Buscará reformar la Constitución: las promesas de Pedro Castillo, presidente electo de Perú

Un lápiz fue el símbolo de su campaña, ese con el que Pedro Castillo, del partido “Perú Libre”, pretende escribir nuevas páginas en la historia política de la nación inca.

Utilizó precisamente este objeto no por casualidad, sino porque, en primer lugar, es maestro de primaria; y como segundo punto, se plantea grandes reformas educativas como tema prioritario.

Castillo, de 51 años de edad y de tendencia izquierdista, ha prometido un cambio profundo en el país.
El lunes 19 de julio, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú publicó la resolución que proclamó como nuevo presidente de la República a Pedro Castillo.

Después de tanto revuelo y disyuntiva por un presunto fraude, el JNE declaró “improcedentes” las apelaciones de “Fuerza Popular” (Keiko Fujimori).

En cantidad de votos, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que con el 100% de actas procesadas, Pedro Castillo obtuvo 8.836.380 votos para el 50.126%, mientras que por Fujimori, candidata presidencial de Fuerza Popular, votaron 8.792.117 para un 49.874 %.

Fujimori, junto a su partido, retrasaron por más de un mes el anuncio de Pedro Castillo como ganador, esto a raíz de varias impugnaciones. La última se produjo el pasado viernes 16 de julio cuando Fuerza Popular refutó las proclamaciones hechas por los jurados electorales regionales.

Es un hecho que al menos la mitad del país votó por este profesor nacido en el distrito de Tacabamba, que es uno de los veinte que conforman la provincia de Chota, ubicada en el departamento de Cajamarca.
Su trayectoria en la política es de vieja data. En el año 2002 se postuló para alcalde del distrito de Anguía con el partido “Perú Posible”, pero perdió.

Militó en la mencionada tolda política por 12 años, hasta que en 2016 inició su inscripción en “Perú Libre” y se afilió oficialmente en septiembre del año pasado.

Fue en el 2017 cuando este político se hizo conocido después de que liderara una huelga de profesores que tenía como objetivo la exigencia de un aumento salarial. La misma se transformó en un paro escolar de tres meses.

Base de gobierno

A juicio de este político, los cimientos de su plan de gobierno será la educación, la revolución educativa es la primera de sus promesas.

“Nuestra lucha es instaurar el desarrollo del país a través de la educación”, dijo Castillo a la televisión peruana durante su campaña presidencial.

Para ello ha propuesto un incremento en el presupuesto de la nación para atender fallas originarias del sector educativo.

“Sería insuficiente pedir menos del 10% del PIB al sector, no debe pasar del 12% y por eso nosotros en esta contienda política le pedimos ayuda al país. Nuestra lucha es que se conciba la educación como un derecho. Eso significa que el Estado debe dotarle de un real presupuesto a la educación”, contó Castillo.

Para eso pretende “renegociar los llamados contratos ley”, que están estipulados en la Constitución de Perú.
Su planteamiento inicial, según lo dicho, es que la educación deje de ser un servicio y pase a ser un derecho.

Plantea también el ingreso libre a las universidades públicas. “La intención es que nuestros jóvenes estudiantes que salgan del colegio tengan el nivel preparatorio preuniversitario para el ingreso libre a la Universidad, máximo en dos ciclos”, añadió.

Un reto que mencionó durante su campaña presidencial es dotar a las escuelas de la provincia de Perú con el servicio de Internet.

Contó un ejemplo que en el lugar donde él da clases a los alumnos de sexto grado, el 95% de los estudiantes no tenían acceso a Internet.

Crisis sanitaria

No es secreto que uno de los grandes desafíos que deben enfrentar los políticos en la actualidad es el manejo sanitario.

Tiempos pandémicos llegaron después de mucho tiempo. La covid-19 ha causado estragos en todo el planeta y Perú no escapa de ello. Hasta el momento de escribir este trabajo, los contagios en la nación inca casi arribaban a los dos millones, mientras que los fallecidos por causas derivadas de esta enfermedad sobrepasaban las 185.000.

Es un tema que por supuesto le fue muy preguntado a Castillo durante su campaña presidencial y el manejo de la pandemia que relató se resume en más camas de Unidades de Cuidados Intensivos, junto a una mayor cantidad de plantas de oxígeno.

“Lo primero que haría es hacer una modificatoria presupuestal, que se centren primero en la salud, no menor del 10% también como el sector educativo. Tenemos claro que educación, salud y agricultura deben tener el mismo presupuesto”, argumentó.

