¿Políticos opositores regresan del exilio por falta de spotlight?

13 de enero de 2011, Memoria y Cuenta del expresidente venezolano Hugo Chávez: “en Venezuela no hay presos políticos. Hay algunos políticos presos, eso es otra cosa”. Esta frase marcaría la ruta de lo que comenzaría a ser la persecución y encarcelamiento contra los políticos opositores en Venezuela.

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Manuel Rosales fue el contendiente de Hugo Chávez para las presidenciales de 2006. El político zuliano no pudo obtener la victoria y tan solo a un año (2007) de su disputa con Chávez, fue acusado de enriquecimiento ilícito por un informe que presentó la Contraloría General de la República.

A Rosales se le acusaba específicamente de actos de corrupción que supuestamente cometió cuando ejerció como gobernador del estado Zulia entre el año 2000 y 2008, y antes como alcalde de Maracaibo de 1996 a 1999.

En 2009 fue solicitada de manera oficial su orden de captura, pero no se pudo ejecutar porque el político venezolano salió rumbo al exilio con destino a Perú en ese mismo año. Aunque Rosales sería uno de los primeros políticos en volver en el año 2015.

Hugo Chávez pasó a ser historia en el año 2013 luego de no haber podido ganar la lucha contra el cáncer. Su sucesor, Nicolás Maduro, fue el encargado de gestionar los designios del país en unas elecciones más que cuestionadas por presuntas irregularidades denunciadas por los actores políticos de la oposición, y en la que Maduro Moros salió victorioso por escasos 200.000 votos.

En vísperas del 200 aniversario de la batalla de la Juventud, en 2014, Leopoldo López se asoció con María Corina Machado y Antonio Ledezma para lanzar un movimiento de protestas a nivel nacional que exigiera la salida de Nicolás Maduro del poder.

Solo la convocatoria de ese día finalizó con un saldo de tres muertos, 66 heridos y 69 detenidos. Además se generaron destrozos a fachadas de edificios públicos por parte de manifestantes.

La fiscalía emitió orden de captura a López por estos hechos y el 18 de febrero de 2014, ante una multitud en la plaza Brión de Chacaíto y, en compañía de su esposa, Lilian Tintori, el político se entregaría a las autoridades.

Tras su juicio, la jueza Susana Barreiros lo sentenció a 13 años, nueve meses, siete días y 12 horas de prisión en la cárcel de Ramo Verde.

Aunque años después, López fue beneficiado con casa por cárcel y posteriormente, en abril de 2019, se refugió en calidad de huésped en la residencia del embajador de España en Venezuela  y salió con destino a ese país en octubre de 2020.

Alcalde de Caracas para ese momento (2015), Antonio Ledezma fue detenido y sacado a la fuerza de su despacho por miembros de seguridad del Estado tras ser acusado por la administración de Maduro de conspiración para derrocar.

Tras pasar varios meses en la prisión militar de Ramo Verde, fue trasladado a su domicilio, donde esperaba la celebración del juicio.

Luego de casi 1.000 días detenido, Ledezma huyo del país con destino a España, de donde aseguró tuvo que “pasar más de 29 puestos entre Guardia Nacional y policía”, tras salir por la frontera con Colombia.

En ese mismo año, 2017, el exalcalde del municipio Chacao, Ramón Muchacho y David Smolansky, alcalde del municipio El Hatillo, fueron condenados por el Tribunal Supremo de Justicia afín a la administración de Maduro por supuestamente no impedir y haber promovido las protestas contra Maduro en dichos municipios. Ambos salieron exiliados del país en ese año con destino a los Estados Unidos.

Desde entonces, las salidas de políticos opositores al exilio y, sobre todo la de diputados de la Asamblea Nacional electa en 2015, se hicieron una constante en el tablero político nacional. En los últimos meses de junio y julio de 2021, tres políticos venezolanos retornaron del exilio.

En 2019, Américo De Grazia se refugió en la embajada de Italia, en Caracas, luego de afirmar que la administración de Maduro lo perseguía. Semanas después salió de Venezuela con rumbo al país transalpino donde permaneció en el exilio y haciendo denuncias sobre presunta corrupción y los desmanes provocados por la actividad minera en la zona sur de Bolívar.

El pasado mes de junio, concretamente el día 10, De Grazia confirmó a través de su cuenta oficial de Twitter que había regresado al país.

El político también comunicó su intención de participar en las elecciones convocadas para el 21 de noviembre por el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), como candidato a la Gobernación de Bolívar.

Luis Stefanelli, diputado opositor de la Asamblea Nacional electa en 2015, se encontraba  exilado en Estados Unidos luego que en diciembre de 2019 la Asamblea Nacional Constituyente chavista lo despojara de su inmunidad.

