La realidad que no se escucha en el trinar de los pajaritos, es otra, incluso antes de la instalación de la pandemia, la crisis ha llevado a muchos a solo pensar en cómo cubrir sus necesidades básicas. Esto es un pueblo de tradición pacífica; quiere resolver sus peores conflictos en paz, votando y unas partes cierran la posibilidad ante el temor de no quedar en el poder.

Porque creen que desde 2015 en adelante no se escucho el cliché del venezolano que decía aquí la diferencia era solo de caraquista o magallanero e incluso el del adeco en la chiquita se entendía con el copeyano. ¿Qué pasó con eso? Cuando consigamos esta repuesta verán que en el fondo todos quieren el entendimiento y la reconciliación, posible solo con unas elecciones bajo ciertas condiciones.

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Reflexión que se debe hacer cuando transcurre un cronograma Electoral, en medio de la pandemia por el coronavirus, la conflictividad política y una gran crisis socio-económica, que ha llevado a que el venezolano tenga otras prioridades antes que la elección parlamentaria del 6D.

Cuando lleguen a esta etapa se darán de cuenta que “El venezolano no cree en el sistema electoral pero tampoco quiere guerras ó invasiones” lo que obliga a los políticos ante esta coyuntura, el hacerse de una estrategia real más allá de la decisión de no participar en el proceso electoral, esperando una mayor deslegitimación.

Muchos coincidimos en que la oposición no tiene una estrategia clara de cara al 6 de diciembre, decirle a la gente ‘No votes o viene una rebelión de las cédulas’ no es una ruta clara proponen sus deseos y dictan mensajes, sin decir cómo lograrlos, o cuales son los pasos.

El no tener clara la táctica tampoco ayuda, si nombran un rector lo critican al este renunciar también, es solo un ejemplo de esta gente que anda como bachacos sin antenas. Entre los mensajes en área electoral hablan de conseguir competitividad pero critican intenciones de lograr mayor representación proporcional, cuando muchos quieren un sistema más Justo y Equilibrado si obtienes el 10% de los votos deberías tener una representación en curules similar.

“No es Justo un sistema donde con poco más de la mitad te haces del 66% de los curules” con reglas claras y transparentes; con una oposición unida y un plan podrían revertir el peor de los escenarios.

La abstención convocada o infundida no es una política, con o sin la oposición se desarrollarán las elecciones y podría pasar lo del 2005 o el 2018 donde el gobierno en su peor momento político, logra convertir una minoría social en una mayoría electoral. “Quienes decidan llamar y participar, deben dar una pelea por mejores condiciones electorales, que existan ciertas garantías”.

Y a quienes decidan abstenerse, también se les debe pedir coherencia en el actuar, pues podrían generar mayor frustraciones y desmovilización del sector opositor que solo se ha cargado de desesperanza; pues los de éste sector dejan correr mensajes de escenarios irreales, que van desde amenazas o relojes de conteo en las redes sociales único tablero de operaciones donde parece este sector avanzar.

Ambos sectores deben partir por reconocer que el chavismo existe y que es imposible cualquier otra operación que no los considere, la polarización es una realidad y es alimentada por los polos más radicales de cada bando, pues solo así justificarían su existencia ante los otros; pero el resto debemos estar pendiente porque aún minimizados operan un juego propio que podría ser peligroso para todos “en un país que si desconfía en los votos ha dejado claro que no quiere las balas”.

Pablo Andrés Quintero.- La crisis del COVID-19 ha desordenado el mundo entero, la realidad, los hábitos, los cronogramas, las actividades laborales y las relaciones sociales. Ha modificado rutinas, comportamientos y hasta formas de pensar sobre la vida cotidiana, la política y los asuntos familiares. En Venezuela, un país con múltiples crisis, una debajo de otra, el discernimiento entre lo normal y anormal no existe, todo está sumergido entre ficción e incomprensión.  

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El venezolano vive en una sola línea del tiempo, el pasado no es recordado, no hay tiempo para eso, lo que paso no volverá a pesar de los esfuerzos y es más fácil olvidar que regresar a una fotografía con algo de normalidad. El futuro no existe, la incertidumbre y el miedo a lo que viene es el pensamiento recurrente de la mayoría que vive y sobrevive. El presente se llama “tengo que resolver”, “tengo que comer”, “No sé qué hacer”.

Esta situación desconectó la relación entre lo individual y el interés por los asuntos públicos, entre ellos la cotidianidad política y las declaraciones de los políticos. Eso pasó a un segundo y hasta tercer plano de interés, ya no hay atención aquí. La burbuja de supervivencia se ha fortalecido durante esta cuarentena. Para la frágil ciudadanía lo único que importa es el metro cuadrado y una sociedad que deja de mirar hacia el futuro resulta sumamente conveniente a un gobierno de carácter autoritario con miras uno totalitario.

El desgaste es progresivo y estructural, la destrucción va de lo macro a lo micro, desde la infraestructura del Estado hasta las condiciones físicas y materiales del individuo. ¿Puede un gobierno desmantelarlo todo? Sí, el poder es un virus que muta con el tiempo, se transforma y ocupa de forma celular cada espacio con vida, lo transforma y lo destruye. Para abordar una óptica fértil que se enrumbe en un verdadero cambio, es obligatorio comprender la profundidad de un proceso de control político con más de 20 años de experiencia.

flexibilización en Venezuela

flexibilización en Venezuela

Para cambiar a Venezuela se necesitan una serie de pasos previos, no basta con decir lo que se quiere si no se sabe el cómo. Hay muchas ideas extraordinarias para lograr un camino mejor para el país pero nada de lo que está sobre la mesa termina por dar en el blanco. Lo que está en la punta del iceberg son elecciones, declaraciones y cambios estéticos, hace falta más que eso. La realidad política que hoy viven los venezolanos fue construida estratégicamente por personas que pusieron en práctica diversas herramientas psicológicas y de control político y social; expertos en reingeniería social y alienación ideológica con amplia experiencia en la creación de modelos autoritarios de larga duración.

Es fundamental sustituir un modelo inoculado en el sub consciente colectivo y en todas las esferas de la vida ciudadana, con esto nos referimos al esquema de antivalores que hoy oprime la civilidad y que promueve antivalores e ideología autoritaria, se debe elaborar otro con igual o mayor nivel de elaboración, uno propio, con identidad, verdadera esencia y necesaria coherencia. Uno que genere valor en el tejido social, alto grado de respeto por la vida y la dignidad humana. Es decir, en primer lugar, hay que concientizar el estado actual de las cosas como punto de partida; en segundo lugar, es necesario generar otro modelo de liderazgo que se diferencie del convencional y desgastado. Uno que entienda que nada cambia de la noche a la mañana, que ponga en práctica una mayor pedagogía y empatía sobre la ciudadanía, que condense emociones y razones. Que invite a imaginar un futuro diferente.

