Luego de llegar desde Grecia el pasado mes de marzo, la llama olímpica será exhibida al público en el Museo Olímpico de Tokio, Japón, desde este martes hasta el próximo 1 de noviembre.

Yoshiro Mori, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos, aseguró que se harán «todos los esfuerzos» para que «la llama llegue hasta el pebetero olímpico, a través de los 10.000 corredores que participarán en el relevo de la antorcha».

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El responsable de Tokio 2020 afirmó que «siguen trabajando con todos los agentes implicados para poder celebrar los JJOO de forma segura».

Por su parte, Seiko Hashimoto, ministra nipona para los Juegos Olímpicos, confió en que la llama «sea un mensaje de esperanza para Japón y para todo el mundo».

Aunque estaba prevista para este año, la cita olímpica fue postergada para julio y agosto de 2021, a causa de la pandemia por Covid-19.

La selección nacional masculina de voleibol, clasificada a los Juegos Olímpicos de Tokio, pidió el inicio de los entrenamientos de cara a la cita deportiva.

A través de un comunicado, los 20 miembros del equipo exigieron se les envíe a un país distinto a Venezuela, en el que puedan «realizar una preparación eficiente».

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En la nota de prensa, los atletas también destacaron que hay países como Perú y Colombia, cuyos combinados nacionales de voleibol «ya están activos retomando sus procesos de entrenamiento».

«Nuestro objetivo primordial es poder tener una preparación acorde y de nivel, que nos permita dejar en alto el nombre de Venezuela», afirman los jugadores en el documento.

A exactamente un año de que inicie la cita olímpica aplazada de Tokio 2020, la delegación venezolana tiene un total de 19 atletas clasificados en cinco disciplinas.

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De acuerdo con lo informado por el periodista Juan José Sayago, Yulimar Rojas, Robeylis Peinado,Daniel Dhers, Rubén Limardo, Antonio Díaz, Orlius Aular, Andrés Lage y los 12 integrantes del voleibol de cancha son los clasificados a los Juegos Olímpicos.

Los deportistas defenderán el tricolor en las disciplinas de atletismo, BMX, esgrima, karate, ciclismo, vela y voleibol, respectivamente.

El comité organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 ha manejado la sostenibilidad como un “concepto clave” desde un principio, cuestión que seguirá siendo así a pesar del aplazamiento a 2021 con motivo de la pandemia.

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Aunque la implementación de varios elementos simbólicos, como las medallas hechas con metales reciclados, el uso del hidrógeno para mantener la representativa llama olímpica, las políticas olímpicas de comprar productos de la pesca local, madera, papel y aceite de palma, la organización tiene «muchas lagunas», según Masako Konishi, una experta de la World Wildlife Fund (WWF), que asesora a la organización de los Juegos sobre prácticas medioambientales adecuadas.

Konishi señaló a AFP que el aplazamiento le daba una buena oportunidad a la organización de aumentar los estándares medioambientales, «pero no han cambiado nada».

Tokio-2020 confirmó que no están cambiando los estándares de adquisición de productos y en su último informe sobre la sostenibilidad en los Juegos, publicado en abril, argumentó que el abastecimiento sostenible «continúa siendo una nueva iniciativa en Japón (…) Los progresos no se harán de una sola vez».

En marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la organización de Tokio 2020 aseguró que esta edición de los Juegos Olímpicos serán los «más sostenibles de la historia», debido a las medidas que han tomado para contribuir con la conservación de la Tierra.

Entre ellos se encuentra la fabricación de las medallas, que fueron hechas a través de metales reciclados. Según una publicación de la cuenta oficial, se usaron al menos cinco mil kilos de oro, plata y bronce, recolectados de pequeños dispositivos electrónicos en Japón.

Algo así también ocurrió con los podios, que serán usados en los Juegos Olimpicos y Paraolímpicos, que fueron realizados a través de la recolección de plásticos en todo Japón para que estos tuvieran un solo uso.

Todo con el fin de resaltar un nuevo modelo sobre cómo combatir las emisiones de co2, al menos 280 mil toneladas.