Reforma constitucional

Castillo tiene la firme idea de que se instaure una Asamblea Constituyente para cambiar la actual carta magna de Perú que data de 1993.

“Vamos a terminar con eso cuando convoquemos a diferentes sectores, a los hermanos campesinos, obreros, agricultores, maestros, vamos a llamarlos para que sea los primeros que formen la Asamblea Nacional Constituyente y con ello gestar la nueva Constitución del país”, agregó Castillo.

Entre algunas reformas que dice que se harán durante su gestión como mandatario será la de bajar el sueldo tanto de congresistas, como de ministros. Hasta dijo que él tendría una reducción del salario.
Por el contrario, habría un aumento en la remuneración de los docentes, así como decretaría la derogatoria de la Ley de Carrera Pública Magisterial.

“La población clama a gritos elevar el sueldo mínimo. Creo que debe ser un aumento de unos 1.500 soles como mínimo”.

Nacionalizar empresas

Ha sido objeto de fuertes críticas por parte del sector privado porque otras de las promesas de Castillo de tomar el poder ha sido el de nacionalizar las empresas.

En este plano económico, habló de renegociación de contratos, desaparecer fondos de pensiones y nacionalizar el gas de Camisea.

“La idea es devolverles su plata a los peruanos verdaderos y declarar en emergencia la educación del país”, aseguraba Castillo. “Queremos empresas que inviertan, que negocien con el Estado y lo que es del Perú tiene que ser para los peruanos”.

Relación con Venezuela

Aunque Castillo en cada una de las entrevistas ha intentado evadir la pregunta sobre Venezuela y la posible relación de su gobierno con la administración de Nicolás Maduro, si llegó a declarar que en Venezuela hay democracia.

Esta pregunta se la hicieron desde “Perú Digital”, y aunque negó seguir el lineamiento chavista, afirmó que en Venezuela se respeta el derecho al voto, dejando entrever una posible apertura de relación entre su gobierno y el de Nicolás Maduro.

“No soy nadie para juzgar a Venezuela, que sean los venezolanos los que lo hagan”.

Y con los migrantes

Una de las propuestas más claras que dejó saber durante su campaña es un “decreto supremo” que firmaría Castillo para otorgarle 72 horas de plazo a ciudadanos de otros países “que han ido a faltar el respeto” para que dejen Perú.

No es secreto que la mayor cantidad de migrantes que ha entrado en la nación en los últimos años han sido precisamente venezolanos. Se estima que alrededor de 1.2 millones de personas nacidas en el país caribeño han elegido a Perú como su destino.

Opinión de experto

El equipo de VPItv pudo consultar con un experto en la materia, Carlos Calatrava Piñerúa. Doctorado y Magister en Ciencia Política y también es profesor de la Universidad Católica Andrés Bello.

P: ¿Cómo crees que será el gobierno de Pedro Castillo?

R: Si revisamos los últimos cinco años del sistema político peruano, nos encontramos un sistema en inestabilidad. Esta inestabilidad puede tener varias lecturas, pero la que pudiéramos aproximar es la ausencia de fortaleza institucional de los partidos políticos.
Esta situación genera que las instituciones del sistema, como el Congreso, no pueden establecerse grandes mayorías sino minorías que generan alianzas circunstanciales, más bien instrumentales para resolver situaciones puntuales.
Estas elecciones no generaron, nuevamente, mayorías parlamentarías sino minorías muy atomizadas. Esta recurrencia del uso de las funciones del Congreso para vacar o respaldar la estabilidad de un gobierno en particular, más la crisis derivada de la ralentización del crecimiento económico antes de la pandemia y lo propio que generado la covid-19, indican que el próximo gobierno del Perú siga en el mismo camino de debilidad institucional. Será muy poco lo que pueda avanzar hasta que no encuentre una forma de campear con la inestabilidad del sistema.

P: La principal promesa de Castillo es una reforma educativa. ¿Crees que pueda conseguirlo?

R: Lamentablemente, Perú Libre y Castillo no poseen experiencias de gobierno nacional. Alguna vivencia en gobiernos regionales y locales, pero no en el ámbito nacional. Una reforma educativa requiere de consensos con la mayor cantidad de actores sociales y grupos de poder e influencia relacionados con el sector educativo. Esto, unido a lo que plantean en el plan de gobierno de Perú Libre, lo tienen cuesta arriba. Es una reforma más centrada en las condiciones sociales del maestro y algún trabajo sobre el área de valores como contenidos a enseñanza. Lo tendrá difícil.

