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Los Verdes: Las cicatrices de la represión

Patrizia Aymerich.- En la entrada de Los Verdes, se mueve con el viento, izada, una gran bandera de Venezuela. La tela tricolor ahora está marcada con huecos hechos por las balas y perdigones. Ya ha pasado un mes desde que culminaran las protestas antigubernamentales, pero los restos de la represión en esta zona residencial, en El Paraíso (oeste de Caracas), permanecen intactos.

«La reacción fue espontanea, todos estamos al borde con la situación económica y decidimos salir a la calle», cuenta una vecina que vivió de cerca las protestas, que protagonizaron los residentes de Los Verdes.

Esta zona del Municipio Libertador por lo general está vetada para las manifestaciones disidentes. La oposición solo ha podido marchar una vez pues el alcalde chavista Jorge Rodríguez siempre bloquea las protestas convocadas por la oposición. Pero a principios de junio, los vecinos alzaron su voz en contra del gobierno de Nicolás Maduro que ha llevado a Venezuela a una crisis humanitaria sin precedentes y los niveles más altos de inseguridad en el mundo.

Solo bastaron unos pitos y consignas para que fueran atacados por la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional con bombas lacrimógenas, perdigones, metras, disparos, cortes eléctricos y detenciones. Días de horror vivieron allí los caraqueños.

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En el Puente 9 de Diciembre, que divide El Paraíso con San Martín, quedan los restos de las rejas y de las barricadas que se hacían allí. Mientras que uno de los portones que protegía las doce torres, recuerda al 13 de junio, cuando una tanqueta de la GNB entró en la propiedad llevando a su paso una reja completa. Algunas pancartas quedan colgadas en guayas de metal, sobre rejas rotas, como cicatrices.

 

«Sentimos gran impotencia porque empezábamos con manifestaciones pacíficas, en las que la mayoría de las participantes eramos mujeres, de pronto empezaban a lanzarnos bombas lacrimógenas hacia dentro de los edificios».

 

 

En un momento también los colectivos se unieron a la represión. «Llegaron con una grúa a romper las rejas y causar destrozos, para luego decir que eramos nosotros. Se siente una rabia y una impotencia grandísima. Estos son nuestros ahorros, trabajar toda una vida para tener una vivienda para que vengan delincuentes a destrozar todo».

 

Una de las vecinas que dio declaraciones, sin decir su nombre, a VPI TV, dice que no confía en las autoridades: «Uno no sabe si es la Guardia, son policías o son delincuentes».

Tras los atropellos, los vecinos iniciaron una campaña para explicar a la comunidad cómo reaccionar a los ataques con perdigones y bombas lacrimógenas, «cómo agarrar la bomba con un paño y meterla en agua».

 

«Pensé que esto nunca iba a suceder, en 2002 y 2014 ocurrió pero ahora fue espantoso».

 

Denunció que al edificio aún siguen llegando funcionarios del CICPC pidiendo datos de los vecinos para identificarlos y que declaren, incluso en casos de robos comunes. «A veces dicen que son los mismos colectivos, pero no sabemos».

Luego de cuatro meses de manifestaciones, lo que queda en los pasillos es la resignación. «Estamos tristes porque sentimos que la lucha que hemos dado no es suficiente». Algunos vecinos consideran que la oposición, los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática, debe seguir el llamado a la protesta de calle. Otros dicen que no votaran en las elecciones regionales, en las que la Unidad ya ha llamado a participar.

Los vecinos no callan. Aunque no protestan desde la calle, con pitos, y consignas, llevan a cabo otras protestas simbólicas, como cuando guindaron otra bandera de 30 metros en lo alto del edificio, que fue enarbolada con ayuda de expertos en rapel, y tras lo cual la comunidad se organizó para hacer un sancocho y repartir ropa usada a los más necesitados.

Sobre el suelo pintaron un mapa de Venezuela por el que se detienen algunas personas para rezarle al país, o se pasean jóvenes en bicicleta y le dan par de vueltas en señal de apoyo, tanto a quienes aun persisten en la lucha, como a las 157 personas que fueron asesinadas por los cuerpos policiales o murieron en el marco de las protestas.

Patrizia Aymerich | @Patifini

Con reporte de Luis Gonzálo Pérez | @luisgonzaloprz

 

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