Especie humana ¿Un peligro para el ecosistema?

Calles y plazas de las ciudades en el mundo se han convertido en ambientes más desérticos, limpios y silenciosos para que la fauna silvestre se sienta en libertad de explorar nuevos ecosistemas que un día pudieron habitar.

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Se ha podido notar como la pandemia del nuevo coronavirus ha cambiado por completo el ritmo de la vida ciudadana tras las medidas de confinamiento que los seres humanos han debido acatar para evitar más propagación de esta enfermedad. 

Desde los balcones de las casas, las personas observan curiosamente como las especies se aproximan sin temor a lugares públicos por lo que no dudan en grabar y documentar esos hechos en las distintas redes sociales. Esto crea una reflexión en la que el ser humano puede ver con otros ojos y entender la sensación de permanecer en un encierro.

Se puede decir, que la pandemia del coronavirus ha generado un respiro al planeta.

Curiosas apariciones que impactan al mundo

El director de investigación del Museo Nacional de Historia Natural de París, Romain Julliard, mencionó durante una entrevista a AFP, que la ausencia de la actividad humana en el planeta ha permitido que los animales «tengan vía libre para pasear por las ciudades», explicando que los animales y aves que habitan en parques urbanos, pueden abandonar sus territorios y liberar espacio para otras especies animales.

Uno de los acontecimientos más virales y que ha llegado a producir temor en las personas, ha sido la aparición de pumas en la Región Metropolitana de Santiago de Chile.

El último caso se apreció en el sector de San Luis de Colina, al norte de la ciudad de Santiago de Chile, donde trabajadores del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) junto con empleados del Zoológico del Parque Metropolitano capturaron a un puma que se encontraba en el territorio de un domicilio. El animal fue trasladado al centro de rehabilitación del zoológico para poder realizarle una evaluación médica.

En España, los jabalíes han sido protagonistas al caminar por Barcelona y en Asturias, un oso fue visto deambulando por sus calles.

En las costas de Cagliari, Italia, animales marinos como los delfines se han aproximado sin temor ante la inactividad humana. Igualmente los canales de Venecia, sus aguas se han quedado mucho más claras y han aparecido nuevas especies de peces tras la suspensión del tráfico de barcos.

Asimismo, en los barrios de París, Francia los patos han decidido instalarse en los lagos y permanecer placenteramente por días en esa zona.

En San Felipe, Panamá, el director del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en ese país, Matt Larsen, comentó a través de su cuenta en Twitter que pudo apreciar desde su apartamento como tres mapaches permanecieron por horas en el mar que queda justo en frente de su residencia, algo que desde los seis años que viven en ese lugar no había visto.

«Parecían bastante calmados sin la presencia de nuestra especie», dijo.

Esto es una clara demostración de que los seres humanos han saturado los espacios impidiendo que diversas especies se alojen sin problema en cualquier lugar.

Reproducción de especies en peligro de extinción: Una esperanza en cuarentena

Actualmente al menos 28 mil especies se encuentran en riesgo de extinción en el mundo, de acuerdo al reporte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Animales como jirafas, rinocerontes, monos, entre otros, están incluidos en la lista de aquellos que corren este grave peligro natural.

Sin embargo, en los últimos meses algunos ejemplares de los animales mencionados han nacido en diferentes zoológicos del mundo, en donde el personal trabaja sin cesar para proporcionales condiciones óptimas para su reproducción, ya que en su habitat natural enfrentan distintos tipos de riesgos, como la caza para la utilización de sus pieles e incluso por falta de alimento.

Según la «lista roja» de la UICN, donde registran los animales con alto nivel de amenaza, los números han bajado, lo que brinda una luz de esperanza no solo para el ecosistema, sino para la humanidad.

 

Tráfico de fauna silvestre disminuye por la pandemia

El tráfico ilegal de animales silvestres puede mover al menos 20.000 millones de dólares al año, siendo este el cuarto comercio ilegal más grande después del negocio de drogas, el contrabando de personas y la falsificación.

Los expertos explican que es necesario establecer estrictas normas internacionales sobre el tráfico y comercio de la vida silvestre que pueda producir transmisión de enfermedades.

Según el director del Centro Nacional de Salud de la Vida Salvaje de la agencia estadounidense USGS, Jonathan Sleeman, este tipo de animales son transportados largas distancias y muchos de ellos son traficados de manera ilegal sin supervisión.

«Estos animales se mezclan con múltiples especies en diferentes condiciones insalubres, creando un ambiente perfecto para que los patógenos que transportan salten de una especie a otra», explicó durante una entrevista a SINC, una plataforma multimedia de comunicación científica.

La prohibición temporal del comercio de fauna silvestre que se impuso en China, país donde se originó la pandemia, se ha convertido en un escenario «de salvación» para muchos animales que han vivido amenazados, debido a que en ese país, existe el interés por los productos con base de especies consideradas exóticas.

 

La naturaleza ha recuperado terreno

La integrante del Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio, (CREA) Lauri Myllyvirta, indicó que el cierre de fábricas y comercios en China, así como las restricciones de viajes impuestas para contener la pandemia, ha provocado una disminución en las emisiones de dióxido de carbono (CO2) debido al poco uso de combustibles fósiles, añadiendo que esto representa un 6% de reducción a nivel global. Un pequeño alivio para las especies que vuelan alrededor del mundo.

Por su parte y para finalizar, el naturalista español, Joaquim Araujo, explicó que aquellos animales que permanecían confinados por infraestructuras que perjudicaban sus espacios naturales y con limitación para sus desplazamientos, hoy en día han salido de su aislamiento.

“Al ser nosotros ahora los atemorizados, liberamos a quienes nos tenían miedo», expresó agregando que la naturaleza ha demostrado una gran capacidad de reacción tanto «para lo bueno, como para lo malo».

 

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