Más de 8.900 migrantes perdieron la vida durante 2024, convirtiendo este período en el más letal de la última década, según cifras publicadas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En total, la agencia reportó al menos 8.938 fallecimientos en rutas migratorias alrededor del mundo, superando en 2,1 % las cifras registradas en 2023, cuando se contabilizaron 8.747 muertes.
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Este incremento marca el cuarto año consecutivo de aumento en el número de víctimas desde 2020, un año en el que los decesos disminuyeron debido a la reducción de los flujos migratorios provocada por la pandemia. La OIM advirtió que “las elevadas cifras muestran la necesidad de unos sistemas de salvamento y rescate adecuados, así como la necesidad de establecer rutas migratorias seguras y regulares como alternativas a muchas peligrosas travesías”.
A diferencia de años anteriores, las rutas migratorias de Asia se posicionaron en 2024 como las más mortales, registrando al menos 2.778 muertes, superando incluso al Mediterráneo. Entre los flujos más peligrosos destacó el tránsito de ciudadanos afganos hacia Irán. En comparación, las rutas africanas contabilizaron 2.242 víctimas, mientras que en América fallecieron 1.233 personas y en Europa al menos 233.
Ruta mediterránea: disminuyen las muertes, pero sigue siendo la más peligrosa
El informe también detalla que la ruta mediterránea, tradicionalmente la más peligrosa, acumuló 2.452 muertes el año pasado. De estas, 1.719 ocurrieron en la ruta central, principalmente entre Libia e Italia; 558 en la ruta occidental, que abarca España; y 175 en la oriental.
A pesar de estas cifras, el Mediterráneo experimentó una disminución del 22% en comparación con 2023, cuando se documentaron 3.155 muertes y desapariciones, marcando así la primera reducción desde 2020.
La OIM indicó además que aproximadamente 10% de las muertes registradas fueron violentas, atribuyendo esta situación a la peligrosidad de algunas travesías, especialmente en Asia. La agencia aclaró que las cifras oficiales podrían ser incluso mayores, debido a la falta de información sobre muchos casos, lo que también dificulta conocer la identidad y procedencia de las víctimas.
Desde 2014, cuando comenzó el monitoreo del Proyecto Migrantes Desaparecidos, el Mediterráneo se mantiene como la ruta más peligrosa del mundo, acumulando 31.722 víctimas. Le siguen África con 16.895 muertes, América con 11.038, Asia con 9.835, Oriente Medio con 3.277 y Europa con 1.355, según los datos divulgados por la OIM.