Venezuela

Venezuela | cortesía

Es mucho lo que se debe hacer, pero para los efectos de este texto solo me he refirido a dos cosas puntuales. Este proceso de construcción requiere tiempo pero sobre todo comprensión e investigación. Mientras la cotidianidad se afinca en categorizaciones, opiniones de tweet, elecciones y debates sobre transiciones, un sector de la comunidad ciudadana necesita dinamitar ideas y reprogramar soluciones que estén fuera del alcance del público y del entretenimiento mediático. En Venezuela se debe reencuadrar una nueva forma de vida y de hacer política.

La velocidad de olvido se incrementa, solo unos pocos retienen información de interés, pocos reflexionan y muchos reaccionan. El nuevo liderazgo necesita combatir la memoria corta y el alzhéimer político. Los venezolanos necesitan despertar de la amnesia, el letargo y la agónica espera. Nada va a llegar si no se busca, nada va a suceder si no se crean condiciones, nada va a cambiar si no cambiamos. Es necesario comunicarse con la población, ya no basta con “decir algo”. Hay que retomar el diálogo propositivo entre civiles, hay que fortalecer el autoestima y la seguridad individual, hay que darle más lucidez a las acciones y valor a las palabras. 

Ante la normalidad y el nuevo modelo de convivencia que se ha impuesto con el COVID-19 se debe trabajar con lo que se tiene bajo las condiciones de mayor adversidad posible. Se debe tener en cuenta que nada volverá a ser como ayer en lo político, lo económico y lo social. La única forma de avanzar es observar ante la incertidumbre, oportunidades que le abran puerta a soluciones, ventanas o salidas de emergencia. Quienes detentan el poder no bajarán la velocidad sino todo lo contrario, buscarán dinamitar procesos y acelerar acontecimientos que le permitan fracturar a la ciudadanía en momentos de mayor fragilidad.

La política debajo del iceberg necesita una mayor ejecución si se aspira a la evolución. Aquellos que sepan gestionar soluciones en diversos campos y logren interconectar a los actores necesarios que catalicen procesos deben instalarse bajo el agua, sin escándalo, con poco tiempo y oxígeno. No se trata de frentes amplios, de mesas, de iniciativas públicas, de asuntos partidistas, de liderazgos populares o mesías. Aquí el trabajo es técnico, especializado, quirúrgico y sin fraternidad ideológico-partidista. ¿Qué sucede con los partidos, militantes, dirigentes y agentes movilizadores?, La respuesta es sencilla, movilizan, inspiran, conducen pero con criterio, organización, asesoramiento profesional y sobre todo estrategia.

Mientras el desorden, la incomunicación y la crisis emocional continúen, mayor será el temor a caminar hacia el futuro,  mayor será la nostalgia por el pasado. Para salir de la prisión psicológica se debe enfrentar el miedo, no hay otra opción, no es momento para indecisiones y debilidades, la templanza debe prevalecer. Hay que re direccionar el comportamiento social a través de lo emocional e innovar en la urgencia. El tiempo actúa paradójicamente como bomba de tiempo: el que uno desperdicia, es aprovechado por otro. Y ya todos sabemos quién es ese otro.

La demoscopia que tenemos sobre la arquitectura política actual es una demoscopia de opinión y no sirve para entender las actitudes, emociones y estados de ánimo. Hay que profundizar en el océano de las experiencias pasadas para entender los errores que nos han conducido al presente. Venezuela requiere de un nuevo formato, un refrescamiento, un baño de agua fría.  

 

Aníbal Sánchez.- Se abre de nuevo el debate sobre participar a raíz de declaraciones ambiguas de que no hacer el 6D y salen otras  encuestas sobre niveles de participación, en distintos escenarios, lo que es utilizado e interpretado a conveniencia.

Hasta donde nos podrán llevar los proyectos personalistas, la política de polarización y el mensaje de la violencia. Que solo ha servido para dividirnos como sociedad y alejarnos de una ruta concertada y pacífica para superar la crisis.

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Al entrar a hablar de niveles de participación en un proceso electoral, es común sea a partir de cálculos de Abstención, los cuales como toda estimación está supeditado a variables sociales y actuaciones políticas.  No tienen ningún objeto entablar un debate político con alguien que parte de la premisa los que dejan de votar, son los míos!.

Técnicamente es difícil manejar porcentajes de abstención, cuando un número alto de los inscritos en el Registro Electoral, están entre los que salieron del país y no podrían de ninguna manera votar “cerca de un 10%” aunque la diáspora esté sobre el 5.5 millones de venezolanos, los que están en edad de votar según datos estadísticos sería 3.4 millones, pero al momento de salir solo 2.2 estaban en RE.

Incluso  al momento de buscar motivar la participación, algunos actores usan el cliché de que tradicionalmente en las elecciones legislativas solas, los ciudadanos no participan, esto no los ayuda, porque en el radar está el 74% de asistencia en parlamentarias del 2015. Debemos es partir, por reconocer e identificar qué ha sucedido a nivel Social, Político y Económico.

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Si queremos aumentar los niveles de participación ciudadana en cualquier movilización social o electoral, hay que romper con la polarización, salir de agendas radicales y subir el volumen a la Política responsable, dejar de escuchar menos a los transmisores y empezar a reconocer errores sin caer en la confrontación. 

Tan cierto es que de ir a una elección sería en escenario de semi competitividad, como que táctica de buscar deslegitimación no resulta; “hasta ahora lo que ha servido para lograr apoyos es la visibilización de la crisis” 

Estos escenarios son manejables cuando se tiene clara la estrategia, o es que en el 2015 el sistema era 100% competitivo “que se hizo en él entonces a nivel de planificación política electoral” En esa oportunidad el tener una Misión Compartida se llegó al primer objetivo con sólo buena táctica, y el no compartir la Visión, impidió alcanzar el fin a partir del 2016.

Reconozcamos; para superar la crisis general que afecta la población es necesario ganar Gobernabilidad y esto no es solo con cambio a nivel ejecutivo hay que reinstitucionalizar el Estado, estamos a puerta que se repita  el escenario del 2005, con participación de un 25% del electorado el MVR logró 114 curules, a partir de esto se nombraron otros poderes, y se crearon los instrumentos que han permitido avanzar a ese proyecto revolucionario.

