La ciudad de Manaos, estado de Amazonas, Brasil, están cavando fosas comunes parar enterrar a las personas que hayan fallecido producto del coronavirus, luego de haberse visto colapsado el sistema sanitario y funerario de este país.

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La Secretaría Municipal de Limpieza Urbana, decidió trabajar en esta metodología que ya ha sido implementada en otros países, para lograr mantener la identidad de los cadáveres y a su vez los lazos familiares, con cierta distancia entre los ataúdes y su respectiva identificación.

En este sentido, las autoridades informaron que al menos 100 cuerpos entierran diariamente, mientras que antes de que se presentara la situación del coronavirus el promedio era de 30. Asimismo, ya instalaron frigoríficos para mantener los cadáveres hasta que consigan el espacio en el cual será depositados.

Como maniconio, centro para los enfermos mentales o prisión. La isla neoyorkina de Hart, perteneciente a las islas Pelham, con 1,5 kilómetros de largo y 300 metros de ancho, ha sido utilizadas por distintos motivos desde el siglo XVI. Pero ahora, en pleno 2020, se ha vuelto un terreno a disposición para aquellas víctimas del nuevo coronavirus, SARS-CoV-2.

La historia de Hart Island

Al principio, Hart era propiedad de los indígenas que habitaban en la isla hasta que un doctor británico se los compró. A pesar que no existe otra versión salvo un reportaje de la agencia EFE, no fue hasta 1868 que el Departamento de Caridades y Corrección lo adquirió con el fin de construir una casa para menores de edad. Al año, los prisioneros del centro penitenciario Blackwell’s Island se trasladaron en ferry para enterrar aquellos cadáveres que se encontraban en la morgue del hospital Bellevue.

La isla de Hart ha sido una fosa común desde 1875, trabajada por reos con penas menores, quienes ganaban 1 dólar por hora | Foto: Página oficial de Hart Island

Otras versiones también indicaron que la ciudad de Nueva York compró el terreno para instituciones dedicadas a los pacientes psiquiátricos, centros reformatorios para delincuentes menores de edad y una prisión. Lo que sí tienen en común estas historias es que en 1975 fue cuando comenzaron los entierros en las fosas comunes de aquellas personas no identificadas o que no tenían el dinero suficiente para adquirir un servicio funerario.

Así que en la pequeña isla podemos encontrar a aquellos individuos cuya «identidad fue desconocida en el momento de su muerte y no se pudo localizar a un pariente más cercano para organizar los servicios de entierro; porque la familia del individuo no podía pagar los costos del entierro o porque la familia del individuo prefería que su ser querido sea enterrado en Hart Island».

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Según la página oficial de la isla de Hart, desde 1980 se empezó a identificar a los cuerpos que se enterraban ahí y, actualmente, existen 68.955 fosas comunes descritas una por una a través de un mapa virtual. No obstante, en una situación normal, los familiares de los fallecidos podrían visitarlos a través de una cita con el Departamento de Corrección de la Ciudad de Nueva York -institución encargada para estas competencias-, pero la crisis del nuevo coronavirus ha provocado la suspensión de estos honores para evitar su propagación.

Foto: Reuters

Víctimas del coronavirus

Hasta la redacción de esta nota, en el estado Nueva York se había registrado hasta más de ocho mil fallecidos por el Covid-19, siendo uno de los más afectados en los Estados Unidos. Sin embargo, el alcalde de este condado, Bill de Blasio, aseguró que solo los cuerpos no identificados -y no reclamados- serán enterrados en esta isla americana.

«No habrá entierros masivos en Hart Island. Todo será individual y cada cuerpo será tratado con dignidad«, aseguró la máxima autoridad de la ciudad neoyorkina. Y, aunque esto suene más tranquilizador, la secretaria de prensa de la alcaldía de esta ciudad informó que antes se recibían 25 cuerpo por semanas, pero que actualmente es la misma cifra diariamente.

Si se llegase a usar esta fosa común para las víctimas del Covid-19 -por colapso en los cementerios públicos tanto los privados y en el servicio de crematorios-, esto superaría al brote de SIDA de 1990, que dejó a más de 100 mil fallecidos entre las décadas de los 80 y 90. Pero -como se ha dicho anteriormente-, hasta la redacción de esta nota no representa ni 10% de ese año.

