La ética es uno de los temas sociales más conversados durante toda la historia de la humanidad. ¿Hasta qué punto podemos hablar de ética en el entorno empresarial y qué tan relevante es? Bueno, lo cierto es que la ética empresarial es sumamente clave cuando se trata de la sostenibilidad, el crecimiento y el rol que las empresas juegan dentro de esa sociedad a la que prestan sus servicios o a la que abastecen con sus productos.
Como sociedad humana, siempre necesitamos de valores y normas que pudieran regular nuestras relaciones y conforman nuestra cultura. Y las empresas, como reflejos de la sociedad y como elementos que interactúan con ella, no son la excepción.
Entonces, ¿por qué la ética empresarial es tan relevante? Porque es una base fundamental para lograr el éxito y la sostenibilidad de las organizaciones. Para garantizar su funcionamiento, todas las empresas tienen regulaciones y convencionalismos internos que todos sus empleados deben seguir para que se pueda cumplir lo que se espera de la empresa y esos objetivos en común.
En este sentido, la ética es necesaria en toda la organización y en todos los niveles, pero particularmente en los niveles gerenciales de la empresa.
La ética gerencial está directamente relacionada a la toma de decisiones que se basan en los valores morales que promuevan la integridad, la transparencia y la responsabilidad social.
Muchas de las decisiones de personal y decisiones que tienen que ver con normativas para con los empleados y para con los clientes tienen que ver directamente con esa responsabilidad que tiene la empresa ante la sociedad.
En mi trayectoria laboral y como emprendedor, he sido testigo de primera mano de cómo las empresas que dan prioridad a la ética y a trabajar por retribuir a la sociedad, no solo ganan la confianza y el respeto de sus stakeholders y de sus consumidores, sino que también establecen una base sólida para el crecimiento y la prosperidad a largo plazo.

La ética: la piedra angular para construir confianza y credibilidad
Todos tenemos una marca con la que conectamos más que con cualquier otra y que nos hace preferir sus productos sobre otros. Justo en eso se basa la confianza, pero ¿cómo llegamos allí? Probablemente, esa marca tiene algo a nivel de cultura y responsabilidad social que nos hizo conectar con ella. Te pongo un ejemplo; me encantan los teléfonos Apple, no solo por su alta tecnología, sino también por una política que inicié con ellos y que me parece sencillamente genial, el «Trade-in». En lugar de seguir contribuyendo con la basura tecnológica (que es uno de los mayores problemas actuales), Apple apostó por recoger ellos mismos esos equipos que no van a ser utilizados y darles otros usos ellos mismos como empresa. A mí particularmente, eso me da confianza en que no solo se preocupan por sus productos, sino también en nosotros como sociedad.
Entonces, ¿qué determina esa confianza que sentimos? Una relación fuerte y perdurable tanto con los clientes como con el resto de la sociedad. De esta forma, los trabajadores, los proveedores y los socios también van a formar un sistema basado también en el sentido de pertenencia. Pero esta confianza no solo viene de iniciativas así, sino también de la transparencia en el proceso de toma de decisiones gerenciales, la honestidad en las comunicaciones, el respeto por los derechos y la dignidad humana y responder y dar apoyo a iniciativas sociales.
Liderazgo ético: la clave para inspirar y guiar con integridad
Ya hablamos un poco sobre cómo puede verse la ética empresarial hacia fuera de la empresa y un poco hacia dentro. Ahora vamos a hablar un poco sobre cómo la ética empresarial puede verse más hacia dentro de la empresa, siendo más específicos, cómo afecta a los empleados. Dentro de toda la estructura organizacional, la figura de los líderes juega un rol sumamente importante y se ve presente en distintos niveles. Pero todo líder necesita tener conocimiento de ética empresarial y de lo que se espera dentro de su liderazgo. Es aquí cuando hablamos de liderazgo moral.
El liderazgo moral es la priorización de los valores éticos en el proceso de mando y de supervisión. Esto es esencial para definir un patrón de conducta dentro de la organización y para establecer una relación de respeto mutuo entre todos los empleados de todos los niveles. De esta forma, los líderes dentro de la empresa (sin importar en qué nivel) deben ser ejemplos a imitar no solo como seres humanos sino también como empleados.
Los líderes deben ser personas con un comportamiento cotidiano, los valores y principios éticos que van en pro de la organización y que fomenten una cultura que permita que todos los empleados se sientan parte importante dentro de las labores. La honestidad y equidad son valores esenciales que deben regir todas las interacciones y la responsabilidad por las decisiones y acciones. Los líderes morales permiten promover un entorno laboral inclusivo y respetuoso donde es cómodo y confiable trabajar. Un líder ético motiva a los trabajadores a comportarse con integridad y armonizar sus acciones con los principios de la compañía.