Registro-CNE

Registro-CNE

De ahí que también debemos instar a los que decidan participar como candidatos evaluar el Mercado Electoral que queda movilizable esos casi 9.4 millones de electores a partir de un nivel de participación cerca del 48%, lo que parece poco es un reto no solo para la oposición sino para el mismo electorado superar el 46% de Mayo del 2018.

El Mercado Electoral venezolano, debe ser evaluado y no es precisamente el que ustedes perciben en sus redes sociales, el de carne y hueso está disminuido, empobrecido, envejecido y ruralizado; esto debe manejarse al momento de las Campañas aún más en un escenario de Pandemia. El sector oficial lo sabe y actúa políticamente en este sentido.

No toda la táctica del gobierno en marco de una estrategia de hacer una minoría social en una mayoría política, es solo Descalificar, Inhibir, Desmovilizar y Dividir. Lo primero se había visto con las inhabilitaciones de actores y partidos, el inhibí la asistencia se busca con las malas actuaciones y el aprovecha el eco, la desmoviliza se logra con las medidas de control y persecución, a esto le suman la fragmentación con aparición de nuevos partidos.

A esto debemos enfrentarnos no sólo como actores políticos sino como ciudadano!

La idea o el desangramiento
No entiendo al país, pienso que la Venezuela que hoy somos es vigorosamente distinta a la que dejé cuando me vi obligado a partir al destierro. No conozco a mi gente. No sé qué siente, no puedo imaginar ni conceptualmente el apocalíptico caos que está padeciendo. Los que vivimos en el exilio tenemos una idea abstracta del horror nacional, pero muy distinta es la idea al desangramiento. Los venezolanos en general estamos desgarrados, heridos de gravedad, pero los que aún viven en Venezuela padecen además sed, hambre, enfermedad, no tienen luz ni gasolina ni seguridad. Lo peor: saben que su situación empeora cada día, viven sin esperanza.
El virus chino y la peste chavista nos han descompuesto. 
 
¿Dónde está la civilización?
He incursionado clandestinamente en Venezuela, pero la perturbación y el nervio por no ser capturado por la narcotiranía sumados a la fugacidad de cada visita me han impedido colocar el oído con calma sobre la faz de mi tierra venezolana para auscultar el pulso del corazón social. Para entender una nación se necesita tiempo, conversación diaria y larga, aliento y desaliento, la intuición que da la observación, caminar, notar los gestos, escuchar, ver rostros, atender necesidades y anhelos, visitar museos, pasear pueblos y ciudades, andar campos, embriagarse en una cantina urbana. Desde una ventana al mar la distancia social es aún mayor: ¿dónde está la civilización? 
Lo único que acerca a la realidad es la angustia.
 
Twitter o la neurosis colectiva
Los gritos e insultos en twitter –no miento– me sofocan, pierdo el aire. Cada día me acerco menos a esa gallera global para auscultar el pulso del mundo, es inútil, desconfío de él, de verdad, asfixia. Lo uso poco, estimo que informa sobre realidades, pero no las interpreta, además, los gritos, la polarización, la tragicomedia, la indolencia, la urgencia por hacerse sentir, por alcanzar un “me gusta” o un comentario, es absolutamente delirante, los habitantes del establo global que es twitter viven en neurosis colectiva. Su realidad es virtual, imaginan que el mundo es un estadio de dimes y diretes permanente. Sufren si no hay “popularidad”, limosnean “likes”. El reconocimiento los aturde, los trastorna: su ansiedad es un like o un retweet.
Apaguen el aparato, vean el mundo. 
El mal aliento del corazón
Pienso que los venezolanos –y la humanidad en general– tenemos suficientes problemas reales como para agregarle a estos problemas imaginarios. En Venezuela sólo un 7% de la población accede a twitter y mucho de ese porcentaje está influenciado por laboratorios, trolles (personas con identidades ficticias) y un universo de manipulación e histeria que no contribuyen en nada a la verdad. Pensar que lo que pasa o se dice en twitter es la realidad de una nación es tan descabellado como aberrante. Es como si un médico intentase reconocer el ritmo cardiaco de una persona oliéndole el aliento, midiendo el nivel de estridencia de sus gritos o escuchando las egocentricidades de los pseudo filósofos de meadero virtual. Insisto: no tiene sentido.
La realidad está en el 90% que no sigue ni atiende twitter. ¿Qué dice?
 
Un hombre de hace 2 mil años 
La rebelión popular nacional, tan necesaria y urgida para liberar a Venezuela de la peste chavista –el peor y más ruinoso mal que hayamos conocido en la historia–, no se gestará jamás en twitter. Es una mentecatez abrumadora, una brutalidad enciclopédica, pensar que lograremos impulsar, movilizar u organizar una insurrección popular por esa red social. Los opinadores –¿Influencers?– que vegetan en ese corral global piensan que sus gritos “retuiteados”, “gustados” o comentados son el principio y el fin del mundo, pero la realidad es otra, no significan un carajo, son a veces –sólo a veces– masturbaciones verbales frente al espejo de la esterilidad cultural. No transforman realidades humanas ni sociedades, sólo histerizan.
Un hombre cambió el destino de la humanidad hace dos mil años, la civilización es antes y después de él. Lo hizo visitando y organizando cada poblado, trasmitiendo una “buena nueva” que desafiaba la tiranía de su tiempo. ¿Seguimos su ejemplo o el de los “Influencers”?
 
Vida o muerte del país
Vienen los tiempos más espinosos y cruciales de la historia contemporánea de Venezuela, si honestamente queremos salir de la letal pesadilla chavista habrá que escuchar más el latido del corazón nacional en sus caseríos y pueblos que la neurastenia twitteriana. Pese al virus chino, habrá que idear modos de comunicación, organización y activación popular porque serán la vida o la muerte del futuro del país. La política tendrá que desatender la histeria de las redes sociales y atender la rabia o la esperanza popular que se encuentra en las calles, barrios, poblados y ciudades de Venezuela. La verdadera nación que somos está sufriendo lo indecible en territorio venezolano, no escribiendo lecciones de tweets desde Colombia, Estados Unidos o España (me incluyo). 
Por más que podamos apoyar desde el destierro la causa de la libertad, el verdadero desenlace final de la lucha se desarrollará en Venezuela y no la librarán los twitterianos, sino los venezolanos organizados y movilizados
¿Triunfarán?

