La Liga de fútbol de España volvió, luego de tres meses sin que rodara el balón, con el Sevilla ganándole al Betis por dos goles, en un Sánchez Pizjuán vacío y con un emotivo homenaje a las víctimas del coronavirus en España con un minuto de completo silencio.

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El argentino Lucas Ocampos inició la diferencia en el minuto 56 con un gol de penalti por una falta de Bartra a De Jong. Posteriormente, el brasileño Fernando Reges, tras un pase de taco de Ocampos, logra el 2-0 definitivo con un cabezazo.

De esta manera, conjunto entrenado por Julen Lopetegui consolida su tercera plaza en la clasificación con 10 jornadas por delante, sin aficionados en las gradas por las medidas de seguridad sanitaria contra la COVID-19.

El derbi andaluz, protagonizado por el Sevilla y el Betis, marcará el regreso a las canchas de la Liga de España, luego de 90 días de parón obligatorio por la pandemia de coronavirus, reinicio que implica nuevos retos para los futbolistas y para la afición, quede deberá alentar desde casa.

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Con la mayoría de jugadores confinados y pocos entrenamientos, el reto será completar las 11 jornadas restantes de la mejor manera, recuperando poco a poco la competitividad que tenía La Liga en los últimos partidos que se jugaron en marzo, antes de la suspensión, que dejó la tabla de posiciones liderada por el FC Barcelona con un total de 58 puntos; pero, a tan sólo dos puntos, está el Real Madrid acechando.

Por su parte, antes del parón, el Sevilla sacó un empate en el Wanda Metropolitano (2-2) ante el Atlético de Madrid, con el que mantuvo la tercera plaza; el Betis le ganó al Real Madrid en el Villamarín (2-1), resultado que devolvió la ilusión para retomar la escalada hacia puestos europeos.
En cuanto al descenso, RCD Mallorca, Leganés y Espanyol son los tres equipos que suman menos puntos. Pero todo puede cambiar, ya que quedan más de 30 puntos en juego y sólo seis separan al último clasificado de la salvación.

El Sevilla tiene catorce puntos mas que el Betis, aunque en estos partidos ese dato cuenta poco y más con el factor de apoyo de la grada perdido.

La Semana Santa continúa siendo afectada por la pandemia del COVID-19, siendo una de las ciudades más afectadas Sevilla, España, que este Viernes Santo amaneció sin proceso por primera vez en 87 años.

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La pandemia ha obligado que los ciudadanos se mantengan en sus hogares par evitar la propagación del virus, recordando el año en que los sevillanos no pudieron realizar su reconocida adoración a Dios por la Guerra Civil española.

La iglesia se encargó de mantener viva las festividades a través de transmisiones televisivas, para que los feligreses puedan cumplir con sus misas y rezos.

La UEFA pospuso los encuentros Sevilla-Roma e Inter-Getafe, a celebrarse este miércoles 12 de marzo con motivo de la ida de los octavos de final de la Europa League.

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“Como resultado de las restricciones de viaje entre España e Italia, impuestas ayer por autoridades españolas, dos de los encuentros de la ronda de 16 de la UEFA Europa League, no se celebrarán como estaba programado” reza el comunicado.

“Próximas decisiones serán tomadas con respecto a ambos juegos” cierra el comunicado, que no cancela los seis encuentros restantes.

El Barcelona, guiado por un espectacular Andrés Iniesta, recuperó este sábado la excelencia y desarboló (0-5) a un Sevilla irreconocible para revalidar el título y ceñirse su trigésima corona de la Copa del Rey y la cuarta consecutiva.

Apareció en la primera final del Wanda Metropolitano la mejor versión del conjunto de Ernesto Valverde, muy distinta a la que le costó la eliminación de la Champions en Roma, y no tuvo rival, porque los hombres de Vincenzo Montella plantearon muy poca oposición, todo lo contrario que ocurrió hace dos años, cuando hubo que acudir a la prórroga.

Aquella derrota en el Olímpico romano obligaba al Barcelona a tratar de paliar la tremenda decepción con el doblete. La primera parte del ‘trato’ ya la tiene en el bolsillo, la segunda, LaLiga, llegará en los próximos días.

Lo logró con rotundidad y hasta con una lección de fútbol más que notable ante la que el cuadro andaluz poco o nada pudo rebatir. Cuajó un pésimo encuentro del que se salvaron muy pocos.

La concentración con la que salió el Barcelona, el esfuerzo por la presión y la recuperación rápida del balón, anunció lo que iba a ocurrir. Los de Valverde, liderados por un magnífico Andrés Iniesta y por la magia de Leo Messi, fueron un huracán que asoló la línea de flotación del conjunto sevillista, constantemente desbordado.

Para colmo de males del cuadro andaluz, su línea defensiva adelantada no funcionó, tanto que un balón largo del meta Cillessen fue para Coutinho, que se marchó hasta casi la línea de fondo y le puso en bandeja el balón a Luis Suárez, que abrió la cuenta a puerta vacía.

Fue un cúmulo de despropósitos para los sevillistas y el inicio perfecto para un Barcelona que, pese al intento de reacción por medio únicamente de Jesús Navas, cabalgó hacia un nuevo título de forma indiscutible.

Dejó sentenciada la final antes del intermedio. El festival azulgrana encontró el premio de los goles de Leo Messi -tras recibir de tacón de Jordi Alba- y de nuevo de Luis Suárez, que se desquitó de la mala fortuna que había tenido en sus anteriores finales coperas.

Entre Iniesta y Messi se bastaban para guiar, con su fútbol de seda y con su precisión, a un equipo que no encontraba respuesta, en el que jugadores clave en la medular como Ever Banega o Steven Nzonzi no aparecían y sin su referencia el barco iba a la deriva en una noche desastrosa.

Aunque Montella buscó en el descanso la solución de Sandro en lugar de Correa estaba claro que ya la historia sería saber hasta cuánto quería llegar el Barcelona, que pese a bajar el pistón encontró todas las facilidades del mundo.

Iniesta coronó, a pase de Leo Messi y tras regatear a David Soria, su obra de arte. La afición del Barcelona, con casi toda la segunda parte por delante, pudo corear el ‘campeones’ sin temor a ninguna duda.

No es la primera vez que el cuadro andaluz sufre potentes goleadas esta temporada. Volvió a mostrar su peor cara y lo pagó ante un Barcelona inspirado, concentrado y ansioso por recuperar el crédito y la ilusión perdidos en Roma.

La más de media hora que quedaba por delante era una auténtica pesadilla para el Sevilla y tiempo de sobra para que el Barcelona pudiera gustarse y lograr un marcador histórico. Sin forzar, dispuso de ocasiones para conseguirlo, pero ya daba igual. El fútbol lo había recuperado y el título estaba ya garantizado.

Sandro tuvo su ocasión para salvar parte del mancillado orgullo hispalense, ese que mantuvo su infatigable afición con sus cánticos en los peores momentos, cantando el himno del Arrebato cuando Coutinho, a los 69 minutos, firmaba el 0-5 de penalti.

Esta final puede hacer un daño tremendo al Sevilla, que aún tiene que luchar por entrar en la Liga Europa, tanto como bien al Barcelona para mitigar los males europeos.

Lo mejor del último tramo fue la ovación que recibió de parte de ambas aficiones Iniesta, todo un símbolo del fútbol español e internacional, cuando fue sustituido tras asegurar su trigésimo primer título, tantos como Messi.