Un total de 113 trabajadores de medios de comunicación fueron asesinados en 2018, un 14% más que en el año anterior, según la lista anual de la ONG Campaña Emblema de Prensa (PEC), donde México y Afganistán figuran como los países más peligrosos para informar.

En México, que ya encabezó la lista de periodistas asesinados en 2017, murieron este año 17 informadores, los mismos que en Afganistán (que duplicó sus cifras de 2017), mientras que Siria se colocó en tercer lugar con 11 fallecidos de forma violenta y le siguieron Yemen y la India con 8 muertos cada uno.

Entre los 17 periodistas mexicanos que murieron en 2018 -tres más que en 2017- hay nombres como Diego García Corona, del semanario Morelos, o Jesús Alejandro Márquez Jiménez, fundador del portal de noticias Orion Informativo, asesinados a principios de este mes en dos ataques separados.

Estados Unidos ocupa un destacado sexto lugar en la lista anual con seis periodistas muertos: cinco de ellos fallecieron en un mismo ataque, de un hombre armado contra la redacción del Capital Gazette de Annapolis, el pasado mes de junio.

“Después de un comienzo desastroso en el año, el final de 2018 fue más tranquilo pero estamos lejos de la meta”, destacó Blaise Lempen, secretario general de la PEC, organización que pide la implicación de actores como el Consejo de Europa o la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para buscar medidas preventivas.

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El gremio periodístico dirigió comunicaciones a los cuerpos militares de todo el país para exigir “el cese inmediato” de las agresiones contra los periodistas, reporteros gráficos  y trabajadores de medios, que ya suman 128 desde el 31 de marzo hasta el 18 de mayo, por parte de funcionarios pertenecientes a estos organismos.

La actividad, a cargo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (Sntp), ha detallado que los ataques incluyen robos, destrucción de equipos, amedrentamiento, violencia física, detenciones arbitrarias, aislamiento, así como heridas con perdigones y fracturas por bombas lacrimógenas disparadas como proyectil.

El sindicato también emplazó a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), responsable del 80 % de las agresiones, a investigar y sancionar las violaciones a la libertad de expresión y el derecho a la vida, así como a acatar la medida de protección a favor de estos trabajadores y de la libertad de expresión e información solicitada por el Fiscal 80 de los Derechos Fundamentales  al Tribunal 11 de control en Caracas.

En Caracas, el Sntp fue recibido por el segundo comandante de la GNB, Giuseppe Cacioppo, quien aseguró que 52 funcionarios de esa institución están a la orden del Ministerio Público por “malas prácticas”.

Aunque en los periodistas se dirigieron a diversos destacamentos y zonas operativas de defensa (Zodi) en todos los estados, en algunos casos, los trabajadores de medios no fueron recibidos. Sin embargo, lograron dejar el informe que documenta las agresiones y el comunicado del sindicato.