P: ¿Se parecen las promesas realizadas por Castillo a las que hizo Hugo Chávez cuando llegó al poder en Venezuela?

R: Perú Libre es el partido del socialismo del siglo XXI en Perú. Queda claro que van con el mismo esquema de actuación política que aplicó Hugo Chávez entre 1999 y 2006. Es decir, reforma de las reglas del juego a través de la Asamblea Constituyente, sanción de un nuevo pacto constitucional que favorezca la centralización de las políticas públicas y el establecimiento de derechos sociales imposibles de ejecutar, cambios en las relaciones del gobierno con el Alto Mando Militar y una posición regulatoria sobre la libertad de expresión.

El Perú se enfrenta a la misma realdad que vivimos en Venezuela en 1999. Y, como en el caso de Venezuela, con la persistencia de la inexistencia de cultura política, la ausencia de una clase política robusta y la fragilidad de los partidos políticos, el escenario no es muy alentador para el sistema político peruano.

P: ¿Qué opinión te merece que Castillo haya declarado en varias oportunidades que considera que en Venezuela hay democracia?

R: Su partido es parte del Foro de Puebla y la Internacional Progresista. El presidente de Perú Libre convirtió al partido en el representante del socialismo del siglo XXI en su país. Es obvio que para Castillo entienda a Venezuela como una democracia porque, justamente, es el modelo de “democracia” en el que cree.

P: México, Cuba, Nicaragua, Venezuela y ahora nuevamente Argentina, Bolivia y Perú… ¿Pareciera que la izquierda, después de estar un tiempo debilitada, vuelve a tomar fuerza en la región? ¿A qué crees que se deba?

R: No son partidos ni regímenes de izquierda. Son regímenes populistas que emplean la antipolítica como mecanismo de socialización. Al ser populistas, justamente, lo que buscan es crear equivalencias entre demandas sociales acumuladas, no atendidas, pospuestas, que son transversales a todas las clases y grupos. Un dirigente populista sabe moverse en esa ola creadas por las equivalencias, para avanzar en el camino de la construcción de una nueva hegemonía. La antipolítica llega cuando emplean mecanismos para acabar con las instituciones y crean una nueva relación directa entre dirigente y masa social. Esto no conoce de ideologías, lo hizo Chávez en Venezuela, pero la hace Bukele en El Salvador o Bolsonaro en Brasil.
Este tipo de regímenes requieren de un sólido y continuado respaldo popular, pero también de muchos recursos económicos. El dirigente populista y antipolítico requiere fortalecer su proceso de construcción de una nueva hegemonía. Cuando esta mezcla no funciona, el mismo cuerpo societal los alabó y llevó al poder, comienza a retirar respaldo y otear la búsqueda de una nueva dirigencia. En eso estamos en Venezuela desde 2013.

P: ¿Hubo fraude en la nación peruana?

R: Sí hubo fraude. Tomo como referencia las indagaciones y pericias realizadas por grupos e individualidades del Perú que transcienden a Fuerza Popular y Keiko Fujimori, como Lourdes Flores Nano que es una dirigente socialcristina que asumió este tema como causa propia. El fraude en Perú no es un fraude sistemático. Es lo que se califica como fraude en mesa, es decir, ocurre en mesas electorales puntuales sin presencia de testigos de todos los partidos y candidatos, donde se alteran elementos muy precisos del conteo de los votos. Este grupo tiene pruebas de firmas falsificadas, actas forjadas y alteración de actas de totalización. Estas pruebas han sido rechazadas por el Jurado Nacional de Elecciones y se encuentran en manos el Poder Judicial de ese país. Para verlo en clave nacional, en el Perú aplicaron el mismo esquema que comprobó Ricardo Haussman en el revocatorio de 2004 o Andrés Velásquez en las elecciones regionales de 2016.

P: Por último, según tu óptica y experiencia, ¿qué le puede deparar a Perú con Pedro Castillo en el poder?

R: Castillo intentará de contar con la luna de miel que tiene todo nuevo gobierno para avanzar con su propuesta de Asamblea Constituyente. Veo un escenario muy similar al nuestro en 1999, con un factor que juega a favor de él y Perú Libre: la fragmentación del Congreso que pudiera serle funcional en la carrera acelerada por la imposición de un esquema populista y antipolítico. El primer año será vital para el Perú y su sistema político.

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