A los indígenas venezolanos se le ha hecho cuesta arriba laborar en sus conucos y dedicarse a la pesca, lo que ha traído como consecuencia que estas comunidades padezcan de hambre en medio de la pandemia, así lo indicó la Conferencia Episcopal Venezolana mediante un comunicado.

«En poblaciones pequeñas la cuarentena obligatoria impide a los indígenas trabajar en sus conucos y dedicarse a la pesca, reduciéndolos así al hambre y a otras consecuencias. En los lugares de mayor densidad poblacional la falta de transporte y de suministro de combustible dificulta la comercialización de los productos agrícolas, pescados y artesanías, intensificando la ya precaria realidad que viven los pueblos indígenas», reseña parte de la misiva.

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Con respeto al Covid-19, no se “conocen los protocolos” sanitarios para la detección del virus en los pueblos étnicos. Además, en algunas comunidades se llevan a cabo jornadas de prevención y exigen a las familias medidas de higiene y nadie les garantiza el agua potable.

Asimismo, tampoco cuentan con la debida atención médica en caso de presentar alguna enfermedad.