Masacre de las bananeras, el costo del “progreso” en Colombia

El “imperialismo estadounidense” es una realidad que poco tiene que ver con alguna visión política determinada, sino más bien con reconocer que, como toda nación poderosa en la historia, Estados Unidos ha expandido su influencia por gran parte del mundo, aunque no siempre de la mejor manera.

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Según expertos, tanto en lugares tan lejanos como Afganistán y Vietnam, como en “el patio trasero” (de México para abajo), el intervencionismo norteamericano generalmente ha dejado una huella negativa, incluso cuando se ha tratado de una intervención con capital (Canal de Panamá, por ejemplo).

Tal fue el caso de la Masacre de las Bananeras, un hecho histórico de Colombia en el que casi 2.000 trabajadores de la United Fruit Company (UFCO) fueron asesinados por efectivos del Ejército de ese país, los días 5 y 6 de diciembre de 1928 en Ciénaga, departamento Magdalena.

El costo del progreso

La United Fruit Company fue una empresa norteamericana que nació en 1899 de la fusión de las compañías de Minor Cooper Keith y Andrew W. Preston, una de ferrocarriles y la otra de frutas, respectivamente.

Esta multinacional logró establecerse en Centroamérica y el Caribe antes de llegar a Colombia. Según la historiadora Catherine LeGrand, la UFCO tenía un millón 383 mil 485 hectáreas de plantaciones; 2.434 kilómetros de ferrocarril; 90 barcos de vapor que transportaban la fruta hasta los Estados Unidos y Europa; 5.636 kilómetros de cables telegráficos y telefónicos; y 24 estaciones de radio en países como Cuba, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Honduras y Guatemala.

Debido a esto la UFCO se convirtió en una fuerza económica y política determinante en muchos países de la región, influyendo enormemente sobre gobiernos y partidos para perpetuar sus operaciones con el mayor margen posible de ganancias.

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Así pues llegó la UFCO a Colombia con los bolsillos llenos, con un ferrocarril que proponía progreso y una idea sobre la cosecha y exportación del banano casi monopolizada. La operación llevó a Colombia a convertirse en el tercer exportador mundial de banano en 1929.

De acuerdo con el historiador Marcelo Bucheli, el banano significaba el 95 % de las exportaciones del departamento Magdalena, producto que a su vez representaba el 7 % de todas las exportaciones de la nación. La UFCO fue la mayor fuente de empleo en el Caribe colombiano a principios del siglo XX.

La noche oscura del 5 de diciembre

Pero como “amor con hambre no dura” y organizados por el Partido Socialista Revolucionario, 25.000 trabajadores de las plantaciones entraron en huelga para exigir mejores condiciones laborales, entre las que se encontraban el cese del sistema de cupones para adquirir artículos (importados en los mismos buques de la UFC), petición de contrato colectivo y el cese de pagos en vales.

Masacre en Colombia
Óleo sobre tela de Fernando Botero titulado “Masacre en Colombia”

En respuesta, el gobierno de Miguel Abadía Méndez envió tropas a Magdalena para evitar cualquier “insurrección”. La poca receptividad de la empresa a los pedidos de los obreros desembocó en una marcha desde Ciénaga hasta Santa Marta, movilización que fue reprimida por los castrenses.

La huelga se saldó con un gran número de obreros y familiares muertos, cifra que no se pudo precisar pero que muchos especialistas ubican en 1.800.

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De acuerdo con el historiador Leonardo Agudelo Velásquez, en aquel entonces solo se veían beneficiadas las poderosas familias que disponían de sus grandes extensiones de tierra a la UFCO, contando con la compra de sus cosechas por una sola firma.

De estas mismas familias salía la clase dirigente que controlaba la región y los representantes y senadores del Departamento de Magdalena, acaparando las tierras y los capitales. Esto no fue beneficioso para los pequeños y medianos propietarios de tierras ya que no podían expandir sus cultivos.

En 1928, recuerda Agudelo, 50.000 personas vivían en la zona por donde pasaba el ferrocarril y 30.000 trabajaban para la industria del banano.

¿Cambio de paradigma laboral colombiano?

El historiador Marcelo Bucheli en una entrevista al diario El Tiempo, afirma que la Masacre de las bananeras marcó un precedente para que gobiernos liberales posteriores se pusieran del lado del trabajador en vez del de la multinacional.

Sin embargo, en la actualidad la mayoría de los trabajadores colombianos sobreviven en una economía mayormente informal.

Según el New York Times, en las últimas dos décadas los gobiernos han impuesto la flexibilidad laboral como estrategia de creación de empleo, pero buena parte de la fuerza de trabajo tiene contratos de prestación de servicios, que suelen durar semanas o meses y que pueden ser suspendidos sin explicaciones.

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