Rusia superó este jueves la cifra de los 500.000 casos positivos del coronavirus Covid-19 en plena desescalada de las medidas de seguridad para reactivar su economía. El país europeo registró 8.779 infectados en las últimas 24 horas, para llegar a un total de 502.436 y colocarse como el tercer país del mundo con más casos de la pandemia, justo por detrás de Estados Unidos y Brasil.

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Las autoridades también informaron sobre el fallecimiento de 174 personas y el balance total de decesos alcanzó la cifra de 6.532, mientras que el número de casos recuperados llegó a los 261.000.

El Kremlin ha recibido fuertes críticas por querer acelerar el desconfinamiento de la pandemia antes del gran desfile militar del 24 de junio, que conmemora la victoria sobre los nazis, y del referéndum sobre la reforma constitucional, que estaba previsto a finales de abril pero fue retrasado al 1 de julio.

Vladimir Putin, presidente de Rusia, mostró este martes sus disposición a continuar al mando del Kremlin luego de que su actual mandato llegue a su fin en 2024.

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“Aún vamos a hacer muchas cosas buenas hasta 2024 y ahí se verá” asomó Putin en una intervención extraordinaria en la Cámara de Diputados, el cual aprobó la enmienda contitucional que permite a Putin continuar en el poder hasta 2036.

Con 380 votos a favor y 43 en contra, la Cámara de Diputados, la enmienda precisa que dos mandatos presidenciales no impide que la persona que haya ocupado y ocupe ese cargo se postule a como candidato a un nuevo  período presidencial.

Autoridades rusas dictaron dos meses de prisión preventiva a 10 jóvenes que participaron en las recientes protestas contra el presidente Vladimir Putin. Estos podrían enfrentar una condena de hasta ocho años por presunta agresión a los cuerpos de seguridad. El caso fue calificado como «fabricado» por defensores de los Derechos Humanos y la oposición en ese país.

El líder del partido Libertario ruso, Serguéi Boiko, aseguró a medios locales que las manifestaciones son de carácter pacífico y fue enfático en señalar al actual gobierno como el responsable de los focos de violencia. «El que busca el conflicto es el Kremlin. No hubo ningún disturbio. La ley dice que disturbios es cuando se vuelcan autobuses, se queman carros, se lanzan piedras. Nada de eso ocurrió. El Servicio Federal de Seguridad quiere una revolución para recibir nuevos privilegios», indicó.

Luego de que Estados Unidos añadiera a varias empresas y funcionarios rusos a una lista negra de sanciones en respuesta a lo que dijo eran “actividades malignas” del Kremlin,  la legisladora Valentina Matviyenko, estrechamente alineada con la ciudaela, afirmó que esas sanciones son ilegales y alertó que el Gobierno de Putin tomaría represalias.

“Nadie debería ilusionarse”, dijo Matvienko. “La respuesta de Rusia a las sanciones, lo que llamamos contra-sanciones, serán precisas, dolorosas y sin duda sensibles para exactamente aquellos países que las impusieron (las sanciones) contra Rusia”, añadió.

“Las sanciones son una espada de doble filo y quienes las imponen deberían entender que las sanciones contra los países, especialmente aquellos como Rusia, acarrean riesgos de que haya serias consecuencias para los que las imponen”, señaló.

Legisladores en la Cámara baja del Parlamento ruso diseñaron una ley que daría al gobierno poderes para prohibir o restringir las importaciones de bienes y servicios de Estados Unidos desde medicinas a software y motores de cohetes. Sin embargo, el Kremlin no ha dicho aún si apoya este tipo de medidas.

Un funcionario del gobierno estadounidense dijo el lunes que el presidente Donald Trump retrasó la imposición de sanciones adicionales a Rusia y es improbable que las apruebe a menos que Moscú lleve adelante un nuevo ataque cibernético o alguna otra provocación.

Información de Reuters