Santa Mónica, madre de San Agustín, nació en el año 332 d.C. en Tagaste, actual Argelia. Es considerada como el prototipo de madres, debido a su constancia en la oración para lograr la conversión religiosa de su hijo.

Casada con Patricio, quien no era devoto, Mónica tuvo tres hijos: dos varones y una niña, entre ellos, Agustín, quien «la hizo sufrir durante años».

Le puede interesar: #EspecialVPItv | De Ratzinger a Benedicto XVI: la historia de un papado polémico

Luego de pasar diferentes disgustos por la vida indisciplinada que llevaba su hijo, Mónica decidió enviarlo a una escuela en Maduros.

Tras años de lucha con su hijo alejado del cristianismo, Mónica tuvo la oportunidad de ver la conversión religiosa de Agustín.

Santa Mónica es presentada por la iglesia como una mujer cristiana, de piedad y bondad. Una madre abnegada que siempre estuvo preocupada por el bien de su familia, pese a las circunstancias del momento