El director ejecutivo del comité organizador de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, Toshiro Muto, afirmó que ni el organismo que preside ni el Ejecutivo japonés han señalado en ningún momento que 2021 fuera la «última opción» para celebrar los Juegos.

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El responsable de Tokio 2020 salió debido a unas declaraciones de Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), realizadas este jueves a la BBC, en las que afirmó que el primer ministro nipón, Shinzo Abe, le comunicó que para Japón el verano de 2021 suponía «la última opción» para acoger los JJOO.

Después de que el Gobierno de Japón y el COI acordaran retrasar el evento y las nuevas fechas para 2021, los organizadores «sólo están centrados en los preparativos» para que los Juegos comiencen en julio del próximo año, según Muto en una teleconferencia.

A poco más de un mes desde que se anunció el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, las dudas que envuelven a la máxima competencia del deporte se acumulan y no demasiadas son las respuestas oficiales al respecto.

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Hasta el momento, los temas económicos generan preocupación en diversas partes del mundo, al igual que el deseo de conocer cuáles serán las condiciones del evento a mediados de 2021.

Según reseñó la agencia estadounidense AP, una de las preguntas recurrentes es qué ocurrirá con el público que quiera asistir a los Juegos, como sucede de forma masiva cada cuatro años.

«Muchos científicos dicen que no puede haber juegos mientras no haya una vacuna», recuerda el periodista Stephen Wade en un reportaje, mientras que diversos expertos estiman entre 12 y 18 meses para que aparezca la solución farmacéutica.

Kentaro Iwata, profesor japonés de enfermedades infecciosas, se autodefinió como «pesimista» sobre la posibilidad de que Tokio pueda llevarse a cabo el próximo verano. Y de ocurrir, analistas no descartan que sea a puerta cerrada.

Por el lado financiero, surge la consulta sobre quién pagará por los gastos que genera la postergación del evento. La agencia de noticias explicó que le corresponde a Japón pagar por ello, pues así figura en el contrato entre el Comité Olímpico Internacional (COI) y la organización.

Con el correr de los días, más preguntas siguen apareciendo y se suman a la gran incertidumbre que arropa a unos Juegos Olímpicos interrumpidos por una problemática inédita.

El uso de una sustancia o método prohibido por la Lista de Prohibiciones de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) por parte de un deportista, de forma intencional o no, es una conducta penada conocida como «dopaje», que atenta contra la justicia deportiva durante un evento o competencia.

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Hasta 10 son las infracciones posibles de cometer según el artículo 2 del Código Mundial Antidopaje, al que muchas federaciones y organizaciones se apegan al momento de castigar a quienes se ven empañados por un escándalo de este tipo.

La presencia de una sustancia indebida en el organismo del atleta se determina a través de pruebas o muestras, en las que si el deportista se niega a someterse a ellas, se asume como una violación a la ley.

Durante la pandemia del covid-19 en todo el mundo, que obligó al aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 hasta el próximo año, muchas son las dificultades que se generan al respecto. Entre ellas, las autoridades se preocupan sobre qué hacer para que las leyes antidopaje sean respetadas en el tiempo que no se realicen pruebas a los atletas, a falta de laboratorios disponibles.

Asimismo, los deportistas y federaciones que habían sido castigados con la decisión de no poder asistir a Tokio, ahora ven una luz al final del túnel para decir «presente» en la máxima justa deportiva, que se dará en 2021.

El impacto del covid-19 en los procesos antidopaje de cara a Tokio 2020

Ante la aparición del nuevo coronavirus, que a la fecha registra más de dos millones y medio de contagios, con alrededor de 180.000 muertes en todo el mundo, el Comité Olímpico Internacional (COI) confirmó el pasado 24 de marzo el aplazamiento de los Juegos Olímpicos.

Aunque la mayoría de expertos en la materia consideró como acertada esta decisión, la misma se tardó en ser aplicada debido a los contratiempos que generaría. Uno de ellos, tiene que ver directamente con el doping.

Hay una gran cantidad de atletas que tienen abierto un proceso por el uso de sustancias prohibidas y cada uno de sus casos puede tener modificaciones de cara a la competencia que se realizará el año entrante.

Tal es la situación de diferentes deportistas, o incluso federaciones, que pueden verse beneficiados por el rodaje de las fechas, o bien su caso puede permanecer en igualdad de condiciones.

