El Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York presentó el 26 de marzo de 2020 una acusación formal contra Nicolás Maduro y varios de sus principales aliados, señalándolos de encabezar una red de narcoterrorismo que operó durante más de dos décadas.
Según el documento, desde 1999 hasta 2020 Maduro, junto con Diosdado Cabello, Hugo “El Pollo” Carvajal, Clíver Alcalá Cordones, y los exjefes guerrilleros colombianos Iván Márquez y Jesús Santrich, participó en una conspiración para traficar cocaína hacia Estados Unidos en coordinación con las ya extintas FARC.
Los fiscales afirman que el grupo conocido como el “Cartel de los Soles”, conformado por altos funcionarios venezolanos, utilizó instituciones del Estado —incluyendo las fuerzas armadas, organismos de inteligencia y el sistema judicial— para proteger las rutas de la droga y garantizar el envío de toneladas de cocaína a través del Caribe y Centroamérica.
El escrito sostiene que Maduro no solo lideró la organización, sino que también buscó “inundar” a Estados Unidos con cocaína como un arma contra el país, a diferencia de otros grupos criminales que trataban de evitar enfrentamientos con las autoridades norteamericanas.
En uno de los apartados, la acusación señala: “Maduro Moros, junto con otros, conspiró para facilitar el envío de toneladas de cocaína producida por las FARC hacia Estados Unidos, armando y protegiendo a esa organización terrorista para garantizar el tráfico ilícito”.
La acusación describe que Maduro y sus colaboradores:
Negociaron cargamentos de varias toneladas de cocaína producida por las FARC.
Entregaron armas de guerra a esa organización guerrillera.
Coordinaban operaciones con países como Honduras para facilitar el tráfico de droga.
Promovieron el entrenamiento de milicias irregulares con apoyo de las FARC.
Entre los episodios citados, se incluye el envío de más de cinco toneladas de cocaína en un avión DC-9 en 2006, la incautación de 1,3 toneladas de droga en un vuelo a París en 2013, y la participación de familiares cercanos de Maduro en intentos de enviar cargamentos hacia Estados Unidos.
La acusación contempla cuatro cargos principales:
Conspiración de narcoterrorismo.
Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos.
Posesión de ametralladoras y explosivos durante crímenes de narcotráfico.
Conspiración para poseer armas de guerra y explosivos.
El Departamento de Justicia recordó que desde 2019 más de 50 países, incluido Estados Unidos, desconocieron a Maduro como presidente legítimo de Venezuela.
De ser hallados culpables, Maduro y sus colaboradores enfrentarían penas de cadena perpetua en territorio estadounidense.
En paralelo, Washington ha reforzado su presencia militar en el mar Caribe, donde se han registrado operativos contra lanchas rápidas utilizadas por cárteles y rutas vinculadas al narcotráfico. Estos despliegues han intensificado las tensiones con el régimen de Maduro, al que Estados Unidos acusa de amparar y facilitar dichas operaciones ilegales.






