Ana Villasmil, una joven de 26 año de edad, desapareció desde noviembre pasado luego de llegar de Valencia, estado Carabobo a Caracas para encontrarse con el padre de su hijo y su cuerpo sin vida fue hallado en el Jardín Botánico.

Ana había viajado con la hija de nueve años de edad de una prima y dejó a su hijo de un año en Valencia. El infante es producto de una relación de dos años con Anderson, quien residía en San Agustín del Sur. Al parecer el hombre tenía mala conducta, lo que habría llevado a que la relación no fuera estable.

Al comienzo de la pesquisa los investigadores entrevistaron a Anderson, y el 15 de este mes hallaron el cadáver de Ana Daniela en un área del Jardín Botánico en avanzado estado de descomposición, por lo que no se observaron lesiones.

El mismo día del hallazgo del cuerpo de Ana Daniela, el autor del homicidio murió al enfrentarse a una comisión de la policía científica en San Agustín del Sur.

Los familiares esperaban este viernes los resultados de la autopsia para conocer las causas de la muerte. Presumen que el hombre pudo asfixiarla, indicó la madre de la víctima, Negli Gulloso Sánchez.

 

 

La crisis que padecen los venezolanos no solo es política, económica y social, en los últimos días, se ha evolucionado el colapso en los servicios públicos que el sistema ha arrastrado.

Diariamente, en la ciudad capital del país con mayores reservas de petróleo se registran protestas para exigir el suministro de agua. Hay comunidades donde aseguran que no llega el vital líquido desde hace meses, por lo que recurren a la lluvia para realizar las tareas del hogar.

Troncos de palmas dispersos, hojas secas, una laguna vacía y otras a medio llenar son algunas de las imágenes que saltan a la vista en el Jardín Botánico de Caracas, patrimonio cultural de la humanidad desde el año 2000, pero que está sin agua desde principios de marzo.

Todas las plantas del parque, que ocupa 70 hectáreas y se divide en al menos cuatro viveros distintos, han sufrido por la sequía, incluso las que están a la intemperie, por lo que la colección ha disminuido visiblemente.

El Jardín, alguna vez visto como un orgullo capitalino, llegó a tener una colección de 300 distintos tipos de palma, por ejemplo, pero en los últimos años ha perdido al menos un centenar, según Mauricio Krivoy, director del parque.

La laguna principal, con forma del mapa de Venezuela, necesita permanentemente un millón de litros de agua para mantener el nivel necesario de conservación de las fragantes y coloridas plantas acuáticas, que desprenden aromas de lavanda y frutas tropicales, con azules, rojos, naranjas y morados que resaltan a la vista, provenientes de Asia, África y América.

Actualmente le faltan 400.000 litros de agua, mientras las flores exóticas de Australia y la Victoria cruziana -una planta acuática que puede alcanzar los dos metros de diámetro y capaz de sostener a un niño pequeño- murieron por falta de líquido, dijo Miguel Castillo, encargado del mantenimiento de las plantas de la laguna y profesor del departamento de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que alberga al Jardín.

El parque no solo alberga plantas: dentro de sus instalaciones se encuentra una gran biblioteca y el herbario nacional, con registros y muestras de 450.000 especies de plantas de toda Venezuela, que no pueden ser almacenadas de manera adecuada por falta y fallas de las instalaciones.