Luego que el 6 de enero de 2021 pasara a la historia como el día en el que el sistema democrático de Estados Unidos se puso en entredicho, mucho se ha hablado de sacar a Donald Trump de la presidencia antes del traspaso de poder a Joe Biden, el próximo 20 de enero.
Miles de seguidores del presidente Trump, se apostaron a las afueras del Capitolio, mientras los legisladores ratificaban la victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre pasado. Tras enfrentamientos con la policía, los manifestantes irrumpieron en el Congreso, ocasionando destrozos y caos durante, al menos, cuatro horas.
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Al día siguiente del asalto al Capitolio, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, junto al líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, pidieron la destitución de Trump mediante la invocación de la enmienda 25.
«Si el Vicepresidente y el gabinete se niegan a hacerlo, el Congreso debe reunirse para iniciar un proceso de juicio político contra el Presidente», indicó Pelosi.
¿Es posible sacar a Trump del poder a dos semanas de finalizar su mandato?
La Vigesimoquinta Enmienda a la Constitución de Estados Unidos y el «impeachment» (juicio político), son dos mecanismos que ofrece la legislación de ese país para que un presidente en ejercicio pueda ser retirado de la Oficina Oval.
Para aplicar la enmienda, se debe demostrar que el presidente es incapaz de ejercer sus funciones, debido a muerte, enfermad física o mental. En ese caso, el vicepresidente pasaría a ser la cabeza del Ejecutivo por un tiempo indefinido.
En ese sentido, Mike Pence y una mayoría del Gabinete de Trump deberán informar al Congreso, por escrito, que el presidente no puede cumplir con su tarea. Si el Congreso aprueba el informe, Pence asumiría de inmediato la presidencia en funciones.
Sin embargo, la enmienda también establece que la situación puede anularse si el presidente comunica que puede ejercer las labores del cargo. En ese caso, sería necesaria una mayoría de dos tercios en ambas Cámaras para mantener a Trump al margen, y el vicepresidente seguiría ejerciendo de presidente hasta la investidura de Biden.
La enmienda 25 fue ratificada en 1967, cuatro años después del asesinato de John F. Kennedy, con el objetivo de resolver las disputas de sucesión presidencial en caso de incapacidad. Hasta el momento, sólo se ha recurrido a la enmienda 25 en los gobiernos de Ronald Reagan y George W. Bush, ambas por motivos médicos.
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¿Y el juicio político?
Por otro lado, el juicio político, mejor conocido como «impeachment», es un mecanismo poco probable de aplicarse, ya que la Constitución estadounidense establece que el presidente «debe ser destituido de su cargo si es acusado de y condenado por traición, soborno, u otros crímenes o delitos graves».
Este proceso tiene lugar en dos etapas: debe ser aprobado, en primer lugar, por una mayoría simple de la Cámara de Representantes para, posteriormente, celebrar el juicio en el Senado, donde se necesitan dos tercios de los votos para destituir al presidente.
A pesar que nunca se ha realizado este procedimiento en la historia republicana de Estados Unidos, el poder recaería también en el vicepresidente en caso de una destitución por «impeachment».
