El confinamiento general en varios países europeos afecta también a los funerales que se celebran en la más estricta intimidad, una condición que puede dejar secuelas a los allegados que no pueden acudir para despedirse, según los psicólogos.

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“Lo que voy a decir es terrible (…) Debemos limitar al máximo los desplazamientos e incluso en estas circunstancias, no podemos transgredir la regla”, dijo esta semana el primer ministro francés, Edouard Philippe, interrogado en televisión respecto a una telespectadora que deseaba asistir al entierro de un amigo.

Las autoridades precisaron que en su estrategia para combatir el coronavirus, solo se autorizaba la presencia de 20 personas acompañando al difunto en cementerios y crematorios.

El Gobierno de China emitió este domingo un protocolo en el cual informó que los muertos por el coronavirus de Wuhan no podrán ser enterrados donde quieran sus familiares, así como tampoco podrán tener funerales de despedida.

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Dichas consideraciones de las autoridades nacionales fueron tomadas como «parte de los esfuerzos por controlar el brote», según detalló la agencia EFE.

Los cadáveres deberán ser incinerados en una funeraria designada por el Gobierno y no podrán ser transportados a diferentes regiones de donde ocurra el deceso, explicó la Comisión Nacional de Salud, el Ministerio de Asuntos Civiles y el Ministro de Seguridad Pública.

Asimismo, los cuerpos deben ser tratados por personal especializado, deben ser desinfectados y guardados en una bolsa sellada.