Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial contra la Pena de Muerte, a fin de alzar la voz por aquellas personas que son ejecutadas, debido a algún «crimen» o por actos indebidamente castigados.

La pena de muerte tiene sus orígenes en las acciones de venganza que se realizaban en las tribus y familias por las ofensas obtenidas en el clan. En la ley judía (Torá) y en el conjunto de los cincos primeros libros del Antiguo Testamento Cristiano, conocido como el Pentateuco, se predecía los 35 delitos capitales, según páginas webs históricas.

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El científico estadounidense, Thomas Edison también formó parte de la historia de la pena capital, cuando formó parte de la creación de la silla eléctrica.

El invento se basó en la búsqueda en los Estados Unidos de un sistema de ejecución más letal que la horca y en 1889 el estado de Nueva York aprobó tal ejecución.

Estas son alguna naciones que han abolido la pena de muerte:

Venezuela
-Argentina
-México
-Ecuador
-Países bajos
-Rumanía
-Reino Unido
-Serbia
-Sudáfrica
-Uzbekistán
-Camboya
-Hungría
-Italia
-Namibia
-Azerbaiyán

Entre los países que aún mantienen la ejecución, se encuentra Bielorrusia, China, Arabia Saudita, Vietnam e Irak, estas tres últimas en donde más condenan a muerte, según Amnistía Internacional.

Una persona puede ser condenada a muerte por terrorismo, asesinato e incluso por su sexualidad.

La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó el martes las primeras ejecuciones federales en 17 años, anulando una decisión anterior de otro tribunal que las aplazaba.

«Revocamos la orden preliminar de la Corte de Distrito y las ejecuciones podrán tener lugar como estaban previstas», indicó la Corte Suprema, en alusión a las ejecuciones de cuatro condenados a muerte que estaban planificadas.

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La sentencia contra Daniel Lewis Lee, de 47 años, un supremacista blanco condenado por asesinar a una familia de tres en 1996, estaba prevista para el lunes en la prisión de Terre Haute, en el estado de Indiana (centro).

Pero la jueza de distrito Tanya Chutkan ordenó suspender la sentencia horas antes para permitir impugnaciones a los protocolos para la inyección letal que se aplicará a ese y a otros tres condenados a muerte por delitos federales.

«No se sirve bien al público obviando un proceso judicial legítimo», dijo la jueza.
El departamento de Justicia apeló inmediatamente la sentencia de Chutkan y la Corte Suprema le dio la razón.

Los detenidos «no han hecho lo necesario que justifique una intervención en el último momento de un tribunal federal», afirmó el máximo tribunal estadounidense.

Fuente: AFP

El ex director de actuación procesal del Ministerio Público, Zair Mundaray, reflejó en un artículo que el gobierno de Nicolás Maduro ejecuta una política de exterminio sistemático, ya que, entre los años 2015 y 2017 más de 10.000 venezolanos perdieron la vida a manos de efectivos de seguridad, tanto policiales como militares.

A continuación el artículo completo:

Para quienes, como yo hemos pasado la vida académica evadiendo todo cálculo matemático, fue sorprendente, constatar la relación que tiene la política de exterminio implementada por el actual gobierno y las estadísticas aplicadas en la investigación de los delitos. De acuerdo con la información que acopiamos en el Ministerio Público, durante el año 2015 murieron a manos de organismos de seguridad del Estado 1.777 ciudadanos, durante el 2016 esa cifra aumentó a 4.667 y de enero hasta junio de 2017, ya 1.848 personas habían caído a manos de policías y militares. Tal como lo sostuvo la Fiscal General de la República Dra. Luisa Ortega Díaz en la denuncia que interpuso ante la Corte Penal Internacional, esto demuestra la instrumentalización de una política de violencia institucional organizada desde la cúpula del gobierno.

Sin embargo, no es a esos números de por si alarmantes a los que me voy a referir, sino al análisis de una variable poco advertida por algunos investigadores desprevenidos, como lo es, el patrón de las heridas que sufrieron las víctimas. En la gran mayoría de los casos de fallecidos a manos de funcionarios que participaban en las Operaciones para la Liberación del Pueblo (OLP), los cadáveres presentaban una sola herida por proyectil único (pistola o fusil). La localización anatómica de estas lesiones fue generalmente en la parte superior del tórax con entrada y salida. Esta variable comenzó a llamar nuestra atención, y fue despejada, cuando a través de un video, los venezolanos pudimos ver como se producía la ejecución por parte de la policía, de dos personas en el Barrio San Vicente del Estado Aragua. Allí se observó que mientras dos funcionarios tomaban cada uno de un brazo a las víctimas para que el torso les quedara expuesto, otro le disparaba a una distancia prudente de forma directa a la parte superior del tórax, he ahí en parte la explicación del patrón.

En una refriega a tiros, siempre hay probabilidades de que un miembro de cualquiera de los bandos salga lesionado o muerto. La ventaja a favor de la policía estriba en el entrenamiento, equipos y cantidad de funcionarios. La ventaja de los delincuentes suele estar en el terreno en el que se producen los hechos, el cual generalmente es de su dominio. Nada de esto ocurrió durante las OLP, pues cientos de supuestos delincuentes (505) cayeron en estos “enfrentamientos” y según recuerdo sólo en uno o dos casos hubo lesionados o muertos del lado de las fuerzas policiales. ¿Exceso de efectividad?  ¿falta de pericia de los delincuentes? o ¿no hubo tales enfrentamientos? otro misterio de las matemáticas.

Los años en investigaciones de este tipo de sucesos, te permite captar pequeños detalles que ayudan a determinar la verdad de un hecho; develar estos detalles no es propicio, pero si puedo decir, que quien participa en un enfrentamiento armado, intenta ocultarse para no ser impactado por el fuego enemigo, y a su vez, trata de ubicarse de la mejor forma, para apuntar y disparar de forma efectiva al contrincante. Esto genera que la gran mayoría de las heridas, obedezcan a esa dinámica, de ahí que hay heridas rasantes, en sedal, heridas en extremidades que quedan expuestas, en región cefálica y torso por los costados, entre otras variables. Es decir, es mínima la probabilidad de que, en la mayoría de los casos, las heridas sean similares, pues ni la movilidad ni los lugares de estos sucesos son iguales. Las matemáticas en este caso no mienten, tal como develó la realidad de la masacre de El Junquito, en la que todas las víctimas sufrieron disparos mortales en la región cefálica (cabeza), pero eso es motivo de otro artículo.

Inti Rodríguez, Coordinador de Medios de Provea, se pronunció sobre el caso de Óscar Pérez y el operativo en el que resultó abatido por fuerzas policiales de Venezuela.

Reiteró que estas prácticas ganan terreno en el país pues, las «ejecuciones extrajudiciales se han convertido en un patrón recurrente».

Venezuela-Provea se pronuncia ante el Caso Óscar Pérez -VPItv