#Opinion El día que la Vinotinto embriagó a Uruguay

Wilder Delgado (@WilderDelgado14) – Cómo olvidar aquel 31 de marzo de 2004, día en el que una selección venezolana considerada «La Cenicienta» de Sudamérica, goleó, humilló y embriagó a Uruguay en el mítico estadio Centenario de Montevideo, rompiendo las barreras para empezar lo que conocemos como el Boom Vinotinto.

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Muchos fanáticos del fútbol y de la selección recuerdan aún ese momento, en el que millones gritamos los goles de Gaby Urdaneta, Héctor «Turbo» González y Juan Arango. Ese día, cambiamos las lágrimas de tristeza y dolor tras cada derrota, por lágrimas de alegría y orgullo, saboreando lo que venía posteriormente en una era que será recordada como una de las más exquisitas, bajo la tutela del doctor Richard Páez Monzón.

En lo particular, aún recuerdo ese 31 de marzo de 2004 cómo si fuera ayer; tenía 16 años recién cumplidos y cursaba cuarto año de bachillerato en el Colegio San Agustín. Mis padres no se atrevían a hablarme cuando la selección jugaba, y es que cada vez que sonaba el pitazo inicial y el narrador en RCTV anunciaba el comienzo de los 90 minutos más hermosos del mundo, mi mente se trasladaba a ese lugar y mi corazón latía por ese sentimiento nacional.

Pero esa noche, mi corazón latió más de lo normal, y es que Venezuela jugó el partido de su vida, el mejor que he visto todos estos años. Cuando Gaby Urdaneta sacó ese zurdazo que no pudo atrapar Munúa, el arquero uruguayo, salté y grite de la emoción porque en el fondo sabía que ganaríamos ese partido, aunque confieso que no creía que fuera por goleada.

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Ya en el segundo tiempo ingresó el «Turbo» -ese jugador que siempre le ponía un extra cada vez que pisaba el césped y vestía la camisa vinotinto- y se mandó una galopada al mejor estilo de Usain Bolt en los 100 metros planos para empujar el balón al fondo de las redes, tras un pase de Alexander «Pequeño» Rondón, 0-2 y el grito fue más estruendoso.

La Vinotinto estaba derrotando a Uruguay, dos veces campeona del mundo, en el Centenario, algo que muy pocas selecciones habían logrado. Ya sobre el final, la leyenda Juan Arango anotó de derecha y sentenció la goleada.

Esta victoria fue catalogada en el país como el mayor triunfo de una selección venezolana de fútbol en la historia, y en Uruguay esa derrota la tildaron de humillante y vergonzosa. Recuerdo, que al día siguiente los rotativos uruguayos no hallaban dónde meter los titulares, porque una noche antes abrían sus portadas diciendo que Uruguay se enfrentaba a una selección que no existe.

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Después de esa victoria ratifiqué mi deseo de ser periodista deportivo y poder cubrir un día a la selección de mis amores, algo que poco a poco se ha ido materializando.

Años después pude leer el libro «La Vinotinto de Richard Páez» y allí se plasmó aquel momento glorioso para la Vinotinto y como el factor psicológico influyó para que los jugadores no hicieran caso a la prensa y salieran a comerse la cancha y al rival.

No sé que pensarán los demás, pero para mí, esta es y seguirá siendo la victoria más importante de la selección, más allá del cuarto lugar en la Copa América Argentina 2011.

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