«Cada caso es distinto porque no existe una sola norma antidopaje», explicó a VPItv el abogado deportivo Antonio Quintero, quien explicó que cada uno de los hoy sancionados debe tratar a profundidad su propia coyuntura para conocer el estatus de la misma.

Una de las situaciones más resonadas es la de Rusia, que por distintas irregularidades en sus procedimientos antidopaje desde el año 2014, fue sancionada por la AMA con la exclusión de su federación en función a los Juegos Olímpicos.

La suspensión de la Agencia contempla al evento de Tokio 2020 y los Juegos de Invierno en Pekín 2022. Sin embargo, Rusia no aceptó la decisión y prefirió acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para apelar, con el deseo de no faltar a ninguna justa.

El mandatario ruso Vladimir Putin fue firme en su postura de no aceptar la exclusión de la AMA. Foto: AFP

El mandatario ruso Vladimir Putin fue firme en su postura de no aceptar la exclusión de la AMA. Foto: AFP

«Mientras ese arbitraje esté ocurriendo, Rusia no está suspendida, lo que significa que si hubieran ocurrido los JJOO, hubiera podido participar», indicó Quintero, que además aseguró que el aplazamiento terminó siendo beneficioso para ese país.

De acuerdo al escritor jurídico, la organización rusa podrá «relajarse un poco» ya que contará con el tiempo necesario para el desarrollo del juicio ante el TAS y la decisión podría ser anunciada antes del mes de julio del año que viene, cuando se tiene pautado el inicio de Tokio.

«Van a poder hacerlo sin presión», comentó el abogado, quien no visualiza el evento sin la participación de una de las naciones con mejor número de medallas en cada edición.

La suspensión a dicha federación contemplaba que los atletas rusos que habían logrado su clasificación a los Juegos, participasen sin representar a ninguna bandera. No obstante, la posibilidad de que puedan llevar sus colores cobra fuerza nuevamente.

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«La sanción está corriendo»

Otros beneficiados por el aplazamiento son los que tenían sanción vigente hasta el año 2020. Según detalló Antonio Quintero, las sanciones emitidas por la Agencia Mundial Antidopaje son cronológicas y no por evento, por lo que aquellos deportistas cuya suspensión no llega al 2021, podrán optar por presentarse en la capital japonesa.

«La sanción está corriendo porque la sanción es por tiempo. Incluso en este momento de fuerza mayor no está afectada, no se suspende. Una vez que pasa el tiempo de suspensión, no se puede correr o cambiar. Aquellos atletas que su suspensión dio más allá de la fecha de los Juegos, ahora podrán competir el año que viene, en caso de que haya juegos», dijo.

Dicha postura fue confirmada por el Comité Olímpico Internacional (COI) esta semana, que reconoció que los sancionados por dopaje que no podrían participar este año, sí podrían hacerlo en 2021.

Según la apreciación del abogado Quintero, «es muy difícil» que la AMA modifique su reglamento en función de que dichos castigos se estiren hasta el año próximo.

¿Quiénes se favorecen? Varios son los nombres que jugarán sus posibilidades para buscar un lugar en Tokio.

Conor Dwyer, nadador estadounidense dos veces medallista olímpico, es un ejemplo claro de los beneficiados por el aplazamiento debido al covid-19, al menos indirectamente. El norteamericano recibió en diciembre del 2018 una pena de 20 meses. Con el aplazamiento de Tokio, podría optar por clasificar al evento en 2021.

Por su parte, la marchista mexicana Guadalupe González, recibió en octubre de 2018 una pena por cuatro años. No obstante, apeló ante el TAS para que su sanción sea reducida a dos años y así tenga opciones de participar en la fiesta.

Similar es el caso de la judoca brasileña Rafaela Silva, quien recibió este año una suspensión por dos años. Si fuese beneficiada con una reducción de la pena tras discutir ante un tribunal, podría revivir sus ilusiones.

Sin embargo, como explicó antes Quintero, cada caso es diferente. Prueba de ello es la situación de la rusa Alexandra Goncharova, suspendida por cuatro años desde el 9 de septiembre de 2019 por decisión de la Agencia Antidopaje de Rusia (Rusada), por el consumo de una sustancia no especificada.