Toma de decisiones responsable: el camino hacia un impacto positivo y sostenible
La toma de decisiones es uno de los procesos más esenciales de toda organización y es por supuesto uno de los más importantes porque es a nivel gerencial. Las decisiones tomadas de niveles gerenciales no solo afectan a la organización a nivel interno, sino también su relación con la sociedad, por eso deben hacerse cuidando la ética empresarial y muchas veces basadas en la responsabilidad social de la empresa.
Supongamos que hay una forma muy buena de reducir gastos drenando los desechos líquidos de la empresa en un río cercano. Entonces ese beneficio financiero no se ve tan atractivo para la comunidad y para la empresa. Por eso es que es tan importante la ética empresarial como base de las decisiones.
Cuando hablamos de la toma de decisiones basadas en ética empresarial, hablamos de que para llevarlas a cabo, se deben considerar las opciones que permitan dejar un impacto positivo y sostenible para la comunidad, para la empresa y para el mundo en general.
Es así como la toma de decisiones exige que no solo se tomen en cuenta las ganancias financieras, sino también el efecto social y medioambiental de las acciones de la empresa. Que generalmente no solo impactan directamente a los empleados y a la comunidad cercana, sino también al resto del mundo. Esto conlleva adoptar un enfoque integral, que revise a profundidad las repercusiones a largo plazo de la decisión, además del bienestar de todos los involucrados.
Cultura organizacional ética: el motor del crecimiento y la cohesión empresarial
Todos sabemos lo sumamente importante que ha sido para la humanidad como sociedad la cultura. Para todo grupo social humano, la cultura es la principal creadora de identidad, agrupa costumbres, expresiones, elementos y características específicas que los une unos a otros y que determina en gran medida su comunicación y sus interacciones.
Las empresas tienen su propia cultura, que nace con ella y que evoluciona con ella. Y cada empleado que entra va a tener que adaptarse a esa cultura que la empresa tiene para poder sobrevivir dentro de ella y para poder llegar a sentirse cómodo o cómodo para continuar en el trabajo.
Sin embargo, hay que lograr que la cultura vaya con la empresa y con lo que busca. Por eso es necesario promover una cultura organizacional fundamentada en la ética empresarial y en la misma responsabilidad social de la empresa, para que así los valores corporativos se plasmen en acciones, actitudes y comportamientos de todos los empleados de todos los niveles.
¿Cómo logramos esto? Con políticas bien definidas, programas de formación en ética y un sistema de incentivos que aprecie y premie el comportamiento íntegro de todos los empleados. La meta es unificar el lenguaje, las costumbres y todo lo que engloba a los trabajadores, además de buscar siempre desde el reclutamiento que cada nuevo empleado cumpla con un perfil específico.
Responsabilidad social corporativa: impulsando el cambio con compromiso y propósito
Ya hemos mencionado antes un término muy importante, la responsabilidad social empresarial, por eso ahora es necesario comentar un poco más al respecto. La responsabilidad social empresarial es esa conciencia y compromiso que la empresa tiene sobre los impactos que tienen sus decisiones, sus acciones, sus productos y sus servicios en la sociedad y el medio ambiente. Ahí está el poder justamente de este elemento: la reciprocidad con todo aquello que rodea a la empresa y con lo que es parte de la misma, aceptando que la empresa es parte de una sociedad.
Es así como la responsabilidad social empresarial (RSE) se traduce como el compromiso moral de una compañía con su gente y con la sociedad y el ambiente en el que se encuentra. ¿Y en qué se ve representada la responsabilidad social? Se ve representada en acciones que trascienden el cumplimiento jurídico y normativo para aportar al bienestar social, económico y medioambiental, no solo de donde se encuentra, sino también de sus empleados y del mundo. Por eso comprende desde iniciativas de sostenibilidad ambiental y formas de compensar cualquier tipo de daño que se haga al medio ambiente hasta prácticas laborales equitativas y el respaldo al crecimiento comunitario.
Desde mi experiencia, las empresas que ponen en práctica efectivamente sus estrategias y operaciones evidencian una responsabilidad moral hacia la sociedad y el planeta y son mucho más estables y exitosas.

Transparencia y Rendición de Cuentas: Los Pilares de la Confianza y la Credibilidad Empresarial
Probablemente todos hemos visto un video viral reciente en el que una activista defensora de los derechos de los animales se levanta en la proyección de la más reciente película de Pharrell Williams con Lego y comienza a reclamarle por apoyar la matanza libre de animales diciéndole que su más reciente colección de Louis Vuitton está hecha con sangre de animales.
Pharrell Williams no es solo cantante y productor, sino también es el actual director creativo de Louis Vuitton. ¿Qué podemos sacar de esto? Que evidentemente toda empresa tiene una responsabilidad ante la sociedad a la que debe responder, sobre todo cuando abarca elementos que pueden involucrar a terceros que salen perjudicados.
El mundo actual es cada vez más consciente de lo interconectados que estamos todos. Es necesario conocer hasta donde algunas de las prácticas de la empresa pueden afectar a otros, ser claros y transparentes sobre eso y buscar formas de modificar las prácticas para minimizar el dano. La claridad y la responsabilidad son esenciales para preservar la integridad dentro de la organización y para con la sociedad.
Al mantener una comunicación transparente acerca de nuestras operaciones, políticas y resultados estamos mostrando respeto a la sociedad y a nuestros empleados. Esto para, en base a eso, tomar las riendas de las acciones y decisiones, y estar preparado para rectificar fallos y perfeccionar de manera constante.
Beneficios de la ética en los negocios: impulsando el éxito, la reputación y la lealtad
Implementar una ética robusta desde la gerencia, no solo es adecuado, sino que también brinda ventajas a la empresa tanto a nivel interno como externo. Las empresas éticas son manejadas por dueños y directivos éticos. Esto promueve una reputación más favorable y real, lo que puede captar y mantener tanto a clientes como a trabajadores talentosos.
Permite que haya fidelidad y crea una relación estable con los clientes y con la sociedad. Desde mi experiencia, las empresas que actúan con integridad tienen una mejor posición para establecer relaciones fuertes y duraderas con todos sus involucrados. Y eso convierte la ética en una empresa en uno de los principales activos.






