La justicia de Alemania dictó este lunes una orden de detención contra un hombre de 21 años que manifestó en internet su intención de cometer un atentando en contra de personas musulmanas, según informó la Fiscalía al cargo del caso.

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A finales de mayo, el sujeto escribió en un chat anónimo que tenía intenciones de cometer un atentado al estilo del ataque terrorista de Christchurch en marzo de 2019 en Nueva Zelanda, donde se registraron 51 fallecidos en una mezquita.

En el registro de la casa del sospechoso, la policía encontró armas que los investigadores creen que pretendía utilizar para el ataque, así como archivos con contenidos ultraderechistas en sus dispositivos electrónicos.

Según un comunicado de la Fiscalía de Celle, el acusado, que fue arrestado ese mismo día, tenía la idea de cometer un atentado con muchas víctimas que atrajera la atención a escala mundial desde hace tiempo. Aunque en un principio se creía que el individuo tenía problemas mentales, los indicio encontrados en su computadora afirmaban que tenía una motivación política para hacer los ataques, por lo que el acusado ingresó este lunes en prisión preventiva.

Las mezquitas de Turquía reabrieron este viernes, para beneficio de los creyentes musulmanes, luego de más de dos meses cerradas por la pandemia del Covid-19.

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Desde que empezó mayo, Turquía empezó las labores para dirigirse hacia la «nueva normalidad», permitiendo la apertura de comercios, salones de belleza o peluquerías.

Recep Tayyip Erdogan, presidente de ese país europeo, indicó que cafés, librerías, parques y playas podrán abrir a partir del lunes 1 de julio.

Turquía ha reportado 4.461 muertos debido a la pandemia, y cerca de 161.000 casos de contagio confirmados hasta los momentos.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Husein, afirmó hoy que el veto temporal del presidente de EEUU, Donald Trump, a la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, es “ilegal”, “malvado” y desperdicia recursos para la lucha contra el terrorismo.

“La discriminación basada en la nacionalidad únicamente está prohibida por el Derecho Humanitario”, señaló Zeid en un mensaje de la red social Twitter de su oficina.

En la cuenta de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, el alto comisionado, el responsable de más alto nivel de las Naciones Unidas en reaccionar hasta el momento directamente al veto de Trump, recalcó que “el veto estadounidense es también malvado y desperdicia los recursos necesarios para una lucha antiterrorista adecuada”.

Trump firmó el viernes una orden ejecutiva que suspende el programa de acogida de refugiados durante 120 días, con el fin declarado de revisar el procedimiento que se aplica y evitar la entrada de potenciales terroristas.

Además, cierra las puertas del país a la mayoría de refugiados sirios por tiempo indefinido y suspende durante 90 días la obtención de visados en siete países de mayoría musulmana con historial de terrorismo.

Por parte de la ONU el sábado la Agencia para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Mundial de la Migración (OIM) pidieron a EEUU que mantenga “su larga tradición” de proteger a los que huyen de conflictos, pero evitaron criticar abiertamente la nueva política de restricción de entrada refugiados e inmigrantes al país.

“Esperamos que EEUU continuará su claro liderazgo y su larga tradición de proteger a aquellos que están huyendo de conflicto y persecución”, afirmaron las dos entidades en un comunicado conjunto.

Según fuentes de la ONU desde octubre pasado (coincidente con el inicio del actual año fiscal en Estados Unidos), las autoridades estadounidenses han admitido a 25.600 refugiados.

En el año fiscal precedente (de octubre 2015 a septiembre 2016), EEUU recibió casi 85.000 refugiados, según datos de la Oficina de Población Refugiada de este país.

En los últimos años, EEUU ha sido uno de los países que ha admitido más refugiados para su reasentamiento, junto con Canadá, Australia y los países nórdicos.

Estados Unidos es igualmente el mayor contribuyente de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que financió con casi 1.500 millones de dólares el año pasado, muy por encima de la Unión Europea (341 millones), Alemania (284 millones) y Japón (164 millones), que le siguen.

Nota de La Patilla