Por la longitud del castigo, las posibilidades de Goncharova de ir a Tokio son pocas, aún con el aplazamiento forzado, pues ni siquiera una reducción a dos años le serviría para llegar disponible a julio 2021 o a los eventos clasificatorios.

El reto de la AMA y el COI: Mantener a raya los casos de dopaje durante la cuarentena

Laboratorios chinos dedicados a las pruebas por dopaje se han dedicado a la atención de la emergencia por covid-19. Foto: EFE

Laboratorios chinos dedicados a las pruebas por dopaje se han dedicado a la atención de la emergencia por covid-19. Foto: EFE

Este panorama desconocido ante la nueva fecha del magno evento genera complicaciones para la organización de Tokio 2020 y la Agencia Mundial Antidopaje, específicamente en la tarea de evitar casos de dopaje que no puedan ser controlados durante la cuarentena.

Algunas federaciones han manifestado su imposibilidad para cumplir con su labor de mantener a raya esta problemática, pues los laboratorios que realizan las pruebas hoy están dedicados a atender la emergencia sanitaria del covid-19.

Eso está ocurriendo hoy en China, país origen de la pandemia, que debido a la aceleración de la misma, anunció en febrero que su agencia nacional antidopaje suspendería sus actividades de control de forma «temporal» en vista de la emergencia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De cualquier forma, el presidente de la AMA, Witold Banka, alertó a los atletas y sus representantes que esta no es una carta libre para el abuso de sustancias o la violación de cualquier ley estipulada en su Código.

«No deben pensar que es hora de hacer trampas. Los controles no son nuestra única arma y tenemos otras más fuertes», dijo el polaco Banka, quien aseguró que el organismo que preside tiene en cuenta el posible repunte del doping ante la crisis mundial.

En ese sentido, el presidente de la AMA llamó a que se asegure la integridad y el «deporte limpio» para que los próximos cotejos deportivos no se vean manchados.

Banka recordó la utilidad del pasaporte biológico para evitar cualquier incidente y afirmó que existe la posibilidad de la realización de análisis a largo plazo de las muestras, al igual que se mantiene la obligación de revelar el paradero de los deportistas cuando sea necesario.

A poco menos de un año y tres meses para que la llama olímpica se encienda en Tokio, muchas son las cosas que se deberán determinar en distintos tópicos, al mismo tiempo que la justicia deportiva cobrará un papel preponderante.

El tema dopaje será central para toda la organización, que enfrentará nuevos retos para evitar que cualquier atleta o federación se valga de ventajas indebidas para conseguir resultados positivos, como ya advirtió el máximo ente de la materia.

La crisis del coronavirus Covid-19 llevó a los organizadores de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 aplazar el evento hasta el verano del 2021. Ahora el Comité Olímpico Internacional (COI) teme que los JJOO de Invierno Pekín 2022 también se vean afectados por la expansión de la pandemia.

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Richard Pound, miembro del COI, advirtió que la organización de ese evento que se celebra bajo la nieve deben tomas las medidas necesaria para evitar males mayores.

«Deberían considerar todas las consecuencias ante la posibilidad de que en el peor de los escenarios, las citas olímpicas de Tokio 2020 y Pekín 2022 se pudieran ver afectadas, lo que supondría una importante pérdida de ingresos en el ciclo olímpico», resaltó Pound.

Jennifer Gates, hija del empresario y dueño de Microsoft Bill Gates, aprovechó la reposición de Tokio 2020 para adquirir un caballo que tenía previsto competir en la cita olímpica.

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Gates, quien también es jinete (o amazona), aprovechó la crisis sanitaria mundial para adueñarse del ejemplar Darry Lou, que era propiedad a Abigail Wexner, esposa del magnate estadounidense, Les Wexner. La venta de Darry Lou estaba negociadada para después de la cita olímpica, pero la reposición para el 2021 permitió a Gates adquirir el caballo antes de tiempo.

«Estoy muy agradecida y emocionada de que Darry Lou se una al equipo de Evergate Stables, aseguró Jennifer Gates, presidenta de Evergate Stables, en sus redes sociales.