Liberaron a los estudiantes nicaragüenses atrincherados en la iglesia de la Divina Misericordia en Managua

Este domingo fueron liberados estudiantes, periodistas y clérigos que se encontraban atrincherados en la iglesia Divina Misericordia, en Managua, al sur de la capital nicaragüense. Estas personas mantenían una protesta en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) desde hace semanas, hasta que fueron atacados por grupos paramilitares del Gobierno de Daniel Ortega.

Una comunidad de civiles progubernamentales armados -que la oposición considera paramilitares- se presentó disparando en uno de los accesos a la universidad. Allí habían levantado barricadas con adoquines y se defendían con morteros en protesta.
Un grupo de jóvenes se refugió en la cercana iglesia de la Divina Misericordia junto a un grupo de sacerdotes y periodistas. Según su versión de los hechos, los grupos de civiles armados no dejaron de disparar durante horas. Al menos dos estudiantes murieron en la operación y 16 resultaron heridos.
Los jóvenes fueron liberados tras diez horas de negociación entre el Gobierno del presidente Daniel Ortega, la Conferencia Episcopal Nicaragüense, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con apoyo de Naciones Unidas y el Nuncio del Vaticano en el país centroamericano.

Asimismo, la CIDH se pronunció contra estos actos de violencia que se han agudizado desde el comienzo de las protestas en el mes de abril.


Dos autobuses trasladaron a los liberados hacia la catedral de Managua, donde los esperaban sus familiares visiblemente emocionados. Madres, padres y abuelos se agolpaban en la verja del templo para ver a sus seres queridos, que muchos habían dado por muertos.
“Nos atacaban desde los edificios que hay detrás del polideportivo. Queremos que el pueblo de Nicaragua se una a esta batalla. Nosotros no contábamos con armamento. Ellos nos dispararon durante más de 15 horas y nos mataron a nuestros hermanos”, ha declarado uno de los jóvenes enmascarados liberados.
“No hubiéramos aguantado una noche más. Nos despedimos de nuestros familiares. Sentíamos que habíamos muerto. Estaban entrando. Sabíamos que íbamos a morir por la patria. Les pedí perdón”, ha apuntado otro de los estudiantes, recalcando que luchaba por una Nicaragua libre.
“Nosotros mirábamos a los paramilitares. Los tuvimos a unos 20 pasos y no eran nicaragüenses. Ellos eran cubanos. Nosotros los vimos y los escuchamos hablar. Los tuvimos muy de cerca”, ha señalado por su parte otra estudiante liberada, que había sido la protagonista horas antes de un vídeo publicado en Facebook donde un grupo de jóvenes tras una barricada se despedía de sus familiares ante una muerte que creían inevitable mientras sonaban los disparos.
Poco a poco se ha ido permitiendo el acceso a las dependencias del obispado a los familiares de los jóvenes. Los padres, llorando, se abrazaban a sus hijos, tras una noche pasada en vela.
Horas antes decenas de ciudadanos habían intentado marchar hacia la iglesia de la Divina Misericordia para pedir la liberación de los estudiantes. Una comitiva policial les cerró el paso en los semáforos de Villa Fontana, a unos 300 metros del templo.
“Estamos con el alma destrozada. Pero además con una sensación de impotencia. El uso de los mecanismos de defensa formal de Derechos Humanos e incluso los mecanismos de defensa internacional se están agotando. No hay una respuesta oportuna”, ha lamentado Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Consejo Nicaragüense de los Derechos Humanos.
“No podemos dar un paso atrás. Pero nos preguntamos qué podemos hacer para que ese heroísmo que los muchachos han demostrado anoche que nos llamaban por teléfono diciéndonos que los había mandado a matar Daniel Ortega, no sea en vano.”, ha añadido.
Aquellos concentrados en las inmediaciones de la iglesia de la Divina Misericordia para pedir la liberación de los estudiantes portaron decenas de banderas nicaragüenses. En el lugar se presentaron varios sacerdotes, que no dejaron de orar mediante un sistema de sonido instalado en el lugar, que también reprodujo el himno de Nicaragua en varias ocasiones. No se produjo incidente violento alguno en el lugar.
“Lo que estamos viviendo en Nicaragua es una violencia desproporcionada del régimen que busca perpetuarse en el poder a través de la masacre del pueblo nicaragüense. Hay que decir que el pueblo ha estado resistiendo de manera cívica, pacífica. Vamos a seguir resistiendo de esta manera pero necesitamos de todo el apoyo internacional que podamos recibir porque Ortega está masacrando al pueblo de Nicaragua”, ha señalado, por su parte, la activista Mónica López.

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