Al este por los caminos verdes; por Jorge Luis Fuguett

Nos hemos referido al activismo pro-Esequibo bajo una frase significativa y constante: “sigamos el camino al este de la Nación”.

Una frase que enmarca el leit-motiv de ‘Mi Mapa’ en torno a la labor que desempeñamos ininterrumpidamente desde el año 2010; un trabajo en equipo con altas y bajas, pero con el mismo empeño y dedicación bajo la premisa de lograr enraizar el espíritu patriota de cada venezolano, que es la reivindicación del territorio usurpado en un arreglo político por Gran Bretaña y hoy heredado por la República Cooperativa de Guyana.

Dicho camino al este no es una línea recta y, queramos o no, posee senderos espinosos que se van descubriendo por diferentes formas de pensar, de interpretar o de analizar el estatus sobre el tema que nos atañe.

A las diferentes formas de ver la situación se le ha sumado también la egolatría y el interés particular de algunas voces que hacen ruido en un asunto que obligatoriamente es de Estado, es de soberanía nacional y eso compete a todos los sectores del país: poderes públicos, instituciones, academias, organizaciones, casas de estudio, militares, la iglesia y la sociedad civil.

Todo un conglomerado de diferentes pensamientos pero que deberían buscar un camino común, único, de “todos para uno y uno para todos”.

El venezolano que maneja el tema Esequibo se ha caracterizado por querer expresar su verdad, como que si la verdad le perteneciese, evitando aceptar o convalidar la opinión o recomendación de otros. Es difícil decir esto tratando de no herir susceptibilidades o evitar malas interpretaciones, mas es notoria esta situación.

Sumado a ello, el sesgo ideológico de algunos que evitan ofrecer sus capacidades y conocimientos por el hecho de que no simpatizan con algún grupo político-partidista que toque el asunto Esequibo, como por ejemplo la actual Comisión del Esequibo de la Asamblea Nacional, que no ha tomado en cuenta los trabajos y alcances de la antecesora Comisión, a sabiendas que es un Asunto de Estado.

Lo mismo sucede con quienes adversan a la Cancillería de Venezuela, lo nieguen o lo disimulen, es la reconocida en las Naciones Unidas y por ende en la Corte Internacional de Justicia, es el ente del Estado que maneja el asunto y que hoy día ha buscado un acercamiento con personas e instituciones conocedoras del tema Esequibo, a pesar de posibles diferencias ideológicas pero partiendo del criterio de que en lo absoluto un hito fronterizo y trascendental como el del Territorio Esequibo no debe separarnos de la realidad, sino más bien convertirnos en un solo frente de lucha en el contexto actual en este asunto. Aquí cabe otro lema que no debemos olvidar: “La Unidad no necesariamente es unanimidad”.

Por otro lado, las pocas agrupaciones que manejan el tema en la palestra pública nacional, no lo hacen de manera continua, precisa y concisa. Algunas asumen el tema Esequibo como una campaña mercantilista o expresando trabas o burocracia que hacen a un lado la verdadera misión real: el activismo por el Esequibo.

Observamos grupos que se enfocan más en conflictos internos y dejan a un lado al verdadero punto de atención: Guyana, un país diminuto cuyo Gobierno del actual presidente Irfaan Ali, está asumiendo la defensa de la usurpación territorial al nivel de redes sociales y medios digitales con perfiles que comparten información histórica tergiversada, pregonan falacias de hechos y errada hasta en espacios creados por venezolanos.

Hemos sido testigos de esfuerzos por integrar un conglomerado de activistas y especialistas en un solo bloque digital para intercambiar ideas y planes, pero ha sido imposible lograr una sola acción en conjunto por lo ya mencionado anteriormente: guerra de conocimiento, ego personal, intereses particulares, etc.

Ingredientes que Guyana disfruta mientras observa la polarización en Venezuela.

Por nuestro parte, también hemos cometido fallas sobre ello. Fallas generadas por la apatía e indiferencia de quienes deberían apoyar la causa. Buscamos convocar a grupos y personas a reuniones con el Poder Ejecutivo para que se expresen con quienes nos representan y ha sido casi imposible lograrlo por lo antes expuesto. Nadie ha dicho que esto sea fácil, pero el Esequibo es un tema supranacional, es un asunto de nuestra sagrada soberanía, es un hecho geopolítico latente y el suelo patrio nos incumbe a todos los venezolanos.

Estamos muy claros en que exponer estos puntos de manera pública, genera más tranquilidad al verdadero y único contrincante, a la vecina Guyana, mas es imprescindible que abramos los ojos ante sus acciones y ante lo que pueda pasar en marzo del 2023, cuando Venezuela debe escoger su camino a la defensa del Esequibo, donde no se tomará en cuenta las discusiones, desavenencias y desacuerdos entre los venezolanos.

La lucha por nuestro Esequibo no debe ser partida de intereses particulares, lo que solo genera un ambiente al estilo protocolo de Puerto España, a favor de una Guyana favorecida por la ONU; debemos aplicar el pensamiento de Asunto de Estado de una buena vez.

Expresemos con fervor: “Sigamos el camino al Este de la nación”, un solo camino, una sola voz de consenso.

Jorge Luis Fuguett

Coordinador general de la ONG ‘Mi Mapa’

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