ese país impuso penas que suman casi 560 años de prisión a 31 ciudadanos venezolanos y tres chilenos vinculados al Tren de Aragua.
La banda delincuencial, catalogada como organización terrorista en Estados Unidos, operaba en la ciudad de Arica, al norte del país.
El juicio, calificado como un hito en la persecución del crimen transnacional, resultó en condenas por homicidio, secuestro, tráfico de armas y asociación ilícita. Entre los sentenciados, uno recibió cadena perpetua, mientras que otros tres, considerados líderes del grupo «Los Gallegos», cumplirán penas de entre 32 y 44 años de cárcel.
Operación contra «Los Gallegos» en Arica
Los condenados formaban parte del brazo armado del Tren de Aragua en Chile, asentado en el sector de Cerro Chuño, donde se enfrentaron a bandas rivales y se adueñaron del territorio.
#HoyEsNoticiaCNN | Mario Carrera, Fiscal Regional de Arica y Parinacota, por filtración de identidad de agentes: "Es un problemas de Estado. Tenemos que proteger a nuestros agentes encubiertos"@matiburgos
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— CNN Chile (@CNNChile) March 6, 2025
En 2022, la policía desmanteló una “casa de torturas” utilizada por la organización y halló tres cadáveres enterrados en el lugar.
Las primeras detenciones ocurrieron ese mismo año, con la captura de 19 integrantes de la banda, mientras que los demás fueron arrestados en operativos posteriores.
Sin embargo, las autoridades advierten que no se puede dar por erradicada la facción criminal en el país.
Un juicio bajo extrema seguridad
El proceso judicial, desarrollado entre abril y noviembre de 2024, se llevó a cabo bajo estrictas medidas de seguridad, tanto en la audiencia de sentencia como en las fases previas del caso. Fiscales y funcionarios involucrados en la investigación continúan bajo resguardo tras recibir amenazas contra ellos y sus familias.
El Tren de Aragua surgió en 2014 dentro de la cárcel de Tocorón (Aragua), en Venezuela, y se ha expandido por varios países de América Latina, vinculándose a delitos como homicidios, narcotráfico, extorsión y trata de personas.
Su presencia en Chile es considerada uno de los mayores desafíos en la lucha contra el crimen organizado en la región.