Cuando se atraviesa una pandemia por coronavirus que ha contagiado a casi 12 millones de personas a nivel mundial, ocasionando la muerte de unos 550 mil; las expectativas de que la situación en el país no mejore hasta la aparición de una vacuna que brinde inmunización, aumenta, las cifras de contagios se acercan a los 9 mil venezolanos, manteniéndose brotes activos en varias zonas.

¿Estaremos preparados para participar en un evento electoral? Como sucedió en fechas recientes en República Dominicana. Se pregunta el Analista Político y Consultor Electoral Aníbal Sánchez Ismayel al recordar que es necesario superar otros escollos como la adquisición de maquinas, el bajarle tono a la conflictividad política, al tiempo que se siembra mayor confianza el sistema electoral “Adicional al respeto de los protocolos sanitarios, como manifestó la presidenta del CNE”

“A muchos les ha sorprendió que el presidente, ministros o diputados traigan el tema electoral a colación, en medio de una pandemia y una crisis social; dejando en el tapete que su atención es prioritaria” mientras otros sectores políticos se activan en función de una movilización social, que pueda producir un cambio por otra vía. Los reportes de casos de covid-19 crecen de forma diaria.

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En esta realidad la coronavirosis pasa a ser una problemática nacional y plantea un reto para los entes electorales. Cuando aún se desconoce el sistema automatizado que se utilizaría una vez, perdida el 95% de la Infraestructura Electoral (Maquinas) producto de un incendio en los almacenes del CNE; donde no se tiene certeza sobre la selección y participación del personal que operaria los organismos subalternos. Surge la situación de hacerlas bajo un escenario de epidemia y con riesgos de contagios, se estima que en al menos 49 de las Actividades de las 78 tareas que se deben desarrollar antes del 6D existe el riesgo de contagios.-

Esto obliga incluir otras actividades y tiempos en el cronogramas electoral “La Desinfección y Descontaminacion de espacios y materiales es una tarea necesaria” A la fecha para algunos actores políticos lo único viable es la postergación, pero esta situación es insostenible en el tiempo en un futuro debemos adaptarnos y adecuarnos a la realidad de un escenario epidémico, como ha sucedido en otros países. De ahí que días antes como especialista en el tema vía sus redes (@anibalsanchez) se promoviera una Guía de la OEA sobre realización de Elecciones en Pandemia.

Aumentar la cobertura del Registro Electoral estaría en las propuestas de ahí que este 13 de Julio y hasta el 26 se lleve a cabo una Jornada de Actualización; el primer reto operativo y biológico al momento de impedir nuevos contagios al utilizar cualquiera de las 551 máquinas que se utilizarán, de ahí que se escucharán anuncios sobre entrega de material de protección, la realización de test a los operadores y se estaría a la espera de un protocolo de acción para los electores.

En otras naciones se han estudiado mecanismos de registro o votación a distancia con la utilización del I-Voting o el BlockChain “la votación adelantada y a distancia, aún con sus limitaciones es una alternativa en situaciones de aislamiento o distanciamiento social”.

La credibilidad y seguridad ha sido la debilidad de estas propuestas, centrada en como lograr la verificación de identidad remota a partir de datos biométricos. “SI esto es subsanado pudiéramos estar dando un paso para garantizar el control de otras operaciones administrativas en un escenario de confinamiento”

En el cronograma electoral publicado para el 6-Dic destaca la realización de al menos 15 auditorias técnicas, mecanismos que busca probar, perfeccionar y sembrar la confianza necesaria sobre el sistema. “Pero así como a la fecha no se conoce detalles técnicos de los equipos, tampoco se dan detalles del control sanitario”.

En esta situación debemos ser realistas no se cuenta con la capacidades y recursos para el desarrollo de estas tecnología; y los cambios que se puedan lograr en los mecanismos de votación pudieran no significar un avance; sobre todo cuando queremos procesos más trasparentes o competitivos.

¿Que significa esto? Lo más probable es que los procesos se realicen de forma Directa y Presencial incluso con algunos pasos manuales. Por lo que nuestras sugerencias y aportes más allá de brindar confianza debe garantizar seguridad al elector.

Esto iniciar con la identificación de nodos o etapas donde se pudiera producir contagios.- “Unas de las primeras acciones que se pautó para el 23 de Julio tiene que ver con la selección del Servicio Electoral” esta operación puede ser electrónica y la notificación puede ser digital, dejando solo a exposición los representantes de partidos que asisten al sorteo y auditoria “los cuales deben ser protegidos con equipos de barrera”.

De forma general las Acciones pueden ser agrupadas en grandes tareas, una vez realizada la auditoria técnica del Registro Electoral la parte de consulta se puede manejar a distancia por vía electrónica pero en caso de Inclusión o Reparos se podría optimizar con lectores ópticos a distancia.

El mismo mecanismo se puede emplear al momento de hacer la validación de representantes, funcionarios miembros o testigos; incluso al momento de hacer postulaciones de candidatos y de ser necesario la validación de militantes de partidos.

Entre las primeras operaciones de campo está el catastro de los centros de votación; los cuales en su mayoría son colegios los cuales a esta altura de la Pandemia están cerrados pero aperturaran a su momento. Y al momento de hacer la inspección no solo se debe revisar la infraestructura física hay que incluir la posibilidad de aplicar los mecanismos de prevención, espacios ventilados que permitan el distanciamiento, el lavado de las manos de los asistentes así como la desinfección constante del espacio.

La Desinfección de locales y del material electoral Existe en la actualidad mecanismos de descontaminación de espacios públicos que llevan a cabo brigadas de Defensa Civil o Alcaldias pero en un escenario futuro esto debe ser materia de todos; sobre todos en lugares donde hay tanta exposición o circulación. Los kits o cotillones electorales en un futuro deben incluir sustancias de desinfección (Cloro, Gel, Alcohol) así como los medios de protección para el personal.

El uso del voto electrónico pudiera reducir los tiempos en el ambiente, facilitar el tema de desinfección e incluso reduce el contacto con las superficies, usted se imagina desinfectar una boleta o tarjeton, o el instrumento que utilice para marcar y firmar cuadernos.

La parte de entrenamiento de miembros y testigos puede ser de forma remota esto inicia desde la búsqueda y contacto hasta llegar a la fase de acreditación; en cuanto al
material electrónico aquí tanto el CNE como los partidos, tienen buenas experiencias.

Son muchos los ejemos que pudiéramos desarrollar, pero es necesario definir un protocolo de operación una vez definido el Sistema Electoral por lo que contar con un personal capacitado capaz de manejar el tema Técnico, Jurídico, Operacional y de Salud es importante para poder brindar la máxima seguridad integral al elector sin detrimento de las garantías de seguridad en la votación.

