#OPINIÓN | ¿Donde estamos a un año de los hechos del 30 de Abril del 2019?, por Aníbal Sánchez

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Muchos simplemente al igual que cuando se llega a finales de febrero recuerdan el ‘Caracazo’ sostienen que las causas que lo motivaron están aún presente. Aunque las connotaciones de los eventos son distintas «un levantamiento social a partir de la revuelta no es igual a un intento de insurrección militar».

Porque mas allá de los motivos y objetivos planteados, esta fecha quedará reflejada como el ‘Carlotazo’ lugar donde se dio el epicentro de un levantamiento y se refiriere a las cercanías a la Base Aérea y que solo dieron la oportunidad para visibilizar las diferencias internas entre las Fuerza Armada Nacionales y otros organismos de Seguridad del Estado, pero que políticamente marcaron un mayor distanciamiento, en varios sentidos.

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Cuando se cumple un aniversario de los hechos voceros de la oposición esgrimen: “Las condiciones para el 30 de abril se han agravado y eso abre otras puertas” lo que trasmite el mensaje de que se planifican otro tipo de acciones, retomando el espíritu de todas las cartas están sobre la mesa; mientras desde el oficilismo se provecha la fecta para desarrollar acto simbólico en el mismo escenario ‘tratando de demostrar coerción entre los componentes civiles y armados».

¿Donde estamos políticamente a un año de los hechos? Por el lado de la oposición orgánica venezolana se escucha de Guaidó, asegurar que que sí es posible lograr un proceso de transición en Venezuela; lo que es soportado por la alianza opositora internacional a partir de la propuesta de los EEUU, la cual reactivó la agenda internacional con Pompeo en la política diplomática y Abrams con la de política de estado.

«Aunque nacionalmente se niegue el acercamientos con representantes de la administración de Maduro, internacionalmente se reconoce que existe el diálogo exploratorio con algunos» a partir de la oferta que ambos actores cedieran en sus posiciones, de que se instalara un órgano para administrar la transición y el levantamiento a sanciones.

Indudablemente los objetivos planteados en Abril del 2019 por el bloque de Guaidó «no fueron alcanzados» desempolvo el Por Ahora, con lo que logro mantenerse en la directiva de la Asamblea Nacional ‘reconocida’ planteándose una agenda de Movilización Social a partir de un empuje por Gira Internacional pero la instalación de la pandemia covid-19 en el país le obliga a rediseñar las estrategias.

La pandemia es un reto que brinda oportunidades para los bloques enfrentados políticamente por el poder, mientras unos tratan de demostrar el control sobre las instituciones y buen manejo de la emergencia, otros tratan de visibilizar aún más el estado de vulnerabilidad de la población venezolana.

Desde esa posición se espera surjan más protestas por falta de alimentos, medicinas o servicios aún en plena cuarentena y estado de alerta. Se anclan en el sentir popular «o nos mata el virus o el hambre» lo que peligrosamente es reforzado con el existe mayor posibilidad de morir de una bala; refiriéndose a los datos estadísticos.

Otros piensan que la pandemia provocó que existiesen cada vez más interesados en un gobierno de transición, para que maneje la emergencia y de ahí surgió la propuesta de un consejo de estado o gobierno en el que deberían sino participar todos al menos sentirse representados.

La ruta diseñada debe ser asumida con gallardía y compromiso sabiendo que toda decisión política traerá su saldo de aceptación y tendrá sus distractores. El mensaje de que es un estado narcoterrorista, esta, lo que no se tiene claro es sobre las capacidades para generar y guiar una transición ordenada.

«Si queremos tener gobernabilidad y garantizar poder cubrir las necesidades básicas; tener sustentabilidad en la políticas públicas diseñadas; tener la estabilidad social e institucional, es necesario el concurso de muchos con el compromiso de pocos» de llegar tarde o temprano a unas elecciones, así lo sintetizó el Analista y Consultor Político, Anibal Sanchez

A un año del 30 de Abril, se debe reconocer que no solo por el manejo de la pandemia covid-19, Maduro es el que tiene el control político del partido PSUV y del territorio, aún al marcar el teléfono del Palacio de Miraflores el atiende, aunque exista una mala gestión y descontrol en el manejo del gobierno «el aparato existe, esta ahí» por eso el reto para la oposición sigue siendo romper las estructuras de sostén una vez debilitada la base social del proyecto.

Pero esto no es precisamente fácil, incluso bajo los mismos argumentos de la oposición, que parte de que Maduro no tiene el apoyo popular, tiene es cómplices, en distintos grados y actos ilícitos. «Quieren entonces que ocurra un acto de traición de alguien que es parte de la denuncia y a cambio de que» al mismo tiempo reconoces la pérdida de la base social pero no se demuestra el piso político organizado con respaldo popular sobre otra opción.

Desde hace un año los estudios de opinión pública, el comportamiento social demostraba un descontento y el mismo pudiera haber penetrado en las estructuras que soportan a Maduro. «Esta situación para el 30 de Abril del 2020 debe estar presentes e incluso empeorado» por el efecto de la crisis económica y el mismo desarrollo de la pandemia. «Pero algo ha faltado para que se den los cambios».

La explicación y repuesta debe ir por el compromiso, reconocimiento y espíritu no solo de querer hacer las cosas, sino el de hacerlo bien y lograr la reconciliación. Que si no las ha podido hacer entre factores con grandes coincidencias mucho menos con quienes te adversan en pensamiento y necesidad.

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