Foto: Reuters

Si bien es verdad que no se puede registrar material audiovisual de esta zona, imágenes de la agencia Reuters han evidenciado la veracidad de este hecho. El Departamento de Corrección de NY solo permite dos visitas al año a los medios de comunicación en marco de su día, mientras que a los familiares los fines de semana y con previa cita, de manera gratuita. No obstante, estos tendrán que trasladarse como lo hicieron los reos en el siglo XVIII, a través de un ferry, en el muelle de City Island, al este de Fordham Street.

La crisis sanitaria del coronavirus ya cuenta con más de dos millones de personas contagiadas y más de 100 mil muertos en todo el mundo. Estados Unidos encabeza la cifra más alta de fallecidos, según cifras oficiales de la Universidad Johns Hopkins.

Comuníquese aquí

Si eres familiar de alguien enterrado en este cementerio público o desea reconocer la identidad de algún individuo, sobre todo en el brote del SARS-CoV-2, se puede comunicar con el número (718) 546-0911 o al correo [email protected], para más información.

En la isla de Hart en Nueva York, comenzaron a enterrar cadáveres en una fosa común, en el extremo noroeste de la Gran Manzana, momento en el cual se han presentado una gran cantidad de fallecidos por coronavirus en el estado.

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“Es probable que gente que haya muerto (de coronavirus) sea enterrada en la isla en los próximos días”, dijo la secretaria de prensa de la Alcaldía de Nueva York, Freddi Goldstein.

Asimismo, dieron a conocer que durante varias décadas se ha utilizado la isla para enterrar a aquellos cuerpos que jamás son retirados por algún familiar o conocido, y que ahora también incluirá a los que mueran por coronavirus en la región.

coronavirus

Foto: Reuters

EFE.- La organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) dijo hoy que existen fosas comunes en cárceles del país al validar la información publicada en un diario local que difundió las denuncias de presos que supuestamente han sido testigos de esta situación en un penal, reseña Efe.

“Esta información corrobora lo que nosotros hemos venido diciendo desde hace muchos años, esto no es nuevo lo que pasa en la Penitenciaría General de Venezuela (PGV)”, dijo el director de la OVP, Humberto Prado, al circuito radial Unión Radio, al ser consultado sobre las denuncias que han salido de esta cárcel.

El diario de circulación nacional Últimas Noticias difunde hoy una denuncia de un grupo de prisioneros de la PGV, ubicada en el centro de Venezuela, que asegura que varios reclusos han sido asesinados y sepultados en cuatro fosas comunes dentro del mismo internado judicial.

Prado reiteró que la situación no es nueva y comentó que el OVP y los familiares del preso Francisco Guerrero denunciaron en 2009 su desaparición de la PGV, un caso que fue presentado ante el Comité Contra la Tortura de las Naciones Unidas.

“Naciones Unidas decidió y responsabilizó al Estado venezolano por esa desaparición (…) esa decisión salió en el año 2014 y ahora es que vienen a poner como titular que hay fosas comunes y resulta que desde hace años se está denunciando este tipo de desapariciones dentro de la PGV”, comentó el activista.

El portavoz de la ONG dijo que Francisco Guerrero, según sus compañeros del penal, es un ejemplo de estas “desapariciones forzadas” dentro de la PGV y fue víctima de los llamados “pranes” o líderes que operan dentro de la cárcel y que le cobran a otros internos la llamada “causa” o el “derecho a vivir” en el internado.

“Cobran la causa los grupos (de presos) que están organizados que se conocen como pranes que están operando bajo la mirada cómplice del propio Estado”, señaló Prado, quien comentó que los compañeros de Guerrero le informaron que este recluso, hoy desaparecido, se negó a pagarle a los líderes del penal.

El diario Últimas Noticias cita a reclusos de la PGV que aseguran que los llamados pranes “rompen el piso, meten los cuerpos, les echan cal y tapan otra vez con cemento”.

Hasta el momento el Ministerio para el Servicio Penitenciario no se ha pronunciado sobre el caso.EFE