La Libertad de Expresión fue reconocida como un derecho universal humano en el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) y en el Artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966) y detallada en la Observación General N. 34 del Comité de Derechos Humanos. Asimismo, fue incluido en el Artículo 13 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos (1969).

Este marco jurídico hace de la Libertad de Expresión un derecho humano formalmente reconocido y respaldado por los países signatarios de estas convenciones, pero que, por falta de una institución internacional efectiva que garantice su aplicación, es violado en muchos países que aseguran tener fundamentos democráticos. La falta de garantía de este derecho fundamental es el causante de persecuciones, encarcelamiento, tortura y muerte de muchos comunicadores y civiles que son reprendidos por expresar ideas que incomodan a las personas que ostentan el poder.

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De manera general las distintas convenciones establecen que la Libertad de Expresión es el derecho que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole. Este principio acarrea la libertad de las personas y grupos de personas de articular sus ideas y expresar sus opiniones sin represalias, censuras o sanciones.

Esta definición aplica a todos los signatarios de los convenios anteriormente mencionados, sin embargo, la aplicación de este concepto varía según el gobierno de tránsito en cada país, por lo que pareciera que no existe un derecho humano absoluto sino posiblemente defendible ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, u otras instancias, cuando las condiciones permiten que alcancen el nivel internacional, lo que difícilmente aplica a todos los casos que evidencian violación.

Es evidente que existe una diferencia en la regulación interna de este derecho en los países signatarios de las convenciones, pues su aplicación arroja resultados totalmente distintos en la práctica. Países abiertamente democráticos que garantizan la libertad de expresión con un sistema fuerte de protección a la libertad de expresión y países con apariencia democrática donde se evidencia censura comunicacional en diferentes niveles, en ambos casos signatarios de estos convenios. Dando como resultado países con una regulación mas cercana al espíritu descrito en las convenciones internacionales como Estados Unidos de Norteamérica y países con una legislación que ni siquiera supera el control de constitucionalidad de su carta magna como Venezuela.

Uno de los enfoques más amplios de la Libertad de Expresión se encuentra en la protección que le otorga la primera enmienda de la carta constitucional de los Estados Unidos de Norteamérica y de las múltiples interpretaciones realizadas por las cortes en su aplicación. De acuerdo a la Primera enmienda de la constitución Estadounidense, la Libertad de Expresión: “…incluye los derechos a la libertad de palabra, de prensa, de reunión y de petición (que es el derecho que permite a los ciudadanos reclamar ante el gobierno una compensación por agravios). También incluye los derechos implícitos a la libertad de asociación y creencia. Incluyendo en “Expresión” toda conducta, palabras y símbolos que sean usados para manifestar ideas, y que gozan de mayor o menor protección según el caso.

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha unificado el alcance de la libertad de expresión tomando en consideración las limitaciones permitidas por las convenciones internacionales. Existe por tanto una normativa casuística que garantiza la libertad de expresión de manera relativamente eficaz y que por lo menos internamente puede asegurar que su violación no quede impune.

Por el contrario, en países con apariencia democrática dirigidos por gobiernos autoritarios, aun cuando forman parte de los convenios internacionales, la libertad de expresión no esta garantizada, y solo prevén procedimientos administrativos (y por excepción judiciales) que regulan solo la penalización de medios de comunicación, o hacen una regulación con una visión restrictiva del derecho.

El régimen que ha mantenido sometida a Venezuela durante los últimos años es un ejemplo de la línea que siguen los regímenes autoritarios en la censura de la libertad de expresión, para estos es un derecho que se obtiene de la garantía otorgada por el régimen a sus opinadores de oficio, pero que se pierde al salirse de su “línea editorial”.

Durante los primeros años del régimen de Chávez, los principales medios de comunicación, comunicadores sociales y periodistas fueron acosados y silenciados, y muchos de ellos tuvieron que dejar el país por criticar su actuación. Para el año 2004 el régimen legalizó su persecución a los medios de comunicación sancionando una ley que le daba la potestad al órgano ejecutivo de multar, sancionar y/o censurar los medios de comunicación limitando el derecho a la Libertad de Expresión, denominada Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión o “Ley Resorte”.

Esta ley, aún vigente y con una reforma en el año 2010, tiene una redacción imprecisa que deja al libre albedrío de los funcionarios iniciar y decidir procedimientos administrativos que pueden concluir en la censura de medios de comunicación, negando el proceso judicial garantizado por la Constitución. Esta ley contiene numerosas prohibiciones que son excesivas y que limitan el contenido de la libertad de expresión mas allá de lo permitido por los convenios internacionales. En consecuencia, para el año 2018, el régimen dictatorial había cerrado 115 medios de comunicación y restringido el acceso a 2500 paginas web a través de procedimientos administrativos amañados.

Pero las violaciones hacia la libertad de expresión en Venezuela no quedan solo allí. El derecho individual a la libertad de expresión corre una suerte un poco mas dramática, pues esta es perseguida por la vía criminal en procesos judiciales ilegales. Actualmente, hay mas de 388 presos políticos, muchos de ellos por expresar ideas contrarias al régimen, en su mayoría jóvenes que levantaron sus voces para denunciar las injusticias y fueron silenciados con cárcel.

Esta persecución constante a la libertad de expresión ha limitado los medios de comunicación, periodistas y reporteros, al punto de crear una censura comunicacional dentro del país, pues los comunicadores se abstienen de denunciar injusticias y pedir el respeto a sus derechos por miedo a represalias. Por esta razón durante los últimos años, ha sido cada vez más difícil para los venezolanos tener acceso a la información acerca del país, lo que hace que haya una desinformación generalizada y que muchas injusticias queden silenciadas u ocultas.

Entonces bien podríamos preguntarnos ¿Cuál es la función de la legislación internacional? Si ambos países son signatarios de convenciones que protegen la libertad de expresión pero evidencian una diferencia formidable en el resultado de la legislación interna y en su aplicación real, a pesar de tener un marco normativo internacional al que tienen que apegarse ¿es necesario una norma internacional de aplicación opcional?

El sistema norteamericano no es perfecto, pero es mas efectivo en la protección de este derecho humano, imperfección que no parece ser sino una falla de origen por la inexistencia de la institución (legal o real) internacional que garantice su aplicación y por la falta de adaptación a la realidad política de la región, pues la normativa internacional que data de 1948 tiene poca incidencia en la aplicación real de la protección otorgada por el espíritu de la norma, y esto se hace evidente en el contexto venezolano, cuando el régimen venezolano desaplica las convenciones por desviación de los conceptos contemplados en la convención sin consecuencia alguna.

