Alá Al-Tamini, el “jeque” que estafó a media Caracas en los ’80

jeque millonario
El "jeque" que estafó a los empresarios de Caracas

El año 1982 se convirtió en uno de los más lamentables en el ámbito económico para Venezuela, debido a que no sólo se encontraba a las puertas de su primera gran crisis económica por los bajos costos del petróleo y un Bolívar devaluado, sino que también sufrió una de las mayores estafas en la historia del continente para dicha época.

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Ante el declive económico, tanto el Gobierno como los empresarios estaban buscando desesperadamente inversiones extranjeras para inyectar dólares. El objetivo: mejorar la situación de la ciudadanía en todos los rincones del país.

En medio de esta circunstancia, el empresario Juan Manuel Mezquita, propietario de minas de oro Guayana, logra una reunión con un supuesto jeque árabe que estaba interesado en invertir 500 millones de dólares en la zona del Caribe.

Estas declaraciones las realizó el historiador Francisco Pérez Alviárez, en conversación con VPItv, resaltando que Mezquita conoció sobre la existencia del jeque en un viaje a Curazao, cuando recibió la información por parte del gremio hotelero, específicamente del gerente del Hotel Hilton en ese momento.

El día que un falso Jeque visitó Caracas y estafó a los empresarios más importantes del época

“Mezquita en un momento de desespero en una economía venezolana que estaba bastante deteriorada hizo todo para conocer al jeque, quien ya era famoso en la isla caribeña por sus enormes fiestas”, expresó Pérez.

Este jeque era Alá Al Fadilli Al-Tamini, hombre que tras aceptar la invitación de Mezquita, llegó al país cargado de maletas, acompañado de 25 mujeres (12 eran sus esposas) y un gran equipo de seguridad.

El hecho despertó el interés de todos los empresarios de categoría del país, quienes hicieron lo posible para conocer al “jeque millonario”, quien regaló pepitas de oro a cada uno de sus conocidos para demostrar la riqueza con la que llegaba.

Al-Tamini se hospedó en Hotel Tamanaco y abrió dos cuentas bancarias, una en el Banco del Caribe por 300.000 bolívares y otra en el Banco Royal Venezolano por 60.000 dólares.

El supuesto jeque fue embelesando a los empresarios con fiestas y comidas que incentivaron el deseo de todas las compañías para recibir una parte del dinero que traía Al-Tamini. Sin embargo, todo esto quedaría en el olvido muy pronto.

Al conocer la lentitud del sistema bancario de la época para la confirmación de cheques de viajero, y aprovechándose de la confianza que había generado en la élite capitalina, el “jeque” realizó una enorme fiesta en el Hotel Tamanaco para firmar alianzas con todos esos empresarios con los que compartió.

Durante toda la noche, mientras el “jeque árabe” bailaba perfecto la salsa y tomaba grandes cantidades de whisky, endosó una enorme cantidad de cheques falsos con los que pagó el hotel, los gastos de la fiesta y regalos para todos los asistentes.

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“El jet set caraqueño intentó pasar este penoso momento por debajo de la mesa, debido a que el jeque realizó acciones que claramente no eran de un árabe”, resaltó el historiador.

Al conversar con todos los propietarios de compañías, este excéntrico inversor ofreció 100 millones de dólares de su cuenta personal para un negocio en Venezuela, por lo que logró recoger 10 millones de dólares de los empresarios caraqueños para participar del negocio y sus ganancias.

El 25 de agosto de 1982 realizó su última fiesta para seguir recaudando grandes sumas de dinero, Sin embargo, en horas de la madrugada se despidió de los invitados y se fue a dormir. Esta fue la última vez que lo vieron.

José Ramón Quero

Se estima que el jeque recogió cerca de 20 millones de dólares durante su pasantía por Caracas. Solamente el Hotel Tamanaco perdió 400.000 bolívares por consumo de Al-Tamini, además de los millones perdidos por los inversionistas. Sin embargo, no muchos denunciaron la estafa por “vergüenza”.

El caso quedó a cargo en ese entonces de la Policía Técnica Judicial (PTJ) y de su director Fermín Mármol León, quien viajó hasta la ciudad de Miami, Estados Unidos, para buscar al delincuente, pero nunca encontraron rastro de su existencia, dejando el caso sin resolver.

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