El miembro del partido Voluntad Popular regresó a Venezuela este mes tras más de un año fuera. Se rumora que Stefanelli se postularía por la gobernación del estado Falcón o a la alcaldía de Carirubana, pero hasta la fecha no ha confirmado ni desmentido los rumores.

El último en arribar a territorio venezolano ha sido José Manuel Olivares, tras permanecer tres años en Colombia. Olivares declaró a las cámaras de VPItv en entrevista para Al Día Con Sergio, que “yo no vine a ser candidato, vine a construir soluciones. A hacer lo mismo que he hecho siempre”.

“Yo ni siquiera puedo ser candidato, yo estoy inhabilitado, ese es el otro tema. A mí me inhabilitó la Contraloría por una razón no justa. Porque yo hice mi cese de funciones y declaraciones juradas. Ellos dicen que yo no lo he hecho”, respondió en entrevista con Sergio Novelli.

El médico venezolano también aclaró que no pactó con nadie de la administración de Maduro para poder retornar al país. “No negociamos con nadie, no hubo una transacción, no hay nada a cambio de nada, no estoy dando nada para estar aquí, no me están exigiendo nada”, dijo.

Aunque Olivares dejó servida una incógnita a la pregunta de ¿por qué vuelven los políticos opositores? En su caso, detalló en entrevista al periodista Román Lozinski para Circuito Éxitos, que: “el exilio me costó el matrimonio, me divorcié y mi hijo vivía aquí y yo afuera; no podía abrazar a mi hijo todos los días. El exilio permite valorar a tu país, tus costumbres, cuando dejas de tener lo cotidiano y empiezas a valorarlo. El exilio también será una universidad para los venezolanos, que entendamos el valor del agua, de la luz, de que las cosas cuestan, que no pueden ser gratis, de respetar las normas, las leyes”.

Ahora, ¿por qué regresan el exilio los políticos venezolanos?

Para el politólogo, profesor universitario y militante de Vente Venezuela, Pedro Urruchurtu, “parece curioso que dirigentes regresen al país en un momento previo a lo que eventualmente sería un proceso electoral que a toda luz no pareciera que fuese a ser un proceso real ni transparente”.

Aunque José Manuel Olivares declaró que no tuvo que pactar con nadie para regresar a Venezuela, Urruchurtu aseguró que el regreso de los dirigentes estaría supeditado a alguna negociación o garantía.

“Ese regreso no sé da de gratis, es decir, alguien que se va huyendo porque lo persigue el régimen y regresa como si nada, desde luego tuvo que haber conversado o al menos tenido algún tipo de garantía para su regreso, lo cual no significa que no vaya a ser perseguido”, expresó.

“El mejor ejemplo es Freddy Guevara. Estuvo en la embajada de Chile, en Caracas, durante tres años, al salir indultado se le dio la posibilidad de estar libre, incluso asistir a reuniones con el propio régimen que se encargó de detenerlo meses después, entonces no hay ninguna garantía. Estas personas que están regresando, lo hacen pensado que el régimen tiene palabra y buena fe, y la verdad es que eso no va a ocurrir, más bien puede ser una trampa”, opinó el analista.

El politólogo puntualizó que nada ha cambiado desde el año 2017 hasta entonces, más bien ha habido un empeoramiento de la situación. “Participar en un proceso convocado por los mismos que se suponen que eran malos porque perseguían, sencillamente lo que termina es haciendo un favor. Difícilmente esto se pueda traducir en un éxito político de la oposición”.

Elecciones de Noviembre, ¿oportunidad de spotlight político?

El profesor universitario destacó que muy posiblemente muchos de los actores políticos que están regresando a Venezuela, ven en los comicios electorales de noviembre, una posibilidad para retomar espacios y reconquistar ciertas luchas, pero también encuentran una oportunidad para conseguir protagonismo político y sacar rédito gracias al desgaste de la ruta del gobierno interino.

Finalmente, Urruchurtu dejó claro que a pesar del proceso de negociaciones entre la administración de Nicolás Maduro y los dirigentes políticos afines a Juan Guaidó, esos diálogos en principio no tienen garantía alguna de ser cumplibles y el mejor ejemplo es la detención de Freddy Guevara, quien fue detenido a pesar de ser uno de los interlocutores de Juan Guaidó en las negociaciones con la administración de Maduro.

“En esas negociaciones realmente se han tenido varias conversaciones y se han logrado avances, pero realmente no han comenzado, empiezan en el mes de agosto en México. Estos retornos de dirigentes no parecen ser producto de estas conversaciones, sino a gestiones previas que viene  haciendo Henrique Capriles y Josep Borrell, pero eso no es garantía de nada, más bien alimenta lo que es el efecto puertas giratorias, unos entran y otros salen”, sentenció.

Es posible que la cifra de exilados arribando a Venezuela se incremente con el devenir de los días y la aproximación de las elecciones regionales de noviembre.

 

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