Pareciera entonces que la protección de la libertad de expresión no esta garantizada por la comunidad internacional, o al menos no es asequible sino para ciertos casos de renombre que logren escalar las instituciones internacionales y queda a merced de la regulación interna – en regímenes ilegítima e ilegal- de los países signatarios de los convenios. Siendo así, la misma suerte corren otros derechos humanos “garantizados” por la comunidad internacional, que con suerte sean regulados por la normativa interna.

El crujido de la credulidad
Todo se mueve, tiembla, no sé si el edificio –que cruje y se retuerce– se sostendrá en pie, pienso en mis hijos –¿pienso?–, los cuadros de la habitación se caen, los adornos sobre las mesas se van desplomando uno tras otro, los portarretratos estallan sus cristales contra el piso, el horripilante sonido sólo me advierte que lo que sucede es absolutamente anormal, que mi vida y la de Ana Carlota (mi esposa), que me observá con pánico mortal, penden de un precario e incierto hilo, tiembla, mi incredulidad se agrava cuando veo que Ana se tambalea sin control mientras intenta acercarse a mí.
¡Coño! ¿Moriremos?
 
El prodigioso profesional sin edad
Tiembla…, sí, sigue temblando, el tiempo no se detiene tampoco el temblor, me entrevista José Miguel Ferrer del periódico digital El Diario, comenzando el diálogo –antes del temblor– le pregunto su edad y me responde que tiene 22 años, es joven pero su aplomo me impresiona, sorprende lo informado que está, sus preguntas no son convencionales, inquiere mis pensamientos –¿pienso?–, no se conforma con respuestas fáciles, reclama más, conoce secretos, también anécdotas, sabe que hay cicatrices y también heridas abiertas. De pronto, me percato y le digo: “¡Está temblando!” Con un profesionalismo prodigioso me recomienda que paremos la sesión: “¡Resguárdese!”
¿Dónde?
 
El columpio entre el quiebre y el derrumbamiento
Estoy en el piso 19 de un edificio con bases hidráulicas, bases que establecen que los cimientos se columpien aún más de lo normal para proteger a la edificación del quiebre y el derrumbamiento, en México la mayoría de las nuevas edificaciones están construidas de ese modo desde el mortal terremoto de 1985, en el que miles de mexicanos perdieron la vida y centenares de miles quedaron en orfandad total. Tiembla, tiembla todo, Ana Carlota no logra acercarse a mí, se golpea contra las paredes, su rostro de incredulidad a un tiempo me aterra y conmueve, no quiero que sufra, no quiero que tenga miedo, pienso –¿pienso?– ¡cuánto la amo! Hasta en el preámbulo de la muerte el amor prevalece.
¿Hasta que la muerte nos separe? ¿La muerte?
 
Atajar el amor mientras tiembla
Sé que no voy a morir; no es un presentimiento, es una convicción. No moriré. Lo sé. Busco a Ana y logró atajarla entre mis brazos, me pregunta cuál es la zona más segura para resguardarnos, le respondo que en uno decimonoveno piso ninguna. Hablamos de salir a las escaleras, antes tomo impulsivamente mi computadora –¿pienso?– ahí está todo lo que soy, abro la puerta y nuestros vecinos de temblor gritan y lloran aterrorizados. Tiembla, sigue temblando, el edificio se columpia espantosamente y cruje más fuerte, sólo se espera el quiebre y la caída, pero yo sé que no se caerá, un señor menciona que la zona más segura es donde estamos, lo confirmo con un letrero verde ubicado entre los dos ascensores del que no me había percatado. La urgencia me despabila.
¿Y las escaleras?
 
La serenidad contagiosa del que sabe
El señor que nos había indicado cuál era la zona más segura nos advierte que bajar las escaleras –mientras tiembla, mientras sigue temblando– era muy peligroso, lo explica técnicamente. Su serenidad contagia. Le pregunto a uno de los vecinos si su perro –que estaba entre nosotros– había reaccionado al temblor, me explican que sí, que se había inquietado antes de sentirse el primer ramalazo sísmico. Advierto que ya no tiembla, lo comento. Es momento de bajar. El señor confirma que es el momento, pienso –¿pienso?– vendrá una réplica, hay que apurarse. Bajamos trastabillando. Llegamos sanos y salvos a las calles repletas de gente atemorizada. Me doy cuenta que ahora soy yo el que tiembla, no paro de temblar. Escribo un tuit y me voy a escribir la experiencia. Acabo de terminar. Han pasado dos horas. Estoy vivo, pienso: hay que seguir la lucha en Venezuela.
¿Se acabó el temblor?

Hoy los venezolanos tienen la certeza de que si algo cambia será para peor. No hay expectativas de cambio y la percepción sobre el sistema político es totalmente negativa.  Las razones sobran; el entorno no le transmite un mínimo de confianza o de esperanza a la población. Desde hace mucho tiempo los venezolanos se desconectaron del ritmo político del país y de las repetitivas declaraciones de los voceros de ambos lados. Cada quien está sumergido en su propia supervivencia.

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Los problemas de la cotidianidad y el exceso de información sobre la caótica realidad no permiten que sean visibilizados los asuntos de mayor impacto en la calidad de vida de las personas, esta situación ocurre con las protestas. El tablero internacional o los debates sobre los tweets de Donald Trump opacan lo prioritario para el ciudadano de a pie. 

En el interior del país las manifestaciones por agua, luz, gas y alimentos son casi a diario, muchas son reprimidas y otras poco transmitidas por su difícil acceso. Aquellas que logran evadir la censura y llegar a las redes sociales a través de fotos o videos, terminan desapareciendo en la gran nube de temas centrales o de mayor valor para agencias de noticias y medios digitales.

En Venezuela la desinformación constituye un arma de manipulación efectiva. Grandes bulos y fake news dominan las redes sociales. Antes de que pueda verificarse un contenido, la cyber audiencia sacó sus propias conclusiones y las difunde como verdades incuestionables. La gente no está leyendo, sólo está mirando. Lo que en realidad necesita ser posicionado termina por ser olvidado. La hiperactividad política y el masivo consumo de noticias no solo genera desasosiego en los lectores sino que muchas cosas nunca quedan claras, se trata de versiones, narrativas, relatos y pocas verdades.

En este contexto, ¿los políticos están siendo escuchados? La respuesta es no. Desde hace mucho tiempo se generó una desconexión entre las palabras y las acciones, entre lo que se dice y la emociones. Algunos voceros, por no decir todos, han perdido la brújula en cuanto a sus verdaderos interlocutores. El político le está hablando al político y no al ciudadano o a sus posibles electores. Los venezolanos no saben qué esperar de la oposición, pero sí saben qué recibir del chavismo. 

Es decepcionante para una población que espera un cambio, encontrarse con políticos que dicen más de lo mismo, que no tienen mucho que ofrecer salvo un tuit o una transmisión en vivo. Los ciudadanos no pueden percibir cambio sin antes percibir que sus políticos tienen la capacidad de lograrlo. La política en Venezuela se redujo a un tuit, a una declaración o a un titular. La confrontación sobrepasó los límites de la racionalidad y la sensatez y el liderazgo opositor fija la mirada en sus aliados internacionales y no en el tablero nacional. 

Parte de la solución pasa por reconocer estas debilidades así como también comprender la importancia de una verdadera comunicación política en tiempos de conflicto. Gestionar las emociones en una población cansada y llena de incertidumbre no es tarea fácil, sin embargo es prioritario reactivar a la ciudadanía para que participe en un posible escenario electoral, si se dan las condiciones. A pesar de la dependencia de las redes sociales, la actividad política se sigue concentrando en lo presencial, en el lenguaje y la persuasión. 

En Venezuela, los políticos necesitan entender que sin estrategia, sin organización y sin comunicación no se llega a ningún lado. Es necesario reconstruir este gran rompecabezas, afrontar los dilemas con responsabilidad y criterio de oportunidad. Todas las organizaciones políticas deben hacer control de daños y reinventarse. Caer en fantasías que eleven las expectativas, sin que se materialicen en acciones concretas, sería retroceder. La gente espera políticos con capacidad de decisión, carácter y autonomía, no políticos reporteros que se quejen a diario describiendo lo que la gente ya sabe. 

Ante un nuevo panorama electoral, llegó el momento de tomar decisiones, por más impopulares que sean. Hay que trascender del dilema de confrontación electoral y enfocarse en entender a la actual sociedad venezolana.  El venezolano de hoy no tiene las mismas expectativas que hace dos años. Está consciente de lo difícil que es transitar este camino y no espera resultados de la noche a la mañana, espera propuesta y verdaderas soluciones. Ojalá algunos líderes puedan aprender esta lección. El camino es más corto si se arranca hoy, sin necesidad de esperar por terceros cuyas decisiones están determinadas por sus propios intereses. La ruta está viendo más allá de las pantallas. 

Por: Jesús Fernández | @jss_fernandez

Hoy, 24 de Junio conmemoramos 199 años de la batalla de Carabobo. La batalla que marcó el final de la lucha independentista y la salida definitiva de las fuerzas realistas del territorio Venezolano. Fue una lucha desigual, dónde los patriotas venezolanos estuvieron hombro a hombro, enfrentando a un ejército sin igual. Pero que con mucho carácter, determinación y sobre todo, UNIDOS en una sola causa, lograron sobrellevar obstáculos que sobre pasaban la imaginación.

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Casi 200 años después, Venezuela continúa inmersa en una lucha por mantener su independencia, su idiosincrasia. Donde la lucha se ha centrado en buscar salidas democráticas, políticas, electorales y legales, pero también, dónde se ha dejado a un lado la necesidad de construir un sentimiento de unificación nacional.

Hoy en día hemos vendido un “proyecto” que se basa en la salida de unos enquistados pero no hemos podido vender lo que queremos para Venezuela y los venezolanos. Hemos perdido el sentido de nuestras posiciones políticas y sobre todo hemos perdido el carácter humano que nos caracterizaba. Estamos concentrados en cómo hacer político, electoral y legalmente para salir de esta dictadura a cambio de abandonar a nuestra gente en sus reclamos y necesidades diarias.

La semana pasada recibí la llamada de un gran amigo con el que tenía tiempo sin conversar. Entre las muchas cosas que hablamos, me comentó que estaba sufriendo para conseguir comprar comida para sus 2 hijas y su esposa, una de sus niñas enfermó y poder comprar un antibiótico fue toda una tragedia, tiene 4 meses sin recibir agua por tubería, la electricidad la tienen apenas unas 12 horas al día y se siente absolutamente humillado cada vez que tiene que hacer hasta 6 horas de cola para comprar gas.

Ciertamente son problemas que son complejos de resolver sin que antes existan garantías suficientes para invertir y producir en Venezuela y sin que antes hayan los cambios en las políticas nacionales, pero si es posible acompañar a los venezolanos en su reclamo. Es posible estar junto a ellos y hacerlos sentir que son escuchados, que vean y sientan que sus necesidades también son nuestras necesidades, que el hecho de ostentar un cargo público o de ser dirigente político no nos hace extraterrestres o ajenos a la realidad venezolana que ellos mismos padecen.

Muchas veces los dirigentes políticos cuando logramos alcanzar un cargo público nos empiezan a decir que hemos abandonado a nuestra gente, que ya no hacemos los recorridos que hacíamos en campaña, que solo los visitamos cuando necesitamos los votos. De cierta forma eso es cierto, la oficina que ahora nos toca llevar adelante (concejos municipales, alcaldías, gobernaciones, etc) nos demanda mucho trabajo y no es el mismo tiempo el que se tiene, pero eso no debe ser una excusa para no seguir acompañando a quienes nos debemos.

El servicio público no empieza cuando se obtiene un cargo, el servicio público empieza cuando cada uno de nosotros decide sacrificarse y se compromete a SERVIR, a todos, sin distinción alguna. Cuando ese sacrificio y compromiso pone a un lado la insensibilidad y se dedica en alma y corazón a personas que probablemente nunca conoceremos ni sabremos quienes son, pero que tienen rostros, nombres, familias, sueños y esperanzas, que tienen historias que contar, esta es la verdadera razón por la que nosotros nos dedicamos a servir.

Desde hace muchos años, la mayoría de los políticos, se han dedicado a sus cargos olvidando sus bases, sus orígenes. Dejaron de acompañar a la gente en su día a día, porque no es lo mismo conocer lo que hace falta, a escucharlo diariamente de aquellos que lo padecen. Y hoy seguimos haciendo lo mismo, la oposición venezolana ha estado muy concentrada en cómo salir de la dictadura pero ha olvidado lo más fundamental, que deben ser todos los venezolanos los que encontremos la forma.

Hoy, a 199 años de una batalla crucial en nuestra historia, donde miles de venezolanos, de distintos colores, razas, creencias, posiciones económicas y sociales se unieron en su solo objetivo: salir de la opresión española, le hago una llamado a todos los venezolanos, pero en especial, a quienes decidimos dedicarnos a servir a los demás. Dejemos a un lado el “yoismo”, apartemos los cálculos personales y dediquémonos a construir un verdadero sentimiento nacional de LIBERTAD. El liderazgo nacional debe renovarse, debe salir al encuentro con la gente, el liderazgo regional y local también debe hacerlo.

Hoy nos toca construir y vender un sueño, una esperanza, una luz que nos indique el camino hacia donde TODOS, azules y rojos, podamos identificarnos y dirigirnos. A donde podamos visualizar a nuestros hijos y nietos en el futuro, viviendo plenamente y con todas las posibilidades de una vida digna y próspera. Es el momento donde debemos, de una vez por todas, empezar a liderar más que ordenar.

No podemos seguir vendiendo -vota por perencejo porque él es opositor-, tenemos que empezar a vender lo que se va a hacer para que la gente viva mejor, tenemos que además poder respaldar esa promesa con acciones, hechos no palabras y después tenemos que tener la suficiente entereza moral y cívica de cumplir con la gente.

A raíz de la necesidad de corregir los defectos en el sistema electoral de manera que se cumplan los preceptos constitucionales establecidos en el Artículo 63 “se garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional” se abrió un debate sobre el sistema a adoptar para corregir los desequilibrios entre dichos principios.

La Ley de Procesos Electorales contempla en su Artículo 10 que se debe aplicar un sistema electoral paralelo, de personalización del sufragio para los cargos nominales y de representación proporcional para los cargos en lista.

Pero no existe el consenso entre especialistas de cuál sería la mejor forma para que no ocurra una sub representación del electorado, se respeten las minorías y exista una relación entre el número de manifestaciones de cada opción y los escaños a los que esta pudiera acceder.

Algunos han manipulado el sistema de Postulaciones, Adjudicaciones, el diseño de las Circunscripciones y hasta los cargos a elegir, pero siempre se ha mantenido la interpretación del artículo 186 sobre el tamaño de la Asamblea Nacional; Estará integrada por diputados elegidos en cada entidad federal por votación universal, directa, personalizada y secreta con representación proporcional, según una base poblacional del uno coma uno por ciento de la población total del país.

Adicional a esto cada entidad federal elegirá, además, tres diputados y los pueblos indígenas de la República elegirán tres diputados de acuerdo con lo establecido en la ley, respetando sus tradiciones y costumbres. Cada diputado tendrá un suplente escogido en el mismo proceso. Estos aspectos forman parte de la sentencia 0068 del TSJ cuando habla de la desaplicación de algunos criterios.

Esto significa que, si en Venezuela hay una población de 30.825.782 la base poblacional de 1,1% equivale a 358.660 de esto resulta que para el cálculo del tamaño de la Asamblea Nacional se obtendrá que esta parte de 90,90 o de 91 como su aproximación inmediata este cálculo es lo que le dará la la “proporcionalidad” entre número de habitantes de cada entidad y diputados a elegir.

A esta cifra (91) se le sumaría los tres diputados por entidad contemplados en el mismo 186 constitucional y artículo 10 de la ley electoral, lo que da como resultado (72) considerando las 24 entidades regionales, aquí según Sánchez, podría surgir nuevas interpretaciones a partir de la desaplicación de criterios como el Artículo 10 (LOPRE), en cada estado y en el Distrito Capital, se elegirán tres diputados a la Asamblea Nacional, más un número de diputados igual al resultado de dividir el número de su población entre una base de población igual al uno coma uno por ciento.

De ahí que en Distrito Capital se elegirían 3 tres más los proporcionales (5,84) o 6 seis lo que significa un total de 9 y al aplicar los criterios de los artículo 15 LOPRE siete de ellos se eligen por votación Nominal y dos en Lista.

Otro ejemplo pudiera ser Carabobo donde se elegirían 3, tres más los proporcionales (7,16) o 7 siete, lo que significa 10 y al aplicar criterios de Artículo 14 siete de ellos se eligen de forma Nominal y tres entre las Listas.

Esto de sumarle tres diputados, que se conoce como mecanismo de federalismo busca proteger que no ocurra una sub representación, porque los proporcionales en casos de Amazonas sería 0,57 o el de Delta Amacuro 0,59, Incluso Nueva Esparta tiene una relación de 1,77.

Al sumar los dos cálculos de los proporcionales (90,91) aproximado a 92 mas 72 por Articulo 10 (federalismo) el resultado da los 164. Al igual que sumar los asignados o elegidos por Lista 51 y de forma Nominal 113 de acuerdo a lo criterios de los Artículos 14 y 15 de la LOPRE.

A estos se les debe sumar por mandato del artículo 186 de la Constitución los tres representantes de las comunidades indígenas y es así como se llega al número de los 167 electos en ñas parlamentarias del año 2015.

Debemos recordar que en septiembre del 2010 ocurrió una sobre representación de la bancada oficialista con el 48,1% de los votos, el oficialismo (PSUV y miembros del Polo) se hicieron con el 59,4% de los escaños en la Asamblea Nacional.

Pero en el 2015 la oposición salió favorecida, la tarjeta de la MUD obtuvo 7.504.821 votos lo que equivaldrían al 53,12% pero al realizar la adjudicación le correspondieron 112 curules, el 67% de los escaños.

Porque ocurrió esto, se preguntan, bueno el sistema tiene solo un 30% de los escaños adjudicados por un sistema de representación proporcional y para corregirlo se debe buscar aumentar este porcentaje de escaños.

De ahí que se trate el cambiar criterios como el del Artículo 14 que cuando el número de diputados a elegir, sea igual o mayor a diez, se elegirán tres cargos por lista, según el principio de representación proporcional o el de Artículo 15 que sostiene elegir solo dos por lista cuando el número de diputados sea nueve o menor de nueve.

O eliminar el agregado del artículo 8, en ningún caso, la elección nominal incidirá en la elección proporcional mediante lista, aspecto éste introducido al querer corregir el problema de las dobles postulaciones (Morochas)

Bueno a partir de esta sentencia está quedando una puerta abierta para que el CNE diseñe un nuevo sistema de votación, el cual debería buscar mayor equilibrio, respeto a las minorías y corregir las deformaciones de representación.